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La crisis tecnológica puede obligar a los internautas a pasar por caja


¿Pagaría usted por acceder a lo que hoy encuentra gratis en Internet? En buena lógica, la respuesta a esta pregunta, de moda en los últimos meses, sería negativa.




Y, sin embargo, muchas empresas del sector, sacudidas por una crisis que compromete incluso su supervivencia, se plantean cada vez con más fuerza cobrar a los usuarios por los servicios y contenidos que suministran.

FÓRMULAS NORTEAMERICANAS

La semana pasada, Salon.com, la legendaria publicación independiente norteamericana fundada por David Talbot, se sacó de la manga la original idea de ofrecer suscripciones de pago libres de la publicidad no desesada que han de padecer aquellos internautas que navegan por sus páginas sin abonar un duro. Microsoft también se ha apuntado a esta nueva política de obligar a pasar por caja en el ciberespacio: su estrategia de servicios «on line» HailStorm puede crear una nueva categoría de clientes preferentes de la empresa de «software» informático más poderosa del mundo.

En España, hace meses que se coquetea con la idea en el sector de Internet. No obstante, un informe de febrero de la Comisión del Mercado de la Telecomunicaciones (CMT) establecía que sólo el 3,5 por ciento de los sitios de Internet resgistrados bajo el dominio «.es» son de acceso restringido mediante pago. El resto, en consecuencia, no obtiene, hoy por hoy, ingresos económicos significativos, ni directos ni indirectos, por su presencia en la Red.

EL CASO ESPAÑOL

Las peculiaridades características del usuario español de Internet indican que la idea de cobrar por contenidos y servicios servidos hasta ahora de forma completamente gratuita «es un suicidio seguro para las empresas que aspiran a obtener un día beneficios de su actividad en la Red». La opinión es de Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas (AI), más que acostumbrado a recibir las quejas de quienes mantienen vivo Internet en España: los usuarios. «Por mi experiencia, creo que el internauta español no aceptaría pagar por la información o los servicios, por mucha que fuera su calidad. En mi opinión. las empresas se equivocan si optan por esta alternativa y no por otras, como las nuevas fórmulas publicitarias distintas del más que superado “banner”, que pueden contribuir a rentabilizar su producción».

Según los expertos del sector, en un mercado todavía incipiente como el español, en el que no existe una audiencia definida, sería un error de bulto establecer fórmulas de pago, «cuando todavía una inmesa mayoría de las firmas “puntocom” no ha resuelto siquiera cómo fidelizar su clientela».

«GRATIS TOTAL»: PEOR TODAVÍA
Según Domingo, el extremo del «gratis total» tampoco es la solución adecuada, algo que ejemplifican los proveedores de acceso. «Los portales han optado desde el principio por dar el acceso gratis a Internet con una calidad pésima. En este caso, estoy seguro de que a la gente no le importaría pagar algo más por recibir un servicio decente sin necesidad de acogerse al ADSL o a otras opciones mucho más caras y de mayor calidad». Otra cosa es que, si prospera la fórmula de pago, «corramos el riesgo de crear un Internet de primera y otro de segunda. Sería lo peor que podría pasar», concluye Domingo.

Reproducido de ABC

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