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Las tarifas de banda ancha, próximo campo de batalla en las telecomunicaciones


Las tarifas ADSL serán un tema estrella en 2005 a juzgar por los movimientos de los operadores y a tenor de las señales del Gobierno. El secretario de Estado de Telecomunicaciones español Francisco Ros, tras hablar en el Senado, declaró que en el acceso a Internet ?la competencia no está desarrollada?, a diferencia de otros mercados, en los que es suficiente para una correcta formación de precios.




Por ello, decía Ros, se ha instado verbalmente a los operadores a hacer un experimento: ?que sean más agresivos en sus políticas de precios?. Si acaso la incitación gubernamental fuera escuchada, podría tener la virtud de expandir el mercado y aumentar los ingresos de los operadores. Sería difícil refutar esta rigurosa confianza en el mercado.

No hay constancia de que la sugerencia haya sido escuchada hasta hoy. Un informe de la consultora británica especializada BroadGroup estima que las tarifas de ADSL han bajado una media del 23% desde enero en una treintena de países europeos.

Además, estos expertos ubican a España, mercado liderado por Telefónica, en la franja alta de la comparación. En los mercados maduros, la velocidad más común es de 1 Mbs o más (en Alemania no se comercializa ADSL a 512 Kbs) y los precios bajan menos agudamente en 4 y 8 megas, donde los proveedores encuentran mayor elasticidad.

En cambio, en los mercados inmaduros, como el español -donde el 80% de las conexiones era de 256 Kbs hasta que Telefónica decidió duplicar la velocidad- cada competidor ha de recoger sus ingresos entre los usuarios de gama baja.

De las cifras del estudio hemos escogido una selección de tarifas estándar de 24 horas -excluyendo promociones- de operadores líderes. Entre marzo y septiembre, el número de ofertas identificadas ha pasado de 295 a 455, lo que revela la multiplidad de fórmulas alternativas, adecuadas a las necesidades de los usuarios.

Del análisis pueden extraerse dos conclusiones. Una: en la segmentación reside la clave del desarrollo del mercado, porque no todos los usuarios aspiran a tener conexión permanente ni todos necesitan la misma velocidad de acceso. Otra: la bajada de precios es impulsada por los segundos operadores; los líderes marchan a rebufo. No se ha visto que DT o FT/Wanadoo
(ni tampoco Telefónica) rebajen sus precios por buena voluntad o por complacer a las autoridades.

Un directivo de Telefónica, consultado por este diario, dio a su manera la razón a Ros. ?Estamos dispuestos a bajar las tarifas cuando nuestros competidores tomen la iniciativa y asuman riesgos, no antes?. El entrevistado tiene claro que, si se rebajan los precios un 20%, el resultado no será un incremento proporcional del número de clientes e ingresos. Según su punto de vista, los futuros usuarios serán atraídos por ofertas puntuales más que por una bajada lineal de la tarifa plana.

Por el momento, los competidores de Telefónica en el acceso a Internet han hecho un uso muy cauteloso de las facilidades del bucle desagregado: sobre 2,47 millones de conexiones ADSL a finales de noviembre, sólo 98.000 respondían a esa modalidad. A juicio de la Asociación de Internautas: ?los alternativos no quieren correr riesgo alguno (compran lo que venden y minimizan la inversión) porque, teniendo un margen suculento no necesitan cambiar de modelo?.

El experimento sugerido por Ros implicaría sustituir la fórmula de reventa, que deja un margen del 40% sobre la tarifa minorista de Telefónica, por el bucle desagregado -10% de coste más la inversión- y atreverse a competir más allá de las áreas de alta densidad y renta de las grandes capitales.

Virgilio Fontal en AmericaEconomica.com

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