Arnau Fuentes Nación Red.- Y el escenario es la
doble vía, la
doble imposición, o como dicen en
su eufemística descripción, “doble cara”. Doble no,
mucha cara es lo que tienen, porque según dio a entender el consejero delegado de Telefónica, Julio Linares, “Europa necesita compañías con escala capaces de invertir y con voluntad de invertir”.
Y por ello, según Linares, deben crearse
modelos sostenibles mediante una
gestión diferenciada del tráfico de forma transparente, y eso significa
ni más ni menos que la idea es discriminar el tráfico. Discriminación
positiva claro: al que pague más, más velocidad.
Y si no, al carril de tráfico lento.
También
hay que tener mucha cara para decir que adoptar éste sistema de ‘doble vía’ favorecerá la innovación y la calidad de los servicios, cuando las empresas que se dedican a proveer
contenidos tengan que pagar, además de por sus servidores y actual ancho de banda, por usar las redes de las operadoras.
Se ve que ahora,
elevar los costes de operación con un nuevo ‘impuesto’ sacado directamente de la chistera favorece a las nuevas y pequeñas empresas que usan la red tanto para darse a conocer como para la distribución de sus productos… aunque ‘cómo’ les favorece
parece que sólo lo saben Linares y sus colegas.
En lo referente a los aspectos técnicos, el señor Linares habló sobre la llegada de la
banda ancha básica al total de la población de España…
dentro de año y medio, retrasando aún más
el compromiso del Ministerio, que ‘caducó’ hace ocho meses y cuatro días.
Y por si fuera poco, también se ha hablado de la velocidad de 30mbps, se supone que universal… para dentro de ocho años y cuatro meses.
Teniendo en cuenta que las tarifas de Telefónica son un 37% más caras que en el resto de Europa, y que las tarifas españolas son las más caras de toda la OCDE, hay que tener mucha “doble cara” para salir y decir todo esto.