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ENTREVISTA

"Los ayatolás no pueden hacer nada frente a Twitter"


Azadones frente a guardias a caballo en las revoluciones contra el Antiguo Régimen; cócteles molotov frente a los tanques de la Primavera de Praga, y ahora móviles y pecés frente a los ayatolás. La de Irán es la primera revolución de la Historia en la que el arma para movilizar a un pueblo y hacer tambalear a un régimen pueden ser las redes sociales de Internet




Alfonso Basallo - La Nación.   Juan Gabriel Covas, programador informático y especialista en redes sociales, fue uno de los fundadores de la Asociación de Internautas, en 1998, cuando él sólo tenía 18. Afirma que lo que está ocurriendo en Irán demuestra que Internet es el arma más poderosa, ubicua y escurridiza.

- ¿Y rápida, claro?

- En diez días, los twitter han burlado el blindaje de la censura y han servido para precipitar los acontecimientos en Teherán. Ni la policía de Ahmadineyad, ni los guardianes de la Revolución ni los clérigos pueden hacer gran cosa frente a un simple móvil conectado a la red mundial.

- Y ahora que existe un mártir, la joven estudiante Neda, menos todavía...

- No habría mártir si no la hubieran grabado con un móvil, si no hubieran colgado las imágenes en la Red y si en pocos minutos la escena no hubiera tenido eco en cientos de comentarios de Facebook.

- Si la imagen de Vietnam fue la niña desnuda corriendo por la carrereta y la de Tiannamen, un hombre parado frente a un tanque, el icono de la Revolución de Irán ¿es Neda?

- Es todo un símbolo, por la imagen en sí - la joven estudiante muerta y ensangrentada- y sobre todo por el medio. La diferencia en este caso es que estamos hablando de multimedia (imagen, texto, sonido) y casi instantánea (a través de las redes sociales).

- ¿Se la puede calificar como la primera Revolución en Internet?

- Hay antecedentes: en el 11 M, se recurrió a los móviles (el famoso pásalo) y a internet. Y la guerra de Irak fue la guerra de los blogs. Por primera vez, usuarios anónimos o ciudadanos corrientes transmitían información y opinión y esos mensajes tenían un peso específico.

Pero en Irán se ha dado un paso más espectacular. Los twitter, esos miniblogs, instántaneos y monográficos que informan sobre la marcha, y la combinación de imagen y sonido a través de las redes sociales ha multiplicado los mensajes y ha servido para movilizar a mucha más gente en mucho menos tiempo.

- ¿Con internet, el arma es la palabra?

- Puede ser un arma. Un profesor de Oxford, llamado T.E. Law colgó una carta en su blog, titulada 'Neda es mi hermana' y a las pocas horas había dado la vuelta al mundo con miles de visitas. Esto era impensable hace sólo diez años.

- Pero los Estados, las Policías y los Servicios de Inteligencia pueden tapar los agujeros de la Red.

- Y de dos formas, a cual más insidiosa. Una es la censura pura y dura, bloqueando técnicamente el acceso a la Red o el intercambio de contenidos. Y otra, los Caballos de Troya, intoxicando la Red. ¿Cómo saber si uno de los twitter es un comando informático de los Guardianes de la Revolución?

- Y eso ocurre en todo el mundo, incluídos los países democráticos.

- Claro. Es la desinformación. El mismo anonimato, flexibilidad y versatilidad de la Red protege también a quienes desde los Gobiernos o los Servicios de Inteligencia quieren intoxicar internet.

- Como los ayatolás en Irán.

- Es un pulso. El régimen de Ahmadineyad censura o desinforma y los ciudadanos o los periodistas burlan el bloqueo con móviles y redes sociales.


- O sea que Internet ha abierto una vía de agua en el muro de las dictaduras.

- Sí, porque internet es, por definición, clonación y mutación. Colocas un mensaje y en la Red se clona, y se propaga a la velocidad del rayo por todo el mundo. Y si un poderoso trata de cortarle el paso, el mensaje adopta otra forma o circula por otro canal. Para acabar con los rebeldes habría que apagar la conexión mundial y eso es imposible.

- En China lo están intentando.

- China es una muralla no sólo de piedra, también de blindaje cibernético. El régimen tiene lo que llamamos en el argot un firewall, una especie de corta-fuegos contra información independiente, periodismo ciudadano o redes sociales. Y burlarlo es más difícil. Pero se están buscando ciber-arietes para tirar la muralla.

- ¿Por ejemplo?

- Ahora mismo está funcionando una red de p2p llamada Freenet, que permite intercambiar contenidos a nivel mundial y que son anónimos. El problema de China y otros regímenes dictatoriales es que siguen tu huella digital y te pueden pillar. Freenet trata de no dejar huellas.

- ¿Cree que en Occidente tenemos otro tipo de censura, como la de las entidades de gestión de derechos de autor...?

- En la práctica es así. Si el Gobierno italiano censuró al portal Pirate Bay fue porque el equivalente a la SGAE en Italia lo pidió. Pienso que resulta anacrónico. Una cosa es perseguir la delincuencia (como la pornografía infantil) o proteger los derechos de autor, y otra muy distinta resucitar la censura, con la excusa de la seguridad.

- Está claro que nada volverá a ser igual...

- Así es; porque la revolución de Irán está demostrando que los Estados nunca llegará a controlar totalmente la Red. Pueden llegar a controlar quizá el 90%, pero nunca totalmente. Siempre habrá entradas alternativas...

- Pero la ingeniería cibernética se perfecciona y cada vez son más sofisticados los sistemas de control.

- Sí, pero, al final, no son más que máquinas y a las máquinas se las puede engañar.


Reproducido de La Nación


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