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AL AIRE LIBRE

SINDE, ACORRALADA


“Dios nos libre de los políticos con poder y ocurrencias”, escribió Conrad Adenauer. Los políticos sin poder pueden tener ocurrencias. Los políticos con ocurrencias no deben tener poder. Zapatero, que se carcajea de Adenauer, un carroza antiguo, y demócrata cristiano para mayor inri, tiene mucho poder e infinidad de ocurrencias. En su infumable crisis de Gobierno se dijo: “Me falta una mujer para el cupo. Así es que me cargo a César Antonio en Cultura. Y ¿a quién llamo?, decidme ¿a quién llamo? Pues a la presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, toma ya, que es una cineasta circunfleja”. Y Angelines González-Sinde se convirtió en ministra.





La ocurrencia de Zapatero tenía un fallo añadido: la incompatibilidad. Angelines es administradora de las empresas Qwerty Global Media S.L., y Alcalá Producciones, S.L., dos camelancias destinadas a chupar del bote y a tender la mano a las subvenciones públicas. La aplicación de la Ley de Incompatibilidades impediría a Angelines ser ministra y la Asociación de Internautas ha denunciado ya la situación, subrayando los “intereses personales y familiares directos de González-Sinde en todo lo relacionado con la industria del cine y la gestión de los derechos de autor”. Así que un ejército de abogados estudia cómo burlar la ley para que la ocurrencia de Zapatero no se convierta en un colosal fiasco.

El PP, como casi siempre, apoltronado en Génova, no se ha enterado de nada. ¡Menuda carambola desmontar a una ministra recién nombrada porque el presidente no tuvo en cuenta las incompatibilidades! Ni a Fernando VII le colocaban las bolas sobre el tapete de billar tan fáciles como Zapatero se las ofrece a Mariano Rajoy. Tomás Cuesta, uno de los grandes periodistas españoles, ha dedicado un artículo caviable, en el que exhibe además su escritura deslumbrante, a la nueva ministra: “González-Sinde, la Dama Boba”. Recomiendo a mis lectores que no se pierdan esa pieza literaria.


LUIS MARÍA ANSON de la Real Academia Española en El Imparcial.es

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