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Telefónica llevará Internet a los pueblos


El Gobierno obligará a Telefónica a sustituir las líneas analógicas con las que llega a zonas rurales alejadas por otras que permitan a los usuarios acceder a la red.


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El Gobierno pondrá en marcha, en los primeros meses del próximo año, un proyecto para sustituir 260.000 líneas telefónicas que no tienen acceso a Internet, al estar situadas en zonas rurales alejadas de las urbes.

Telefónica, que como operador dominante está obligado a prestar el servicio universal, tendrá que acometer la sustitución de estas líneas. Además, la Comisión Europea ultima la propuesta de directiva para el nuevo reglamento sobre servicio universal, que incluirá el acceso a Internet como prestación para todos los usuarios.

La directiva estará lista en el segundo semestre de este año, aunque el Parlamento Europeo no podrá aprobarlo antes de la primera mitad del año próximo, bajo presidencia española. Una vez aprobado, el reglamento será asumido por los Estados, que tendrán que incluir Internet en el servicio universal.

España, que fue uno de los países que propuso a la Comisión la inclusión de Internet, quiere ahora liderar el proceso, por lo que la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, pretende que el reglamento esté listo este mismo año. Birulés ya puso en conocimiento de los operadores su intención, durante el pleno del Consejo Asesor de Telecomunicaciones del pasado 19 de junio.

En España, Telefónica llega a una parte significativa de sus clientes a través de un sistema conocido como Trac (Telefonía rural de acceso celular).

En zonas de difícil acceso con el tradicional hilo de cobre, Telefónica utiliza un sistema que permite llegar a cerca de 260.000 clientes mediante telefonía móvil analógica, aunque el usuario utiliza un teléfono fijo y es Telefónica de España y no Móviles la empresa que factura a precios de teléfonos fijos.

En las casas de estos clientes, Telefónica ha instalado unas pequenas antenas receptoras con un software que permite el cambio de móvil a fijo. Hasta ahora, el servicio de Trac lo ha venido prestando Moviline, la filial de telefonía analógica de Móviles, aunque los clientes pertenecen a Telefónica de España. Moviline está obligado a dejar de operar en 2007, aunque la operadora prevé que Moviline desaparecerá mucho antes, una vez que traspase sus clientes a Movistar.

La trasposición de la directiva europea obligará a Telefónica a sustituir todas las líneas de Trac, ya que la tecnología analógica, pensada para el tráfico de voz, no permite al usuario el acceso a Internet por su escasa capacidad.

Según las previsiones del Gobierno, este proceso se pondrá en marcha en los primeros meses del próximo ejercicio. La sustitución de estas líneas es largo y costoso, por lo que el proceso no podrá estar concluido hasta dentro de dos o tres años.

Para Telefónica, la sustituición de estas líneas -para las que previsiblemente utilizará tecnologías que permiten el acceso a Internet como GPRS o la inalámbrica LMDS-, ampliará el déficit económico que le provoca el servicio universal.

Telefónica considera que suministrar teléfono a todos los ciudadanos, incluso si no es rentable, le ocasiona un déficit anual de 1.135 millones de euros (189.000 millones de pesetas). La CMT, el organismo regulador, considera que las reivindicaciones son excesivas, y rebaja la cifra al 1% de su facturación total.

Reproducido de Expanxión