2003.es


El año 2003 ha certificado la defunción de la burbuja.com, que ha pasado por la Red hispana sin pena ni gloria y esparciendo, al borde las autopistas de la información, varios miles de millones de las antiguas pesetas sin haber hallado la deseada rentabilidad de los inversionistas

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Tras aquel derroche financiero se han mantenido los proyectos empresariales serios y comprometidos que han aprovechado la realidad social de la Red. Según distintas fuentes la comunidad internauta española, se cifra entre los 7 y 9 millones de personas y están, ahora sí, obteniendo beneficios. Son los casos de Barrabes.com, Optize.es, e-informa..com, o la Bruja de Sort que ha vendido el premio gordo de navidad por Internet. En España, como en todo el mundo, el pago por contenidos ha crecido de forma significativa, cuando meses antes parecía algo imposible.

Millones de descargas musicales, con el éxito de Itunes como máximo exponente, o artículos y suscripciones editoriales con diarios como El País de España, Reforma, de México y muchos otros en EE UU han ofrecido a Internet nuevas vías de ingresos.

Se rompe de esta manera aquella creencia de que en Internet es todo gratis o se quiere todo gratis. No dejaba de ser cierto ante al agobio de muchos internautas por la carestía del acceso. Precisamente, la mejora de esos accesos y la universalidad del sistema son algunas de las asignaturas pendientes. Además, los contenidos y servicios deben seguir esforzándose por alcanzar mayores cotas de calidad y fiabilidad. En este punto, nada nuevo propone Internet al comercio tradicional. Lo que no es de recibo es pagar por humo de colores.

Durante el 2003 la Internet española ha marcado un antes y un después en su eclosión social y participativa, como herramienta para el intercambio de las ideas y los mensajes socio-políticos; la masiva protesta contra la guerra de Irak, la campaña de solidaridad con Amina Laval evitando su lapidación, la apuesta de los candidatos a la presidencia de la Generalitat catalana por el uso de esta herramienta como soporte electoral, o la exitosa campaña contra la patentabilidad del software en el Parlamento europeo, están dando personalidad a una variada y abundante diversidad de comunidades internautas que han entrado en la escena política española influyendo desde la red hacia fuera.

Tribuna de Víctor Domingo en El Confidencial Digital


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