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Antonio Resines no fue Álex de la Iglesia


En el discurso en la gala de los Goya, el actual presidente de la Academia de Cine mandó "un abrazo a los videoclubs", mientras que De la Iglesia pedía adaptarse "a los nuevos modelos de mercado". "A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son ciudadanos, son sencillamente gente, son nuestro público".




MIguel Mirón en Ritmos XXI .- Por si no ha quedado claro en el titular: Antonio Resines no fue Álex de la Iglesia. Ni se acercó lo más mínimo. Dos presidentes de la Academia de Cine, la principal institución cinematográfica de España, separados por cinco años. Un lustro en el que la incesante transformación de la sociedad de la información ha afectado a toda la industria cultural. Sí, también a la cinematográfica.
 
Álex de la Iglesia fue presidente de la Academia de Cine de 2009 a 2011, que dimitió después de la gala de los Goya de aquel año tras su oposición a la Ley Sinde. Su discurso en la ceremonia de los premios del cine español se acercó a la realidad y al futuro ?ahora presente- de los retos a los que se iba a enfrentar la industria del cine. Un discurso totalmente dispar con el que nos deleitó Antonio Resines el pasado sábado en la 30ª edición de los Premios Goya.
 
 
"Hace 25 años [cuando se celebró la primera edición de los Goya], quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado Internet revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas", señalaba De la Iglesia durante su discurso. El entonces presidente de la Academia ya daba a entender que la supervivencia del sector pasaría por adaptarse a las nuevas tecnologías.
Antonio Resines dejó a un lado el poder de la red en la industria del cine. Ni una sola mención. Pasó de puntillas cuando reclamó que se ?luche de verdad contra la piratería?, pero no de los retos a los que tiene que enfrentar el cine y de los beneficios que puede sacar del poder de Internet.
 
"En 2015 se han descargado 1.900 películas, cada minuto, en España", recalcaba Resines, ilustrando únicamente los efectos negativos del panorama digital (cifras que son más que cuestionables) y no los positivos. Mientras, cinco años antes, De la Iglesia ya predijo lo que sucedería ya no en el futuro, sino en el presente: "Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información,  entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son ciudadanos, son sencillamente gente, son nuestro público".
 
 
Mientras que el director de cine afirmaba que "solo ganaremos el futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, aportando un nuevo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados: autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web y usuarios", Resines mandaba ?un abrazo a los videoclubs, que los hay?. Solo le faltó mencionar el VHS y las máquinas de escribir.
 
Antonio Resines no fue Álex de la Iglesia. Dos discursos opuestos. Uno de ellos con la mirada puesta en el presente y en el futuro; el otro, en los videoclubs.

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