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El crecimiento del mercado de ADSL dispara el fraude para captar clientes


En el último año los operadores han cambiado los contratos de más de 13.000 usuarios sin su consentimiento, según datos de la Asociación de Internautas Los afectados se quedan sin conexión y pueden tardar tres meses en recuperarla




ALMUDENA NOGUÉS/MÁLAGA Sur Digital La alarma salta al tratar de acceder a Internet. Después de varios intentos fallidos, el usuario se da cuenta de que no dispone de conexión. Entonces llama al operador para protestar y llega la sorpresa. «Usted ya no es abonado de esta compañía». El crecimiento del mercado de ADSL en España y la intensa competencia entre los operadores tiene también su cara oscura: el robo fraudulento de clientes. El traspaso irregular de usuarios-bautizado con el nombre de 'slanming'- se ha extendido en los últimos meses a la banda ancha. Se trata de una práctica ya habitual en los servicios de voz -hay decenas de denuncias en la Fiscalía- que empieza a pisar fuerte en el negocio de Internet.

Según datos de la Asociación de Internautas (AI), en el último año el 'slaming' se ha cobrado más de 13.000 víctimas en nuestro país. El perjudicado sufre un cambio de operador de ADSL sin ni siquiera ser consciente de haberlo aceptado. En la mayoría de los casos el usuario no entiende nada. En ningún momento ha pronunciado el 'sí, quiero'. Sin embargo, contempla, atónito, cómo se le ha dado de alta en otra compañía. Basta con solicitar información en otras empresa, rellenar algún formulario o atender a comerciales de la competencia para que ésta obtenga los datos personales de manera ilegítima.

En la batalla comercial no parece haber reglas. Todo vale con tal de engordar la cartera de clientes. Incluidas las prácticas fraudulentas. La guerra se desató cuando los operadores de Internet competidores de Telefónica empezaron a ofrecer ADSL con red propia, a través de las centrales del ex monopolio. Primero se dieron casos puntuales, pero en los últimos meses la AI afirma que el número de afectados se ha disparado por el crecimiento de nuevas altas.

Contratos irregulares

Tras perder el servicio, el afectado intenta localizar el paradero de su contrato. Pero entonces su compañía le comunica que no puede facilitarle información sobre el nuevo proveedor, según las normas de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones. Una vez que se ha encontrado, se recibe otra mala noticia. El proceso de cambio de operador es irreversible durante su tramitación. Son 15 días laborables en el mejor de los casos, pero puede dilatarse hasta tres meses.

Durante todo ese tiempo, el cliente sigue sin servicio de ADSL, «lo cual supone un gran perjuicio para los usuarios que se quedan sin correo electrónico y sin la posibilidad de navegar durante ese periodo», explica Víctor Domingo, presidente de la AI.

Telefónica, que siempre es la primera en detectar estas situaciones, puesto que sus clientes son los más afectados, ha confirmado que hay casos y reconoce que el número de reclamaciones «va en aumento». En este sentido, Domingo exige que los organismos competentes controlen las altas y las bajas en el sistema de gestión del ADSL y que asuman responsabilidades. «Ni el ministerio de Industria ni la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones se declaran competentes para resolver este problema que va en aumento», apostilló Domingo, a la vez que recordó que en EE.UU. este fraude es un delito muy perseguido.


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