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La copia incesante


Llegan a Tarragona las primeras copiadoras públicas de CD, ante la irritación de la SGAE. El aparato es como un híbrido de cajero automático y máquina expendedora de tabaco





ORIOL AYMÍ - (La Vanguardia-13/09/2003) TARRAGONA .- Los cantantes y las casas discográficas tienen un nuevo motivo para preocuparse. Tras las copias caseras, las descargas de Internet y el denominado “top manta”, una empresa valenciana ofrece ahora una nueva forma de obtener música a bajo precio y ha empezado a comercializar en Catalunya unas copiadoras públicas de CD que han despertado las iras de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

El invento, a medio camino entre un cajero automático y una expendedora de tabaco –el aparato también vende CD vírgenes–, permite obtener una copia de cualquier CD estándar a partir de la módica cantidad de un euro. Si la duración del original es superior a 40 minutos, dos euros. Por ahora, la empresa Copyplay tiene diez copiadoras entre Tarragona, Reus y Salou, la mayoría en quioscos, videoclubs o locales que incluso abren en domingo, aunque sus planes a corto plazo son expansionistas. Cambrils, Valls, Tortosa, pero también Barcelona ciudad en el mes de octubre son algunos de los próximos destinos de unos aparatos que no han escapado a las denuncias por atentar contra la propiedad intelectual.

El inventor de las copiadoras, José Vicente, defiende la legalidad de las “copias para uso privado”. “Ofrecemos la posibilidad de hacer copias a alguien que no tenga grabadora en casa”, dice. Pero la SGAE cree que estas “copias para uso privado” sólo son legales en el caso de que no se persiga con ellas un lucro y condena enérgicamente la práctica de Copyplay. Incluso un portavoz de la SGAE aseguraba ayer estar dispuesto a acudir a los tribunales para exigir su retirada. “Esta falta de respeto por la cultura y la creación confirma lo de ‘Spain is different’, porque esto no pasa en ningún país civilizado”, manifestaron ayer estas fuentes. Y a otra entidad, la Asociación Fonográfica y Videográfica Española (Afyve), le faltó tiempo para denunciar a José Vicente en el juzgado de instrucción número 13 de Valencia, nada más instalarse la primera copiadora, durante el 2001 en Valencia. El juez de instrucción y primera instancia, que en su sentencia no entró a valorar si estas copias son legales o no, estimó que el propietario de Copyplay no atentó contra la ley de Propiedad Intelectual porque “él mismo no desarrolla actividad”.

Este proceso no hizo otra cosa que retrasar la implantación de las copiadoras, operativas desde finales del 2001 y actualmente presentes en Madrid, Valencia, Navarra, Andalucía, La Rioja , Aragón y Tarragona, y con un total de 500 máquinas en servicio, aunque el próximo mes de enero Copyplay pretende haber cubierto todo el territorio estatal. “Estamos desbordados”, dice Vicente, quien afirma haber recibido pedidos incluso desde Rusia.

Ante las acusaciones de la SGAE, Copyplay argumenta que su copiadora advierte de que no se pueden hacer copias de material que no sea original, aunque en la práctica es posible. Pero quizás el argumento más sólido de Copyplay sea el siguiente: “¿Qué diferencia hay con una fotocopiadora?”.


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