
La ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, culpó ayer a las
operadoras de los problemas que le enfrentan con la Comisión Europea
respecto al grado de apertura de las redes locales y de estar frenando el
proceso de liberalización impuesto desde la Unión Europea 'planteando
obstáculos técnicos'. Birulés se mostró convencida de que evitará la
apertura de un expediente desde Bruselas. El comisario europeo de Sociedad
de la información, Erkki Liikanen, dice, sin embargo, que hay que esperar.
01-12-2001 -
SANDRO POZZI | Bruselas
El regulador europeo insiste que será 'riguroso' a la hora de controlar que
los gobiernos apliquen 'realmente' y 'sin ambigüedades' los criterios para
conseguir la apertura efectiva del bucle local. En España, la totalidad de
la red de telefonía local pertenece a la compañía Telefónica. La legislación
europea obliga al operador histórico a hacer una oferta a los competidores
para que puedan tener un acceso compartido a esa infraestructura para el
suministro de servicios Internet, sin que se produzcan discriminaciones y en
condiciones razonables. Telefónica tiene publicada esas tarifas para el
alquiler de líneas, pero las nuevas operadoras insisten en que no permiten
un mercado competitivo.
De hecho, en España no hay compartida ni una sola línea de telefonía local
entre Telefónica y las nuevas operadoras, y tan sólo se ha liberalizado
plenamente siete. La ministra Birulés intentó justificar esta situación: el
Gobierno ha cumplido elaborando 'con diligencia' un marco legislativo para
lograr la apertura del bucle local. Y escurrió el bulto hacia las compañías,
culpándolas del retraso en la liberalización. 'Las propias operadoras
intentan encontrar maneras para retrasar y querer más en base a argumentos
técnicos', declaró.
'Sobre estas actuaciones hay que intervenir, y para eso está la Comisión del
Mercado de las Telecomunicaciones', añadió. 'Hay una enorme diferencia entre
tener una legislación en el papel y tener una legislación que se aplica
realmente', dijo. Esto último es precisamente lo que echa en falta Bruselas.
Reproducido de El Pais
