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El 'copyright' de la era digital


El abogado L. Lessig diseña un sistema alternativo para el derecho de autor





PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS /EL PAÍS- NEGOCIOS - 10-10-2004

El último libro de Lawrence Lessig se puede descargar íntegra y gratuitamente de Internet, pero no está pirateado: la idea de hacerlo ha sido del autor. Este profesor de Derecho de Stanford es, posiblemente, el mayor experto en el impacto de la Red en la propiedad intelectual. Ahora, está intentado cuadrar el círculo con un sistema que permite la copia de las obras, protegiendo a la vez a los autores y garantizando sus ingresos. El sistema, Creative Commons, ha llegado a España.

La carrera de Lawrence Lessig es "la más brillante del Derecho en Internet", dice la revista Wired. The Economist le llama el "Ralph Nader de Internet", en referencia al político izquierdista, candidato a presidente de EE UU. Lawrence Lessig es referente mundial para cualquier asunto que estudie el impacto de la tecnología en las leyes y, sobre todo, en lo que respecta a la propiedad intelectual. Internet, que ha removido los cimientos de muchas industrias, ha destruido la base del negocio de los contenidos -música, cine o sector editorial-. La digitalización de material sometido a derechos de autor permite su copia ilimitada, lo que, para la industria, es una amenaza. Lessig cree, en cambio, que supone una gran oportunidad.

El abogado ofrece un ejemplo. Su nueva obra, llamada Free Culture, se vende en librerías, pero también puede descargarse de forma gratuita en Internet -en español, desde elastico.net- . ¿Cómo pretende hacer dinero, entonces? "La idea es muy simple", explica, al otro lado del hilo telefónico. "El lector comenzará a leer el libro y, si le gusta, lo comprará, porque la mayor parte de la gente prefiere el papel. Además, lo reenviará a colegas y amigos. Así que es una manera de incrementar las ventas".

Free Culture está protegido con una licencia de Creative Commons. Este sistema ha reconfigurado la idea del copyright para permitir la copia de las obras en ciertas condiciones. Los músicos y cineastas permiten a sus fans compartir canciones o películas, siempre que no hagan dinero con ello. Los escritores, investigadores o fotógrafos consiguen que sus obras se reproduzcan masivamente, pero siguen estando firmadas por ellos y no se permiten alteraciones. El autor, en fin, puede crear su obra, permitir que otros la disfruten, controlar su distribución y ganar dinero ampliando su mercado a una Red de 700 millones de internautas.

Creative Commons está ya en 60 países, entre ellos España, y Lessig reconoce que funciona mucho mejor fuera de su país. EE UU, asegura el abogado, "está controlado por lobbies que han creado una especie de macartismo de la propiedad intelectual, en el que si criticas estas leyes eres un comunista". Un ejemplo de ese poder es la famosa Sonny Bono Act, que sirvió para extender los derechos de autor a 70 años tras su muerte. En este momento, dice el abogado, la situación es tal que "no puedes ser un creador a no ser que tengas un abogado a tu lado".

Lessig insiste en la inmensa oportunidad que supone Internet para la industria de contenidos. Los grandes estudios de Hollywood intentaron frenar el vídeo hasta que vieron que hacían más dinero vendiendo cintas. Disney presionó para que la Sonny Bono Act saliera adelante pero, irónicamente, nunca habría podido crear La Cenicienta o El jorobado de Notre Dame con esa ley. "El problema", explica Lessig, "es que la gente que hace negocio en una industria que ya existe no suele esperar con impaciencia que esa industria cambie, porque no sabe cómo va hacer dinero. Pero eso no significa", concluye, "que no vaya a hacerlo". Beastie Boys, David Byrne o Gilberto Gil son algunos de los artistas que ya han firmado la licencia de Creative Commons.

Recuerdos del 'caso Microsoft'

Lawrence Lessig se ha hecho popular luchando contra la rigidez de las leyes de propiedad intelectual, pero también ha participado en uno de los procesos antimonopolio más largos y complejos de EE UU, el caso Microsoft. El primer juez del proceso, Thomas P. Jackson, pidió a Lessig que le ayudara a comprender los aspectos técnicos del caso. El abogado trabajó en él durante 54 días, hasta que Microsoft logró que la Corte de Apelaciones le sacara del proceso porque, presuntamente, su posición "no era neutral".

"Estoy convencido de que Microsoft abusó de su poder de monoplio; eso es lo que dijo la Corte de Apelaciones", dice Lessig, que cree que la Administración de Bush "no entendió la naturaleza del caso" cuando pactó con Microsoft. Lessig está en desacuerdo, en todo caso, con la solución que propuso la Comisión Europea de obligar a Microsoft a sacar a la calle un Windows sin su software multimedia. "No estoy seguro de que ésta sea la solución acertada. Soy algo escéptico con que vaya a lograr sus objetivos".


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