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La Directiva sobre patentabilidad del software sigue adelante


La Directiva sobre patentabilidad de las invenciones implementadas con ordenador ha recibido, tras diversas enmiendas, la aprobación del Pleno del EuroParlamento. Los debates celebrados evidencian que ni siquiera los eurodiputados están de acuerdo exactamente en qué resultado práctico puede depararnos la aprobación definitiva de esta Directiva. Para unos se trata de evitar la deriva de la Oficina de Patentes hacia el camino marcado por los Estados Unidos. Para otros, por el contrario, resulta evidente que se pretende permitir la patentabilidad del software de forma camuflada.





El eurodiputado Marco Capato fue taxativo en su intervención en los debates: "Es necesario aclarar la no patentabilidad de los programas, punto final".

La ponente de la Directiva, Arlene McCarthy, señaló que "no se trata de la patentabilidad de programas informáticos" y puso ejemplos de invenciones implementadas en ordenador, frecuentes en nuestra vida cotidiana: motores de vehículos, electrodomésticos, teléfonos móviles, máquinas, etc., "que afectan al núcleo de la producción europea".

"Queremos una delimitación nítida entre invenciones implementadas con ordenador que deben poder acogerse a una patente, y programas informáticos que no pueden acogerse", señaló el Comisario Frits Bolkestein.

El resultado final, a falta de la necesaria conciliación entre Parlamento y Comisión habida cuenta de las enmiendas introducidas, parece ser que consistirá en que los programas informáticos, como tales, no podrán patentarse, pero las invenciones implementadas con ordenador sí. Pero, ¿y los programas informáticos que formen parte de una innovación tecnológica? ¿Formarán parte de la patente o seguirán estando como hasta ahora protegidos por la normativa sobre derechos de autor?

El debate sobre la Directiva, según ha informado la Oficina en España del Parlamento Europeo, comenzó con la intervención del comisario responsable, Frits Bolkestein, quien enfatizó que la directiva no pretende acabar con la practica actual que impide que se patente el software. "La patentabilidad de programas informáticos no es el objetivo que perseguimos", insistió. Por el contrario, se trata de "hacer más estrictas las reglas que ya existen". Consideró que los detractores de la directiva enunciaban verdades a medias o no estaban bien informados, pues "la directiva sólo pretende armonizar y aclarar las cosas; nada que no sea ya patentable va a ser patentable en el futuro". El comisario respaldó las enmiendas de la ponente, por cuanto aclaran el texto, y alertó que la falta de acuerdo implicaría un incremento de la inseguridad jurídica. La ausencia de armonización perjudicará el mismo objetivo de excluir al software de la patentabilidad, anticipó el comisario. También alertó de que si no avanzamos en el procedimiento comunitario, el único camino abierto sería una renegociación intergubernamental del Convenio europeo de patentes actualmente vigente.

Los programas, excluidos

La ponente, Arlene McCarthy, subrayó que "no se trata de la patentabilidad de programas informáticos" y puso ejemplos de invenciones implementadas en ordenador, frecuentes en nuestra vida cotidiana: motores de vehículos, electrodomésticos, teléfonos móviles, máquinas, etc., "que afectan al núcleo de la producción europea". Criticó que en EEUU y Japón se han dado efectivamente patentes a programas informáticos, algo que se quiere impedir con esta directiva europea. Puso como ejemplo de concesión injustificada de patente el sistema "one click" de Amazon y aseguró que con la propuesta a debate esa patente no se produciría. Insistió igualmente en que las pequeñas empresas también necesitan un sistema de patentes para defender sus invenciones. Por último, instó a apoyar sus enmiendas a los artículos 2 y 4 que precisan que debe tratarse de "invenciones claras", las que persiguen evitar posiciones dominantes y las que refuerzan la protección de los códigos abiertos.

Diferencias nítidas

En nombre del grupo Popular, Joachim Wuermeling, señaló que "no queremos una patentabilidad general para todos los programas informáticos", ni consolidar posiciones de monopolio de las grandes empresas informáticas, ni hace peligrar la supervivencia de las pymes. "Queremos una delimitación nítida entre invenciones implementadas con ordenador que deben poder acogerse a una patente, y programas informáticos que no pueden acogerse", añadió. Reconoció que en el pasado se han concedido demasiado libremente y de forma dañina patentes, como en el caso Amazon, pero alertó de que, si no se logra una legislación europea, la situación sólo empeorará. "Una invención merece la protección del inventor y no es de recibo que el Estado se quede cruzado de brazos", apostilló.

Deriva peligrosa

Manuel Medina explicó que su grupo no comparte la opinión de la ponente ya que sus enmiendas no reflejan la situación actual. Coincidió en que la propuesta no pretende patentar los programas de ordenador, pues ya están regulados por otra directiva comunitaria en el ámbito de la creación intelectual, "que tiene unas reglas muy distintas de las de protección industrial", la cual ya está regulada. En su opinión, la jurisprudencia norteamericana se ha caracterizado por "una deriva peligrosísima" ya que "ha permitido que se patenten creaciones puramente industriales que no tienen, como tales, aplicaciones industriales". Además, "la Oficina Europea de patentes se ha dejado llevar por esa peligrosa deriva". Por eso, "es necesaria una directiva comunitaria que regule sólo la aplicación industrial, y no los programas de ordenador, y que la regule de una manera tan clara que impida caer en esa deriva."

Evitar la incertidumbre

En representación del grupo Liberal, Toine Manders, felicitó a la ponente por escribir "una propuesta muy clara frente a la agresividad de muchos lobbies", que no quieren diferenciar entre los derechos de autor y las patentes. "Se pretende evitar la incertidumbre jurídica", insistió. Además, "la Oficina de patentes usa métodos norteamericanos para la patentabilidad de programas y hay que poner coto a esto", y añadió que no se pueden aprobar programas informáticos que son "puro software". El diputado expuso que las enmiendas de su grupo pretenden dar un apoyo claro a las pymes y proponen definiciones más claras. Por último, deseó que la UE vaya más lejos e "incluya en las futuras directivas de patentabilidad el periodo de gracia" que protege a las pymes.

La innovación, en peligro

Pernille Frahm, en nombre de su grupo, observó que parece que todos quieren promover el crecimiento y la inversión en las pymes. Sin embargo, se preguntó cómo, si las propuestas eran tan buenas, habían recibido precisamente poco apoyo. "Las pymes piensan que la innovación se pone en peligro con esta directiva". Las críticas "revelan las dudas que existen de lo que se derivaría de poner en práctica nuestras buenas intenciones", ironizó. Alertó de que los litigios o juicios derivados del incumplimiento de una patente comportarían costes demasiado elevados para las pymes. "Los programas informáticos no se pueden patentar. Dejémoslo ahí, para eso ya existe una base jurídica: el Convenio Europeo de Patentes que dice que los programas informáticos no se pueden patentar", insistió la eurodiputada, quien también se opuso a aumentar las competencias de la Oficina de Patentes. "Hay que escuchar a las pymes de Europa", concluyó.

Raina Echerrer, apoyó la intención de la directiva- aumentar la seguridad jurídica- pero se opuso al enfoque y se declaró en contra del informe McCarthy. Acusó a la Comisión de amenazar a los detractores de la directiva. Hizo hincapié en la dificultad de diferenciar derechos de autor y patentes, y señaló que los mismos expertos jurídicos admiten que esta directiva "podría cubrir algunas lagunas pero abrir otros boquetes legales.... Sabemos lo que ocurre con las patentes que se usan en el mercado como arma arrojadiza contra la competencia", advirtió.

Antonio Mussa, por su grupo, juzgó que el informe McCarthy "no puede aprobarse". "La informática será la columna vertebral de cada país del mundo. Cada innovación tecnológica deberá ser protegida por la patentabilidad, pero el software se rige por los derechos de autor", que lo protegen sin darle derecho de exclusividad en su uso. "¿Qué ocurriría si en la música patentamos una escala o unos acordes? Pasaría algo parecido si patentamos cada algoritmo informático, el desarrollo de los programas quedaría muy limitado", auguró.

Bent Andersen, se mostró también contrario de la patentabilidad de programas de software, usó el símil del sector de la arquitectura y los problemas que crearía patentar, por ejemplo, una escalera. En su opinión, los derechos de autor sobre diseños "sirven para protegerse frente a los plagios". Con la patentabilidad de los programas informáticos, "las grandes empresas estarían estrangulando a las pymes". "Las patentes tendrían consecuencias nefastas para el consumidor y frenarían la innovación", aseveró.

Marco Cappato, anticipó que los diputados de la Lista Bonino votarían a favor de las enmiendas que limitan el margen de patentabilidad de software y, en caso de que éstas no se aprueben, votarían en contra de la propuesta en su conjunto. "Es necesario aclarar la no patentabilidad de los programas, punto final", exclamó. "Existe una solución fácil", expuso, "si el programa forma parte de una invención, puede patentarse la invención entera, pero no el programa. Y para eso ya existen normativas suficientes". Por último, concluyó con los problemas que se crean al establecer la validez de la patentabilidad por 25 años. "Los programas independientes podrían usar ahora invenciones de 1993, y eso es la prehistoria de la informática. Tenemos que evitar ese peligro", concluyó.

Carácter industrial

"La primera reflexión que deberíamos hacer es por qué esta directiva ha causado tanto revuelo", comenzó su alocución Luis Berenguer, quien añadió que los detractores de la propuesta no son sólo los lobbies, sino también expertos en patentes y profesores, "que no han mostrado agresividad, sino más bien preocupación por el futuro". Resaltó la necesidad de unificar las prácticas nacionales para evitar "resoluciones contradictorias", pero consideró que la propuesta de la Comisión y las enmiendas de la ponente no eran suficientes para resolver esos problemas.

Acusó a la Oficina de Patentes de seguir el modelo norteamericano y explicó que la legislación europea obliga a tener en cuenta el carácter industrial del resultado y el método, "mientras que en el derecho americano basta con que tenga una aplicación útil" Anunció que sin algunas enmiendas "será difícil que podamos dar apoyo a la propuesta".

Extensión de la doctrina

Marcelino Oreja Arburúa, coincidió en que "la protección por medio de patentes no es un problema nuevo", y matizó que la directiva "extiende la doctrina clásica de las patentes a las invenciones implementadas en ordenador". Si se trata de una invención con carácter técnico debe ser posible registrarla. En todo caso, no debe concederse patente a los procesos cuya única novedad sea una ejecución por ordenador. Por último, se refirió a la interoperabilidad y opinó que no debería considerarse violación de las patentes.

Reproducido de Iurislex


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