Elecciones UE 2019, NO al articulo 13


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No es lo mismo: copy or not copy


Parece que los editores y distribuidores, a diferencia de las entidades gestoras de derechos de autor, comienzan a hacer un ligero caso a los consumidores. De esta forma debe interpretarse el lanzamiento de una nueva edición del último cd de Alejandro Sanz, No es lo mismo, sin sistema de protección anti-copia.





Desde que la Asociación de Internautas denunciara ante las Autoridades de consumo estatales y autonómicas la remuneración compensatoria o canon por copia privada para los cederrón y deuvedés vírgenes, se han vertidos ríos de tinta y de reclamaciones contra semejante imposición aribtraria e ilegal sobre unos soportes cuyo principal destino nunca ha sido la copia de obras musicales, sino de programas de ordenador, excluidos del ámbito de aplicación del citado canon por expreso mandato del legislador.

No contentos con semejante abuso de derecho e ilegalidad, los autores y editores llegan a insertar sistemas anti-copia en sus obras dirigidos específicamente a impedir la copia privada que los consumidores honestos se ven imposibilitados de realizar.

De sabios es rectificar

Los distribuidores del último lanzamiento de Alejandro Sanz han decidido variar de actitud y realizar una nueva distribución de la obra sin ningún sistema anti-copia, permitiendo de esta forma la reproducción de la obra digital en los ordenadores y en todo tipo de reproductores de compact disc (y no del remedo de reproducciones comprimidas de inferior calidad como en la obra lanzada inicialmente), posibilitando que cualquier consumidor pueda realizar su copia privada y confirmando, asimismo, la veracidad de la denuncia formulada al respecto y con ello la ilegalidad de la imposición de una remuneración compensatoria o canon por nada.

La Asociación de Internautas se felicita por ese cambio de actitud, al menos en este caso concreto. Pero sin embargo, las entidades gestoras de derechos de autor, siguen empeñadas en expoliar nuestros bolsillos a cuenta de la copia privada en unos soportes digitales cuyo uso mayoritario no es el de realizar copias privadas de obras musicales ni filmográficas.

Si a esto añadimos que las regrabadoras y reproductores de compactos musicales vienen soportando la citada remuneración compensatoria y que las obras distribuidas en deuvede son imposibles de copiar para cualquier consumidor honesto, ¿por qué mantienen el desatino de sangrar nuestros bolsillos por nada?

¿Por qué las Autoridades de consumo y la oposición no han adoptado de momento medida alguna contra semejante ilegalidad?

A las Autoridades de consumo les cabe, de momento, la disculpa de estar tramitando las quejas y denuncias formuladas. Pero ¿y la oposición? ¿Por qué guarda silencio cuando las entidades representativas de usuarios y consumidores, profesionales y fabricantes se han mostrado ya públicamente en contra de algo fundamentalmente injusto y que además se quiere percibir dos veces?

Mucho nos tememos que la respuesta más inmediata no nos llegue por su parte ni siquiera antes de las elecciones. Que puedan caerse determinadas caras populares de sus actos electorales e incluso listas electorales en cuanto acierten a criticar siquiera tímidamente esta injusta medida de las entidades gestoras de derechos de autor para con los consumidores, les podría suponer un perjuicio mayor de “imagen” que el hecho de guardar silencio mientras a la generalidad de los consumidores se nos quiere expoliar el bolsillo por nada.

Mientras tanto, los consumidores honestos podemos llegar a pensar que nos están señalando con el dedo como los causantes de una supuesta ruina de la industria musical, como si todos y cada uno de nosotros fuéramos los cerebros, distribuidores y beneficiarios del top-manta, y que nuestra pena, como autores de tal atropello, sea llenarles los bolsillos a las entidades gestoras de derechos de autor, de forma callada y sumisa.

Solicitar el cambio

Afortunadamente, rectificaciones como la comentada nos señalan el acierto de nuestras protestas. Al menos, desde ahora, los consumidores que hayan adquirido la primera edición del compacto musical de Alejandro Sanz, “No es lo mismo”, ya pueden acudir al establecimiento en el que la adquirieron, con su correspondiente documento que acredite su adquisición (tiquet, recibo, factura, cargo en cuenta...) y con el compacto dotado de sistema anti-copia para que se lo sustituyan por uno de la nueva edición sin sistema anti-copia, identificables de forma sencilla porque los de la primera edición llevaban en sus carátulas “Copy Protected”.

Nos ampara el derecho a poder reproducir la obra digital adquirida en nuestros equipos y a poder realizar la copia privada, máxime cuando se quiere cobrar injustamente la remuneración compensatoria dos veces: en los equipos regrabadores y en los soportes digitales.


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