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Con internet ya nada es igual


El crecimiento de la cifra de internautas modifica hábitos, relaciones y formas de negocio




MAYTE RIUS - La Vanguardia

¿Para qué ir en busca de carteles de 'se vende'si desde el ordenador de casa puede acceder a decenas de ofertas de pisos en venta e, incluso, 'visitar'su interior? ¿Por qué ir a comprar un paquete de tarjetas navideñas, sus sobres y otros tantos sellos si por correo electrónico puede felicitar de forma instantánea, con música e imágenes, a familiares y amigos? La creciente penetración de internet está provocando un lento pero continuo cambio de hábitos sociales y económicos.

Las estadísticas dicen que al menos uno de cada tres españoles ya es internauta, es decir, que se ha conectado a internet en el último mes. La mayoría de ellos (más de 7,5 millones de personas) accede a la red desde su casa, pero otra tercera parte se conecta desde el trabajo y más del 13% desde su centro de estudios. El principal uso que los internautas hacen de internet es el correo electrónico y la navegación por la red, aunque también son muchos los que aprovechan para intercambiar ficheros o mensajes (chats) y cada más los que lo utilizan para comprar (ver gráficos). Las consecuencias de esta generalización de la afición a internet cada día son más relevantes. "¿Qué está cambiando con internet? Todo, pero no nos estamos dando cuenta", afirma Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas (AI).

No es sólo que el consumidor esté más informado, se beneficie de mejores precios por la mayor competencia o tenga acceso a productos o proveedores de cualquier punto del planeta, si no que "la revolución de internet está cambiando las instituciones, las conductas y las formas de hacer negocio", dicen los expertos. Domingo pone como ejemplo el replanteamiento de su actividad a que se están viendo obligados los touroperadores a la vista de que cada vez son más quienes gracias a internet se hacen sus viajes a medida y directamente, prescidiendo de paquetes e intermediarios. Y menciona otros grandes cambios ya en marcha, como el que viven las discográficas o todos los sectores relacionados con la propiedad intelectual.

Desde el punto de vista del consumidor, Miguel Pérez Subías, presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), afirma que los cambios más rápidos se están apreciando en todos aquellos ámbitos y actividades que requieren un gran volumen de información, en los consumos de bienes que pueden digitalizarse -desde reservas de viajes a software, música, diseño o periódicos-, en determinados servicios administrativos o financieros, y en aquellas compras impulsivas o fuera de hora donde la agilidad y comodidad de internet resultan decisivas. Por contra, cree que "los cambios de costumbres son más lentos, porque dependen del grado de confianza en el medio, que afecta a la sicología de las personas".

Pero reconoce que sí se aprecian ya algunas modificaciones de hábitos. Ejemplo de ello es que, ante cualquier actividad que requiere un notable esfuerzo de información, como buscar piso o trabajo, internet comienza a ser herramienta imprescindible. "Y aunque aún hay muchos internautas reticentes a comprar, también se observa que cuando se va a adquirir cualquier bien que cueste más de 250 euros, el interesado se informa por internet antes de acudir a otros canales y utiliza esa información en su decisión de compra", comenta Pérez Subías.

Opina, por otra parte, que en algunos ámbitos de consumo internet nunca será más que un escaparate o un punto de información "porque tratándose de bienes físicos que después deben ser trasladados al cliente, normalmente la compra en la red resultará más cara porque implica costes y molestias añadidas para el vendedor". Según el presidente de la AUI, "mientras que en los bienes digitalizables internet supone menores costes y el consumidor se está beneficiando de un abaratamiento -de una forma clara en los billetes de avión, reservas de hoteles, compra de software o suscripciones a medios de ciertas publicaciones-, para bienes que hay que trasladar o para aquellas compras en las que también se busca una relación social -ir con la familia o los amigos a elegir ropa, por ejemplo-, internet no aporta ventajas más allá de poder informarse o comparar".

De la información a la compra

Verónica Sagnier, directora general de la Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE), se muestra más optimista y prevé que la revolución de internet y las compras electrónicas también lleguen al sector de la gran distribución a medida que se vayan ajustando los problemas logísticos. A su juicio, el 45% de internautas que todavía no compra desde el ordenador pero sí toma sus decisiones de compra tras informarse en internet es un colecti-vo muy prometedor "porque su siguiente paso será comprar" a la vista de las ventajas de comodidad, y con frecuencia de precio, que observan. A modo de ejemplo menciona el gran cambio vivido en el ámbito de los viajes. "Es curioso cómo los viajes están haciendo despertar a muchos internautas como compradores; para muchos su primera compra por internet es un viaje, porque aunque sea un gasto importante encuentran ventajas competitivas", explica Sagnier.

Todos los expertos coinciden en que el principal obstáculo que aún encuentra la revolución de internet, al margen de la aún modesta penetración de las nuevas tecnologías en los hogares, es la falta de confianza de los usuarios en la seguridad de la red. Domingo, de la AI, señala que en este ámbito queda mucho trabajo por hacer porque "ni todos los sitios están adaptados de forma segura ni la gente tiene la cultura inter- nauta suficiente para tomar precauciones". Y se explica: "cuando alguien sale de casa siempre cierra la puerta con llave, porque sabe que si no lo hace es fácil que le roben; pues en internet es lo mismo, es fácil defenderte, pero debes tomar algunas precauciones si no quieres que te lleguen virus o ataques de hackers".

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