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El fin de una Internet abierta, gracias a Tim Berners-Lee


Sí, estáis leyendo bien, no es ninguna inocentada del mes pasado, esto es real como la vida misma. Tim Berners-Lee, antiguamente defensor de los principios de una Internet abierta se ha pasado al lado oscuro y ha permitido que la Motion Picture Association of America (MPAA) se una a la institución que él preside, el Consorcio de Internet popularmente conocido como W3C.


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Si sólo fuese un movimiento "diplomático" podría casi entenderse pero es mucho peor. De sus declaraciones se desprende que está convencido de que puede existir (y existirá) una versión del DRM soportada por el estándar HTML5.

No es ninguna novedad la presión en todos los frentes que hace la MPAA (vulgarmente comparada con la SGAE española) para hacer obligatorio el uso del DRM en todo tipo de dispositivos. Ni tampoco lo es el gusto de muchos fabricantes por implementar estos sistemas; no hay más que ver el uso extensivo que de esta tecnología hace Apple en todos sus productos, para que sus clientes no puedan abandonar la marca.

El Digital Rights Management o Gestión de Derechos Digitales es una tecnología que determina de forma opaca al usuario por ejemplo, cuántas veces puede reproducir un archivo de música o de vídeo o en cuántos dispositivos diferentes o cualquier otra variante que pueda imaginar el gestor de esos derechos; tan surrealista es limitar en qué tipo de dispositivos podemos reproducir un archivo como limitar por ejemplo que ese archivo sólo pudiera reproducirse los días impares, pero ambas cosas son perfectamente posibles con esta tecnología. De ese modo, se le otorga un poder ilimitado al gestor de los derechos sobre las obras culturales, vulnerando de facto el derecho al acceso a la cultura de los ciudadanos.

Nunca nos hemos cansado de repetir que cuando uno compra una obra musical en iTunes, por ejemplo, uno no está pagando por el stream de bits, ni siquiera está pagando por las notas musicales de esas obras. Lo que está pagando realmente es el derecho a disfrutar de esa obra, como mejor considere. La obra no pertenece, como es obvio, a quien la compra sino a sus legítimos autores; lo que sí le pertenece es el derecho a disfrutarla y eso es lo que paga realmente. En eso consisten o deberían consistir esencialmente los derechos de autor.

Cuando los gestores deciden mediante el DRM cómo y cuándo se puede disfrutar de esa obra, se le está hurtando al comprador el derecho que ha adquirido mediante el pago. Imaginemos que durante unas vacaciones alquilamos un coche para circular por la ciudad, pero el servicio de RentACar correspondiente nos advierte de que no podemos usar la radio del coche, o el maletero, o que sólo podemos conducirlo por las calles de un barrio determinado. Sonaría bastante extraño, ¿no? Pues eso es exactamente en lo que consiste el DRM.

El cambio de Tim Berners-Lee

Tras el aluvión de críticas recibido por el W3C, Tim Berners-Lee ha dado un paso al frente para defenderse, pero la verdad es que no ha hecho sino empeorar la cosa. Preguntado por este tema, el presidente del W3C declaró:

"No one likes DRM as a user, wherever it crops up. It is worth thinking, though, about what it is we do not like about existing DRM-based systems, and how we could possibly build a system which will be a more open, fairer one than the actual systems which we see today,"

Es decir:
"A nadie le gusta el DRM, surja de donde surja. Sin embargo, vale la pena considerar sobre qué es lo que no nos gusta de los sistemas basados en DRM existentes, y cómo podríamos posiblemente construir un sistema que fuera más abierto, más justo que los sistemas reales que vemos hoy día"

Ese "podríamos posiblemente" deja bastante claro que ha cedido finalmente a las presiones de la MPAA para incorporar sistemas DRM en el estándar HTML5.

No entendemos la necesidad de empañar una brillante carrera a estas alturas de la vida, pero esas declaraciones de Tim Berners-Lee dejan muy claro que no ha sido una decisión "diplomática" para calmar de alguna manera a la MPAA sino que Berners-Lee está realmente convencido de poder implementar un sistema DRM en el estándar abierto HTML5

¿Por qué es el fin de una Internet abierta?

Toda la red de Internet se diseño con la idea en mente de que fuese un conjunto de protocolos abiertos, que cualquiera pudiera implementar, usar o adaptar a sus propios fines. Tal y como ocurre con el software Open Source, no debía haber "cajas negras" en Internet.

Sin embargo, los sistemas DRM se caracterizan justamente por lo contrario. Son cajas negras que no permiten su alteración por motivos evidentes, ya que si se alteraran dejarían de servir para el motivo que llevó a su diseño. Por tanto, tendríamos un código HTML5 abierto excepto en lo que respecta al código DRM que iría incorporado en él.

Todos delincuentes

Otra derivada que se desprende de todo esto, es que automáticamente cualquier programador del mundo se convertiría en delincuente por defecto, salvo que dejara de dedicarse a lo que es su profesión, claro.
Como bien señalan en SlashDot, algo tan "inofensivo" como crear un nuevo navegador sería incluso delictivo, ya que ese navegador debería ser capaz de implementar sistemas DRM que son opacos por diseño. Y en muchos países es directamente ilegal el abrir sistemas técnicos de protección (por ejemplo, romper claves Wifi ajenas), cosa que sería necesaria para poder incorporar ese sistema DRM en cualquier aplicación que usara el protocolo HTML5 dado que primero habría que conocer cómo funciona para poder implementarla en un navegador. Y desde luego, el conocimiento no es ( o no debería ser) delito.

Desde SlashDot, también recomiendan firmar esta petición , a lo cual nos sumamos desde la Asociación de Internautas, para aumentar la presión sobre el W3C antes de que cometan la barbaridad de implementar sistemas DRM en HTML5.



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En esa página, de hecho, han rebautizado muy apropiadamente las siglas de Digital Rights Management (Gestión de Derechos Digitales) como Digital Restrictions Management, o Gestión de Restricciones Digitales, ya que el objetivo último de los sistemas DRM no es otro que la restricción de los derechos de los usuarios.