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Acoso a las P2P


A veces cuesta entender las razones que motivan la actuación de algunas personas. Un caso que me ha dejado pensativa este verano ha sido el de Javier Ribas. Este señor logra aunar dos actividades que, en mi humilde opinión, se contradicen entre si. Por una parte es vocal de la junta directiva de la AUI, es decir, la Asociación de Usuarios de Internet, y por la otra trabaja para un despacho de abogados desde el que ha amenazado con demandar durante este mes de septiembre a 100.000 internautas españoles (cifra que hace poco ha reducido hasta 4.000) para defender los intereses de unas empresas que van de incógnito. Así que, de momento, no tengo claro si defiende a los internautas o va contra ellos, o una opción y otra dependen de los días y del aire que sopla.





Inciso: no hay que confundir a la AUI o Asociación de Usuarios de Internet (http://www.aui.es) con la AI o Asociación de Internautas (https://www.internautas.org) , el servicio jurídico de éstos últimos incluso se ha brindado a defender a los que Ribas demande. Los de la AUI, obviamente, no han dicho en ese sentido ni mu.

Sigo, con vuestro permiso, con este tema del Acoso a las Redes de Intercambio de Archivos o P2P. De entrada no pienso decir en qué despacho trabaja Javier Ribas en plan detalle elegante por mi parte porque estos señores abogados han quedado como “la charito” ante los usuarios medianamente experimentados. El resto de la población en general, como que pasa mucho del asunto. Hay quien dice que están tratando de hacerse los machotes de cara a potenciales clientes entre las discográficas, distribuidoras de cine y las empresas de desarrollo de software. En cualquier caso, el resultado de su espectacular iniciativa es que se han metido en un muladar y las boñigas les están sepultando, pobres.

Conste que yo desde el primer momento en que se montó este circo estaba tranquilísima porque jamás he usado el Emule, Edonkey o similar, ni ninguna otra plataforma de P2P. No las uso, entre otras razones, porque siempre las he considerado inseguras y porque prefiero intercambiar archivos vía FTP o IRC. Excuso decir que el intercambio de archivos por medio de la Red, no sólo no es ilegal, sino que lo enseñamos algunos como medio para agilizar y mejorar procesos en la gestión de las empresas y las organizaciones.

En unas declaraciones inauditas que hizo Javier Ribas en la Cadena Ser,
(http://www.cadenaser.com/player.html?audioFile=20030722csrcsr_13.Aes) afirmó que los de su despacho han usado una versión antigua del programa Kazaa para monitorizar a los descargadores de archivos más activos de España. Vamos a suponer que han contratado a alguien para “fichar” a la gente que de dedica a compartir archivos, o más exactamente un porcentaje de los mismos.

Si han usado el Kazaa, como dijo públicamente, no pueden con ese programa fichar a los que están en otras plataformas como el Emule o el Edonkey. Hay otra posibilidad y es que hayan usado el módulo de spyware que incluía la versión antigua del Kazaa para colocarlo a modo de troyano oculto en archivos que ponen a disposición de las redes de Intercambio. Ese troyano les podría sin duda reportar las actividades online de los que han infectado. Tanto las de intercambios de archivos cómo de simple navegación. Es curioso pero hace un tiempo en Emule se distribuían ficheros de música que no contenían lo que decía el nombre y lo cierto es que corrieron rumores de que los estaban incluyendo las discográficas.

Como maniobra de despiste, vale. No es muy presentable, pero se comprende. Como modo de espiar las comunicaciones de los usuarios interceptándolas, es ilegal. Es un delito muy gordo de tipo penal porque vulnera la intimidad y privacidad de las comunicaciones. Sólo con una orden de un juez y con un buen número de indicios previos la Policía Judicial podría meter spyware en los PCs de los sospechosos. Un despacho de abogados en ningún caso, y de hecho, no se les puede admitir ni como prueba.

Además, aunque ellos se hubieran puesto a intercambiar archivos para pillar a gente que comparte, supongamos música, no tienen el modo de demostrar que esa gente no tiene el disco original. En esas plataformas sólo se puede ver el nombre del archivo que se pone a disposición de otros y eso argumentalmente es poco. Cabe tener en cuenta que hay usuarios graciosos aficionados a colocar “fakes” o ficheros con un nombre cuando en realidad son otra cosa. El Terminator_3.avi, a veces, puede ser la película de Blancanieves o un video de porno doméstico. Habitualmente el primer usuario que baja un fake lo hace público para evitar a otros una pérdida de tiempo.

A todo esto, ya no es ilegal en España tener una copia privada y para mucha gente no está muy clara la diferencia entre prestar un CD a un amigo o pasárselo por el Emule. Ello por no hablar que en las redes de intercambio la gente también comparte apuntes de clase y sus propias creaciones de texto, imagen y sonido. Además ¿no hay una presunción de inocencia?, ¿qué gana Javier Ribas tratando de criminalizar a los usuarios de Internet siendo como es el vocal de la Asociación de ídem? Por último, ¿creen esas empresas españolas que se supone que están detrás de esta mal llevada prospección delictiva que, con lo que podrían ser falsas acusaciones, van a parar algo que tecnológicamente tiene un montón de alternativas?

Si alguien tiene las respuestas le agradeceré que me las comunique, yo voy a continuar estudiando esta extravagante estrategia de marketing jurídico relacionado con la Red. De momento, las empresas que integran la Business Software Alliance o impopular BSA (Ibm, Microsoft, Hp, Adobe...), han dicho que ellos no tienen nada que ver con esta meadita fuera de tiesto. Bueno creo que lo dijeron con otras palabras que no recuerdo bien pero la idea seguro que era esa. :-)

CariÑos, Mar (bagheera en la Red)

Título: "Zona Sioux: Acoso vía SMS y Acoso a las P2P."

Autora: Mar Monsoriu
Extraido con autorización del Ezine Margerine ISSN 1576-4559 Número 05-/--Vol.VII-./.-07-09-03