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Incertidumbres en el Sector de Telecomunicaciones


La competencia tecnológica y la liberalización ponen el sector del cable contra las cuerdas.




Los concesionarios se enfrentan a nuevas tecnologías de despliegue más rápido y económico

El cable, como tecnología ideal para el uso de Internet y la difusion de televisión, tiene su principal obstáculo en su coste: requiere inversiones millonarias en abrir zanjas para alcanzar una buena cobertura geográfica. Otras tecnologías menos potentes pero de despliegue más rápido y económico están ganando la partida.

El desarrollo tecnológico y la liberalización de las telecomunicaciones han puesto a los operadores de cable contra las cuerdas: enfrentados a unos compromisos de inversión de 1,2 billones de pesetas en diez años (1,7 si se incluye a Telefónica Cable) y sin visos de rentabilizarlas. El cable (una tecnología que combina redes troncales de fibra óptica con un tramo final de cable coaxial o de televisión que llega a los domicilios o las pymes) era hace diez años la única tecnología que aseguraba ancho de banda para ofrecer muchas cadenas de televisión e Internet de alta velocidad. Hoy, sin embargo, ha de competir con otras tecnologías que ofrecen menor ancho de banda pero que son mucho más baratas, desde el ADSL (la apuesta de Telefónica y de otros nuevos operadores como Covad-Loop Telecom o Telechoice), al bucle local vía radio o LMDS (el Gobierno adjudicó seis licencias en marzo), la nueva telefonía móvil UMTS o el satélite.

Telefónica, concesionaria de la segunda licencia de cable en toda España y operador único en cuatro comunidades autónomas, señala claramente que "el cable se ha quedado fuera del mercado" y ha optado por el ADSL. Esta tecnología sólo exige llegar con fibra óptica hasta dos kilómetros de distancia del usuario final y permite aprovechar el hilo telefónico normal o de cobre simplemente instalando un módem en casa del usuario. Telefónica tiene ya 60.000 abonados, frente a los 250.0000 que cuentan los operadores de cable en España. La compañía, que aún está pendiente de que el Ministerio de Ciencia y Tecnología transforme su concesión en licencia, pide por ello que le permita dar los servicios de televisión e Internet que se comprometió a dar con cable coaxial mediante ADSL.

Los otros grandes competidores de las empresas del cable serán las seis empresas que se adjudicaron las licencias de bucle local vía radio o LMDS (First Mark, Abrared y Aló en la frecuencia de 3,5 GHZ y Broadnet, Sky Point y Banda 26 en la frecuencia de 26 GHZ, que ofrece más capacidad que el ADSL). Esta tecnología, similar a la telefonía móvil, ofrece un mayor ancho de banda o capacidad de transmisión pero exige que la antena y el emisor-receptor estén a distancias inferiores a seis kilómetros y con contacto visual directo. Esta tecnología cubrirá todas las ciudades de más de 200.000 habitantes este año y cada empresa prevé invertir unos 20.000 millones de pesetas en cubrir el 90% de la población española. El LMDS es la opción tecnológica preferida por el grupo Auna (que controla a 8 de los 12 operadores de cable de España) para asegurar un acceso universal a Internet, ya que tiene dos licencias de este tipo.

La telefonía móvil de tercera generación o UMTS es otra de las posibilidades tecnológicas para ofrecer Internet. Su ventaja es la movilidad y los 23 millones de usuarios de móviles que le auguran una buena masa crítica de clientes para rentabilizar sus inversiones (que en el caso de un operador entrante serían de 800.000 millones de pesetas en diez años). Su inconveniente es el pequeño tamaño de la pantalla del móvil, que requiere aplicaciones específicas, y el retraso en su desarrollo, que hace prever que tardará en tener amplia cobertura.

El cable había de tener su mayor baza en la televisión, pero aquí se ha consolidado la emisión vía satélite (uno solo de ellos cuesta 30.000 millones de pesetas, tiene una vida útil de 10 años y permite dar cobertura geográfica a todo el país). De cara al usuario doméstico, además, los operadores de cable tienen una oferta y precios similares a los del satélite: permiten ver unos 50 canales por una cuota de unas 7.000 pesetas al mes.

Reproducido de la Vanguardia

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