Desde hace dÃas, la voz de los ciudadanos retumbaba en los muros del Congreso; algunos incluso dicen haber visto temblar a los propios leones por un momento, asustados porque lo que pensaban que era una minorÃa muy ruidosa ha resultado ser un clamor ciudadano mayor de lo que nadie hubiera podido imaginar, algo realmente atronador.
La Ley Sinde era finalmente tumbada, tan solo apoyada por los votos a favor del PSOE. Además, el intento de aprobarla de tapadillo y sin mucho ruido ha resultado finalmente fallido, pues el estruendo que ha provocado ha resonado mucho más allá de Internet y ha pasado a las tertulias radiofónicas y a las conversaciones de los bares. Gracias al empeño del gobierno en instaurar la censura en Internet a toda costa, toda la sociedad ha conocido un tema que inicialmente estaba sólo reservado al ámbito de Internet.
Tras multitud de protestas dentro, y sobre todo fuera, de la Red el Gobierno intentó retrasar la votación por dos veces para conseguir tiempo y tratar de convencer a los partidos, que ya habÃan constatado de manera fehaciente el masivo rechazo de la ciudadanÃa a esta ley, de que no votaran en contra. A mediodÃa, poco antes de que se celebrara la votación aplazada, toda la prensa ya destacaba el rechazo de todos los partidos -salvo obviamente el PSOE- a la Ley, con lo cual la propuesta quedaba virtualmente tumbada, como asà reseñaban multitud de medios digitales.
A esas alturas, ya todo el mundo habÃa comprendido dentro y sobre todo fuera de Internet lo que significaba realmente la LES; ya no se trataba sólo de una protesta de "cuatro frikies" delante de un ordenador, eran miles y miles de ciudadanos de los más diversos ámbitos, algunos muy alejados de Internet, que recordaban o habÃan oÃdo hablar de los oscuros tiempos de la censura en España y que no deseaban volver a esas épocas.
Mientras tanto, los lobbies -conscientes de la ola de protestas que invadÃa España- se quitaban definitivamente la careta y amenazaban sin tapujos con atacar directamente a los ciudadanos si se rechazaba la Ley Sinde, fieles a su estilo habitual de criminalizar a todo aquel que no comulga con sus ruedas de molino. Pero también gracias a cosas como ésa, la indignación ciudadana continuaba en aumento y la revolución (silenciosa al principio) ya habÃa cogido cuerpo suficiente. Todos los partidos de la oposición estaban de acuerdo en votar contra la LES y el PSOE se empeñaba una y otra vez en retrasar la votación hasta que se ajustara a sus intereses, demostrando asà el "talante" democrático de un gobierno que tampoco tolera la disidencia, aunque ésta provenga del pueblo al que debe servir.
Al reanudarse la sesión pasadas las 15:30 se volvió a anunciar una prórroga (la segunda) de la votación y se acordaba realizar ésta al final del pleno. Más tiempo para intentar convencer a los partidos contrarios (y debemos insistir, a cambio de qué más?) para que mostraran su apoyo. Muchos ya sospechaban que CiU (tras la reciente victoria en Cataluña) querÃa estrenar su nueva posición de fuerza consiguiendo más prebendas y que debÃan atar bien los cabos antes de dar su apoyo explÃcito al gobierno; craso error teniendo en cuenta la importancia que para este partido tienen las próximas elecciones municipales. Tiempo que sólo significaba alargar la agonÃa de un proyecto de ley (clÃnicamente muerto ya) que perseguÃa consagrar el cierre indiscriminado de páginas web sin que ningún juez entrara al fondo del asunto, al más puro estilo de cualquier república bananera, donde sus dirigentes hacen y deshacen a su antojo, pasando por encima de la democracia como una apisonadora.
Ante este bochornoso espectáculo, muchos se preguntaban si antes de las 9 de la noche (hora fijada para la votación, tras los aplazamientos) no decretarÃan también el Estado de Alarma en el Congreso, para someter por la vÃa militar a los rebeldes diputados que no estaban dispuestos a consentir semejante atropello. Dada la situacion que se habÃa creado durante todo el dÃa, se esperaba cualquier resultado y la red se dividÃa entre los que ya celebraban el triunfo de ver la Ley Sinde muerta y enterrada y los que no las tenÃan todas consigo y esperaban cualquier sucio truco de última hora para defender lo indefendible y sacar la ley adelante.
Finalmente, más allá de las diez de la noche la Ley Sinde era tumbada al tiempo que la victoria se celebraba en Internet con fuegos artificiales virtuales; miles de twitter estallaban simultáneamente comunicando la noticia del feliz desenlace.
Pero éste no ha sido un triunfo cualquiera, ha sido un triunfo de la democracia directa, de los ciudadanos que deciden no ser individuos pasivos -una vez depositado el voto en las urnas- sino que se implican a diario en los problemas que les afectan directamente, y que exigen que los polÃticos a los que elijen rindan cuentas de sus decisiones. Y este triunfo ha mostrado además otra cosa: que la democracia y el Estado de Derecho no son gratis sino que deben ganarse dia a dia y minuto a minuto, porque si los ciudadanos no se ocupan de defender estas cosas, nadie lo hará por ellos.
Desde aquÃ, enhorabuena a toda la ciudadanÃa por un trabajo bien hecho.
Asociación de Internautas
La Ley Sinde era finalmente tumbada, tan solo apoyada por los votos a favor del PSOE. Además, el intento de aprobarla de tapadillo y sin mucho ruido ha resultado finalmente fallido, pues el estruendo que ha provocado ha resonado mucho más allá de Internet y ha pasado a las tertulias radiofónicas y a las conversaciones de los bares. Gracias al empeño del gobierno en instaurar la censura en Internet a toda costa, toda la sociedad ha conocido un tema que inicialmente estaba sólo reservado al ámbito de Internet.
Tras multitud de protestas dentro, y sobre todo fuera, de la Red el Gobierno intentó retrasar la votación por dos veces para conseguir tiempo y tratar de convencer a los partidos, que ya habÃan constatado de manera fehaciente el masivo rechazo de la ciudadanÃa a esta ley, de que no votaran en contra. A mediodÃa, poco antes de que se celebrara la votación aplazada, toda la prensa ya destacaba el rechazo de todos los partidos -salvo obviamente el PSOE- a la Ley, con lo cual la propuesta quedaba virtualmente tumbada, como asà reseñaban multitud de medios digitales.
A esas alturas, ya todo el mundo habÃa comprendido dentro y sobre todo fuera de Internet lo que significaba realmente la LES; ya no se trataba sólo de una protesta de "cuatro frikies" delante de un ordenador, eran miles y miles de ciudadanos de los más diversos ámbitos, algunos muy alejados de Internet, que recordaban o habÃan oÃdo hablar de los oscuros tiempos de la censura en España y que no deseaban volver a esas épocas.
Mientras tanto, los lobbies -conscientes de la ola de protestas que invadÃa España- se quitaban definitivamente la careta y amenazaban sin tapujos con atacar directamente a los ciudadanos si se rechazaba la Ley Sinde, fieles a su estilo habitual de criminalizar a todo aquel que no comulga con sus ruedas de molino. Pero también gracias a cosas como ésa, la indignación ciudadana continuaba en aumento y la revolución (silenciosa al principio) ya habÃa cogido cuerpo suficiente. Todos los partidos de la oposición estaban de acuerdo en votar contra la LES y el PSOE se empeñaba una y otra vez en retrasar la votación hasta que se ajustara a sus intereses, demostrando asà el "talante" democrático de un gobierno que tampoco tolera la disidencia, aunque ésta provenga del pueblo al que debe servir.
Al reanudarse la sesión pasadas las 15:30 se volvió a anunciar una prórroga (la segunda) de la votación y se acordaba realizar ésta al final del pleno. Más tiempo para intentar convencer a los partidos contrarios (y debemos insistir, a cambio de qué más?) para que mostraran su apoyo. Muchos ya sospechaban que CiU (tras la reciente victoria en Cataluña) querÃa estrenar su nueva posición de fuerza consiguiendo más prebendas y que debÃan atar bien los cabos antes de dar su apoyo explÃcito al gobierno; craso error teniendo en cuenta la importancia que para este partido tienen las próximas elecciones municipales. Tiempo que sólo significaba alargar la agonÃa de un proyecto de ley (clÃnicamente muerto ya) que perseguÃa consagrar el cierre indiscriminado de páginas web sin que ningún juez entrara al fondo del asunto, al más puro estilo de cualquier república bananera, donde sus dirigentes hacen y deshacen a su antojo, pasando por encima de la democracia como una apisonadora.
Ante este bochornoso espectáculo, muchos se preguntaban si antes de las 9 de la noche (hora fijada para la votación, tras los aplazamientos) no decretarÃan también el Estado de Alarma en el Congreso, para someter por la vÃa militar a los rebeldes diputados que no estaban dispuestos a consentir semejante atropello. Dada la situacion que se habÃa creado durante todo el dÃa, se esperaba cualquier resultado y la red se dividÃa entre los que ya celebraban el triunfo de ver la Ley Sinde muerta y enterrada y los que no las tenÃan todas consigo y esperaban cualquier sucio truco de última hora para defender lo indefendible y sacar la ley adelante.
Finalmente, más allá de las diez de la noche la Ley Sinde era tumbada al tiempo que la victoria se celebraba en Internet con fuegos artificiales virtuales; miles de twitter estallaban simultáneamente comunicando la noticia del feliz desenlace.
Pero éste no ha sido un triunfo cualquiera, ha sido un triunfo de la democracia directa, de los ciudadanos que deciden no ser individuos pasivos -una vez depositado el voto en las urnas- sino que se implican a diario en los problemas que les afectan directamente, y que exigen que los polÃticos a los que elijen rindan cuentas de sus decisiones. Y este triunfo ha mostrado además otra cosa: que la democracia y el Estado de Derecho no son gratis sino que deben ganarse dia a dia y minuto a minuto, porque si los ciudadanos no se ocupan de defender estas cosas, nadie lo hará por ellos.
Desde aquÃ, enhorabuena a toda la ciudadanÃa por un trabajo bien hecho.
Asociación de Internautas



