Cuestionario sobre plataformas de movilidad


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VoIP. Bueno, sí, pero... ¿cómo lo hago yo?


A lo largo de los años muchas empresas han tratado de hacerse con ese panal de rica miel que es ofrecer llamadas gratis a los clientes. Diversos productos, normalmente de software pero también alguno con componente hardware han ido apareciendo en el mercado, y normalmente han tropezado con dos problemas. Continúan artículo y comentarios




José Cervera. 20 Minutos

Por una parte esta la nada amistosa competencia de las telefónicas establecidas, que con las leyes que las rigen desde tiempo inmemorial en la mano hacen lo que pueden por fastidiar. Y luego están los problemas reales de la VoIP, sobre todo en lo que a calidad de sonido y fiabilidad respecta. Pero a lo largo de los años los productos se han hecho cada vez mejores, y algunos de ellos compiten ya en verdadero pie de igualdad con las ofertas de las telefónicas convencionales.

Fiebre Skype.

Un buen ejemplo es Skype, un producto VoIP diseñado por los creadores de la red de intercambio de ficheros KaZaa. Como corresponde a unos veteranos de la programación P2P e imitando a la propia Internet, Skype usa esta característica para sus llamadas, lo que lo hace más robusto y sólido, al tener la mayoría de sus funciones descentralizadas; si un ordenador no funciona, la red sí que lo hace.

Esto le permite atravesar cortafuegos sin (muchos) problemas. Y también ofrecer precios difíciles de batir: el programa y su uso entre ordenadores (al estilo ´messenger´) son gratis total. Lo único que se cobra, a precios razonables (0.017 Euro/minuto a muchos países, incluyendo móviles; 0.55 Euros/minuto en algunos sitios) es llamar a un teléfono fijo.

Skype puede llamar a casi todos los teléfonos del planeta, lo cual es una diferencia con muchos otros productos. Así, no es extraño que haya tenido el éxito que ha tenido (casi 84 millones de descargas). Millones de personas se lo han instalado, y pasan las horas felizmente cotorreando con amigos, familia o pareja mientras ambos trabajan en sus ordenadores. Incluso se ha convertido en un fenómeno social; hay una nueva moda muy extendida en Asia que consiste en llamar a números Skype al azar para hablar con angloparlantes y practicar inglés. Los receptores suelen pensar que se trata de algún tipo de spam, pero no; es aprendizaje.

Éste es uno de los riesgos de bajar tanto los costes de las llamadas telefónicas: la posible extensión del odiado telemárketing, transformado ahora en una especie de spam sonoro.

Los servicios de telefonía IP suponen también un riesgo de seguridad informática, en tanto en cuanto potencialmente son víctimas de virus y ataques maliciosos. Pero eso no va a detener a una nueva generación que, acostumbrada a la función telefónica de algunas consolas de videojuegos (diseñada para coordinar equipos de jugadores) y al uso en su ordenador de sistemas como Skype, Vonage, Broadvoice, Net2Phone o el Netmeeting de Microsoft, crecerán pensando que hablar es (casi) gratis.

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