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Las operadoras de fijo lanzan el reclamo de las llamadas gratis para arañar cuota a los móviles


Los principales competidores de Telefónica , entre los que están Auna, ONO, Jazztel y Uni2, y nuevas operadoras entrantes, como The Phone House, fuerzan al máximo su maquinaria comercial con ofertas centradas en precios.




Las llamadas gratis son el nuevo reclamo comercial que las compañías que compiten con Telefónica han lanzado al mercado para robar cuota de telefonía fija al operador dominante y a las empresa de telefonía móvil, que amenazan su posición en el negocio de la voz.

Tras seis años de liberalización del mercado de las telecomunicaciones, Telefónica mantiene una cuota cercana al ochenta por ciento en este segmento de negocio.

Además, el aumento de la utilización de los móviles para la transmisión de voz, en detrimento de la telefonía fija, ha impulsado las ventas de los operadores celulares durante el último ejercicio.

En ingresos por servicios finales (excluyendo las tarifas de interconexión que se pagan entre ellas las compañías de telecomunicaciones), la telefonía celular, con una cifra de 8.811 millones de euros (un 18% más), superó en 2003 por primera vez a la fija, cuya facturación por servicios finales cayó un tres por ciento, hasta 8.254 millones de euros. Además, también por vez primera, los minutos cursados por las líneas de telefonía fija se redujeron en comparación con el año anterior, al caer un 10,6 por ciento, hasta quedar en 113.107 millones de minutos.

En este contexto, las compañías buscan fórmulas para fidelizar a los clientes en el cada vez menos rentable negocio de la voz, aunque sin poner en riesgo excesivo sus cuentas de resultados. Así, algunas, como Uni2-Wanadoo y Auna, vinculan las ofertas de llamadas gratis a la utilización de sus servicios de acceso a Internet de ADSL, mientras que otros los limitan a llamadas entre clientes de la compañía, como ONO, Tele2 y The Phone House.

Las operadoras de cable, que ofrecen servicios de voz, acceso a Internet y televisión en paquetes conjuntos, empiezan a comercializar la telefonía como un servicio de valor añadido, más que como un factor de competencia. Así, ONO ha ampliado al ámbito nacional su oferta de llamadas gratis entre sus clientes, que deben pagar una cuota mensual de 17 euros para acceder a ella.

Wanadoo y Auna permiten a sus clientes todas las llamadas que quieren sin incremento de precio, con la condición de que se haga sobre los 39 euros que cobra por el acceso a Internet de alta velocidad con ADSL, en su modalidad premium.

Jazztel ha sido la última en incorporarse a esta estrategia de precios agresivos. A diferencia de sus competidores, que vinculan las ofertas al uso de su ADSL o a clientes propios, la compañía que preside Leopoldo Fernández Pujals limita las llamadas gratis a una semana al mes, a elegir por la propia compañía, en función de los volúmenes de tráfico que maneje.

Con estas iniciativas las operadoras de fijo buscan también reducir el enorme peso de las llamadas a móviles en la factura de sus clientes. Las operadoras celulares cuentan con una ventaja competitiva casi imbatible en el mercado de la voz: la movilidad, que permite a un usuario hablar en cualquier momento y en cualquier lugar. Esta posición de fuerza permite a las compañías cobrar unas tarifas que, según los últimos datos de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) son seis veces más caras de media que las tarifas fijas.

La nueva estrategia de las compañías

Las operadoras que compiten con Telefónica por el mercado de telefonía fija lanzan el gancho de las llamadas gratis para evitar más fugas a la telefonía celular, que domina el negocio de la voz, y arañar cuota a Telefónica, que controla el fijo.

Las compañías limitan las ofertas a llamadas entre sus clientes o las vinculan al uso de ADSL, para amortiguar los costes.

Durante el último ejercicio, las operadoras de móvil lograron por primera vez más ingresos que las compañías de fijo.

Los competidores de Telefónica se independizan
Las operadores que compiten con Telefónica por las telecomunicaciones fijas vienen utilizando el sistema de preselección, que permite a los competidores facturar sus servicios a un cliente que utiliza la red de Telefónica.

En los últimos meses, sin embargo, las preselecciones en España se han estancado (ver gráfico) en los 2,36 millones de usuarios, mientras que crece exponencialmente el número de bucles desagregados.

Estos son tramos de red que los competidores alquilan a Telefónica para gestionarlas de forma independiente. Este sistema permite a las nuevas operadoras facturar al margen del precio mayorista que, en el caso de la preselección, deben pagar a Telefónica.

Reproducido de TelcoMMunity

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