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El bucle se abre para unos pocos


La fecha es señalada. En España se acaba de anunciar, este lunes 17, un hito en el largo camino de la liberalización de las telecomunicaciones: Telefónica ha abierto a sus competidores una de sus centralitas.




ALBERTO DE LAS FUENTES

    Es lo que se conoce en el argot como apertura del bucle local. Es decir, cualquiera de los más de 200 operadores con licencia B1 existentes en nuestro país puede instalar sus propios equipos y acceder al hilo de cobre que llega hasta los hogares y las empresas de los usuarios finales.

De momento se ha abierto sólo una central, la del madrileño barrio de Delicias. Precisamente aquella que, durante varios meses -desde abril hasta finales de agosto-, ha servido para la realización de todo tipo de pruebas técnicas. Pero se espera que de aquí a final de año se abran al menos medio centenar de centrales más.

Sin embargo, la apertura del bucle no es un camino de rosas. Técnicamente, aunque complejo, es un asunto ya resuelto. Pero económicamente es otro cantar.

Así, las nuevas operadoras deben pagar a Telefónica 13 euros, o 2.163 pesetas, por cada nuevo cliente que enganchen ¡al mes! Como señala Fernando de Vicente, director de marketing operativo de BTTel, “los precios no dan mucho margen y necesitas grandes volúmenes de tráfico”.

Los usuarios finales pagan hoy 9,85 euros, 1.640 pesetas, a Telefónica como cuota de abono mensual. Pero si se enganchan a otra operadora, ésta debe pagar 2.163 por ellos. El resultado: un déficit de 3 euros, o 500 pesetas, al mes por cada cliente.

Esta situación no es exclusiva de España. Sucede en toda Europa. Y lo denunciaba el comisario europeo de Competencia, Mario Monti, la semana pasada en Barcelona, en unas jornadas organizadas por el banco suizo UBS Warburg.

En su opinión, el libre mercado no funciona en el sector de las telecomunicaciones. Por un motivo: las operadoras dominantes siguen poniendo grandes trabas a sus competidores, tanto en la telefonía como en el acceso a Internet. Las críticas de Monti se centraron principalmente en un aspecto: los precios poco competitivos para acceder al bucle local, algo que considera “clave” para abaratar los precios de Internet.

OTROS COSTES. A estos precios, denunciados por Monti, hay que añadir ademas otros costes asociados. Primero hay que cavar zanjas y poner, o alquilar, la fibra óptica hasta la centralita. Luego hay que alquilar la sala y pagar por su acondicionamiento. En tercer lugar, hay que poner los equipos. Y finalmente, pagarle los 13 euros (1.300 ptas.) por cliente a Telefónica.

Y la única alternativa para atraer clientes es dar servicios de mayor valor añadido. Lo que supone invertir aún más dinero en equipos. Como observa De Vicente, “al final las cuentas no salen”.

Como consecuencia, todos los operadores alternativos a Telefónica han optado por ir sólo a unas pocas centrales: las que concentran los mercados empresariales, mucho más lucrativos. Y los mercados residenciales, los del ciudadano de a pie, han quedado abandonados.

Lo señala la misma Telefónica. De 970 centrales en las que arrancaba el proceso de apertura del bucle local, el 23 de julio los operadores habían mostrado interés sólo por 336. Un mes después, cuando el 27 de agosto acabó el plazo para confirmar su presencia, otras 236 centrales habían sido desestimadas por todos los operadores.

Es decir, sólo en un centenar de centrales hay algún interesado en instalar sus equipos y abrir el bucle. En las otras 870, casi el 90% del total, no habrá ningún operador alternativo a Telefónica.

La misma central de Delicias, la primera en ser abierta, es un ejemplo. Doce operadoras realizaron pruebas técnicas en ella durante meses, pero sólo cinco irán a la fase comercial: Retevisión, Uni2, Jazztel, BTTel y Grapes (antes Comunitel).

Mientras tanto, las organizaciones de usuarios se tiran de los pelos. Víctor Domingo, de la Asociación de Internautas, es tajante: “Culpabilizamos al Gobierno, porque saca una ley y no pone los medios para que se cumpla. Telefónica ha puesto todo tipo de trabas, pero mal que bien está cumpliendo. El problema fundamental es que las operadoras no han hecho grandes inversiones, no tienen infraestructura y no tienen capacidad para negociar de tú a tú”.

Y añade: “No tienen ninguna intención de ir a gestionar el bucle, y lo único que están negociando es el precio de interconexión. Es decir, cómo conseguir los mejores precios en situación de brokers o intermediarios. Lo que nos están vendiendo, lo vistan como lo vistan, es el mismo servicio telefónico que teníamos antes. Y eso es un auténtico fraude”.

ADSL. Una situación similar ocurre con el ADSL. Técnicamente, este servicio de banda ancha se aprobó en septiembre de 1999, como “acceso indirecto al bucle de abonado”.

Hoy, dos años después, ya hay más de 200.000 usuarios de ADSL. De media, Telefónica recibe unas 40.000 solicitudes al mes. E instala más de 1.000 líneas diarias. Según sus datos, para finales de año habrá más de 300.000 clientes que lo tengan instalado. De ellos, un 60% serán hogares y un 40% empresas.

Así lo ven fuentes de la propia Telefónica: “El servicio está up&running (en pie y corriendo). Lo que quiere decir que los problemas operativos se han estabilizado, el servicio se presta, y la gente está contenta. Además hay una demanda sana y constante”.

Para ello, Telefónica ha invertido hasta el momento 450 millones de euros, unos 75.000 millones de pesetas. Pero, para que España esté bien posicionada en el segmento de banda ancha y ésta llegue a 5 millones de usuarios en el año 2005, sería necesario –siempre según fuentes de Telefónica– que todo el sector realizara una inversión 10 veces mayor. Es decir, 4.500 millones de euros, o unos 750.000 millones de pesetas.

Pero estas inversiones, con el sector endeudado y muy castigado en Bolsa, difícilmente se llevarán a cabo. Y sin ellas, las operadoras seguirán como hasta ahora: revendiendo un servicio proporcionado por Telefónica de España.Ésta, hoy, comercializa como mayorista el servicio ADSL por 22,66 euros (3.770 pesetas). Luego, el resto de operadoras –entre las que se incluyen Terra, Telefónica Data, y desde agosto, ¡la propia Telefónica de España!– revenden como minoristas el servicio al usuario final por 39 euros (6.500 pesetas). ¿Qué pensará el comisario Mario Monti de esto?

Reproducido de El Mundo

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