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OPINIÓN DE ENRIQUE DANS

Ángeles González-Sinde: historia de un tremendo error


Conviene repasar, para los archivos, el breve paso por la política de Ángeles González-Sinde, un lapso de poco más de dos años y medio (increíble lo inmensamente largo que se ha hecho) del que dice sentirse “contenta y orgullosa de haber servido a mi país”. Son esas cosas que la biografía oficial no dice. Examinemos, a la luz de las hemerotecas y de las reacciones generadas, las impresionantes “hazañas” de la ministra:






La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, utilizó la tarima del Festival de Cine de San Sebastián para anunciar su decisión de abandonar la política. Es, como muy adecuadamente decía David Bravo, ver como “tiran de una patada un lastre desde un globo; y el lastre, mientras cae, asegura gritando “¡Es que he decidido abandonar el globooooo!”.

Conviene repasar, para los archivos, el breve paso por la política de Ángeles González-Sinde, un lapso de poco más de dos años y medio (increíble lo inmensamente largo que se ha hecho) del que dice sentirse “contenta y orgullosa de haber servido a mi país”. Son esas cosas que la biografía oficial no dice. Examinemos, a la luz de las hemerotecas y de las reacciones generadas, las impresionantes “hazañas” de la ministra:



Como pequeño mapa de ruta para saber lo que la ministra hizo, no está nada mal, y eso que faltan muchas, muchas cosas, que se podrían vincular muchas, muchas más noticias (y que os agradeceré que lo hagáis en los comentarios). Podríamos también seguir con lo que la ministra NO hizo: NO reformó una ley de propiedad intelectual anclada en el pasado, NO se preocupó lo más mínimo de toda aquella cultura que no fuese cine, NO fue capaz de aproximar al mundo de la cultura hacia la realidad de la red, NO llegó jamás a superar el cuatro en la encuesta de valoración del CIS, y NO fue capaz de contactar con una ciudadanía que siempre la vio como lo que era: una enviada de lo más rancio de la industria del cine para defender una serie de prebendas y repartirse más dinero.

González-Sinde terminará pasando a la historia como uno de los episodios más tristes de una política corrupta, de hasta qué punto los lobbies llegaron a controlar el poder en España. Como una demostración del tipo de cosas que tenemos que cambiar, que no deberían volver a suceder, que como ciudadanos tenemos la obligación de impedir que ocurran. Desde el principio, hasta el final: todo un tremendo error.

REPRODUCIDO DEL BLOG DE ENRIQUE DANS


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