A mayor velocidad


La rapidez no lo es todo, pero en la Red es mucho. Según eso debiéramos estar de enhorabuena, ya que el segundo estudio sobre velocidad en Internet de la Asociación de Internautas afirma que Internet en España cada vez navega más deprisa, a pesar del sólido aumento del público navegante. En concreto, algunas operadoras, como Telefónica, mejoran hasta un 34%. Otras, como las del Grupo Auna, empeoran muy ligeramente.





Al mismo tiempo, el número de líneas ADSL ha alcanzado los 1,9 millones a finales de abril, tras contratarse 63.000 nuevas líneas. En general, por lo tanto, el panorama es bueno. Aunque no podemos olvidar que las cifras están muy lejos todavía de las europeas, el precio sigue siendo caro y la calidad total es mejorable.

El tipo de conexión utilizado para acceder a la Red no es baladí. Hay una importante diferencia entre disponer de una conexión con tarifa plana, lo que permite el uso de los servicios de Internet sin mirar el reloj, y el acceso vía teléfono.

Ampliar horizontes | La disponibilidad de acceso de banda más o menos ancha a precios no dependientes del consumo provocará el aumento del uso de las redes P2P, por ejemplo. También incide en la facilidad de instalación de servidores domésticos, lo que facilita el lanzamiento y mantenimiento de blogs, revistas electrónicas y otros proyectos de contenido. El uso del comercio electrónico sube con la facilidad de compra (y con la comodidad). El mismo hecho de navegar sin freno hace cambiar el uso de la Red, ampliando horizontes y animando a la exploración.

Es por eso que, en todos los países donde este paso ya se ha dado masivamente, el carácter de la ciberciudadanía cambia. La población internauta se hace a la vez más ‘normal’ (similar a la población general) y más ‘extraña’ (de comportamiento menos predecible). Proliferan blogs, P2Ps, chats, servicios de mensajería, supermercados cibernéticos, venta de entradas en remoto, medios en la Red... En general aumenta el ocio y el negocio que se lleva a cabo on line; nacen nuevas empresas y servicios, se crea riqueza y los navegantes viven mejor. Todo lo cual es bueno.

Pero hay amenazas. La calidad del acceso no es sólo la velocidad, que aun mejorando tiene mucho que crecer. La estructura de la red telefónica española y el método escogido para su liberalización significa por ejemplo que independientemente del operador con el que contratemos nuestro ADSL en realidad lo estamos contratando con Telefónica; todo el sistema depende así de su red.

A diferencia de nuestro entorno, la velocidad mínima del ADSL es de 256 kbps (frente a 512 kbps). El precio es de los más elevados de Europa si tenemos en cuenta el caudal contratado.

A pesar de todo, el acceso a Internet crece. Lo cual demuestra tan sólo que con una mínima voluntad de las administraciones y la industria sería muy sencillo que el Internet español diese un gran salto adelante. Algunas administraciones locales, por ejemplo, están dispuestas a intentarlo, pero se encuentran con dificultades legales derivadas de obsoletos modelos de liberalización.

Reproducido de 20 Minutos.

II ESTUDIO SOBRE VELOCIDAD EN INTERNET 2004 ADSL y RTC


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