Aunque el titular elegido por Ion Antolín Llorente dice "Teddy Bautista (SGAE) pone contra las cuerdas a Julio Alonso (Weblogs SL) y a la Web 2.0", queda la decidida disposición a pelear del demandado y el próximo combate que se disputará en el Tribunal Supremo. Sobre el fondo "político" de la sentencia el bloguero del siempre interesante Cuarto Poder se posiciona claramente:
08-05-2011 - David Ballota, Nacion Red -
Condenar al propietario de un blog por el comentario que ha hecho un tercero en su bitácora es algo tan excesivo como peligroso. En primer lugar, el único responsable de la injuria debe ser el que la firma. Si esto último no existe, hay recursos tecnológicos suficientes para identificar al autor, y el ordenador desde el que introdujo el comentario denunciado. A partir de ahí, el que se haya sentido insultado ya tiene con quién dirimir su disputa en los tribunales. Nada más. Atacar por elevación al dueño de la bitácora tiene que ver con acotar espacios a la libertad de expresión.
La jurisprudencia que puede sentar esta decisión es terrible para cuantas personas mantienen un blog, ya que les obliga a establecer unos controles y un nivel de moderación que, en primer lugar, exceden con frecuencia las capacidades de un medio de comunicación tan modesto como es un blog; y, en segundo lugar, coartan la libertad de expresión y refrenan la espontaneidad de los debates. Los blogs constituyen en conjunto el primer gran medio de comunicación distribuida y libre de la humanidad, carente del control insidioso del Estado o de otras instancias de poder. El orden espontáneo de la libre acción humana emplea la blogosfera sin las cortapisas de un Estado entrometido ni de una administración de Justicia indigna de tal nombre, incapaz de comprender la evolución social y tecnológica, y valedora, contra esa evolución, de los más caducos representantes de una sociedad y una economía constreñidas, centralizadas y controladas. La SGAE es una entidad que repugna a millones de españoles, y la expresión libre de esa repugnancia seguirá abriéndose camino en los blogs y en la calle por más que intenten impedirlo unos jueces tan obsoletos como los ropajes que visten. Las puñetas no podrán amordazarnos. El P-Lib brinda a Julio Alonso todo su apoyo y espera que prospere su recurso al Tribunal Supremo.
Si tiene algo que decir, hágalo con suma educación y sin expresar nada que pueda parecer un insulto. Supongo que no quiere que este periódico y yo mismo nos veamos ante un tribunal por algo que usted ha escrito.