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Tribulaciones de un pendejo electrónico, antes internauta.


Me levanto medio dormido porque me acosté muy tarde bajándome todo lo que pillaba: canciones sueltas, cd's enteritos, pelis, conciertos... Llevo consumidas doscientas tarrinas de 50 cd's cada una en un par de semanas. A esta marcha, el de la tienda pensará que soy un pirata; voy a tener que controlarme esta manía de tostar todo lo que pillo. Aunque ya puestos para pirata él que no me quiere dar factura con el canon desglosado. ¡ Será mamón !




Me voy al curro y vuelta a empezar. Sigo descargando todo lo que pillo al alimón con toda la plantilla jefes incluidos, pero ahora programas, aplicaciones, de lo mejor. Dejo el disco duro del ordenador medio chamuscado con tanto software descargado. Comienzo a tostar lo que interesa. Cuando me doy cuenta ya ha terminado mi dura jornada de trabajo. Me guardo unos cuantos cd's en la mochila para mi uso privado; cd's que ha pagado la empresa y que su proveedor tampoco le factura con el canon desglosado. ¡ Mamones !

Salgo de estampida, voy para casa. Llego. Me siento delante del ordenador no se haya quedado colgado con tanta descarga como le programo. Nada, todo perfecto, doscientos cd's completitos, cuatrocientas películas... ¡ A la tostadora ! Me fundo veinte tarrinas en un abrir y cerrar de ojos.

Me voy a comer algo sentado delante de la tele. Llego arrastrándome y me acuerdo de que no he visto el correo. Vuelvo, comienzo a bajármelo. Vaya, dos mil mensajes. Una horita o dos de descarga. Eso me ralentizará el proceso de descarga. Todo spam. Me cabreo mucho, mucho, mucho. Apaño un virus que tumbará todos los servidores apache, windows y los no identificados. Lo lanzo desde Malasia con un remailer anónimo a varias listas de pringados del otro lado del mundo. Me siento a esperar.

A las cuatro horas comienza a llegarme el virus. Abro el primer correo con mi creación y de inmediato intenta ejecutarse así que lo dejo paralizado pulsando la tecla de mayúsculas. ¡ Qué maravilla ! Y eso que copypasteé varios antiguos cambiando un par de cositas de nada.

Me voy a dormir. Me quedan treinta minutos de descanso antes de salir para el trabajo. Menuda vida me estoy dando -pienso- cuando a lo lejos oigo un sonido familiar, como un zumbido que poco a poco va aclarándose en mi cerebro, va haciéndose nítido y claro. Juraría que es el despertador. Vaya, pienso, si ni siquiera recuerdo haberlo puesto. Como puedo conecto la radio y oigo una voz estridente, malhumorada y enfadada con los del PP por algo que no acabo de entender, parece que le gustan, que les vota, pero no, les da un palo que los debe dejar tibios: maricomplejines o algo así les suelta. Me entra un mareo. De repente, oigo que avisa: jueves, siete de la mañana, esto es ... ¡¡ La COPE !!

Me incorporo de un salto y me despierto: ¡ Uf, todo ha sido un sueño ! ¡ Qué alivio !

Miro el ordenador, me acerco y el pobre sigue descargándose los últimos setecientos mensajes llenos de virus, troyanos y otra basura menor. Ha estado toda la noche descargándose más de 5.000 mensajes de los últimos bucles de algún programa antivirus con opciones de aviso al remitente de un virus en su mensaje o cualquier chorrada suprema hábilmente contestados por otros antivirus de igual cometido y listas varias esperando confirmación. La tostadora sigue averiada desde que instalé alguna actualización del windows, creo recordar.

El procesador sigue sobreviviendo a tanta marcha porque tengo la cpu al aire para que esté más ventilada. El disco duro nuevo seguirá esperando a que termine de bajarme todo el correo, otro día más sin poder estrenarlo. Debería haber hecho el backup en los cd's pero para eso me tendría que haber comprado la tostadora nueva y preferí comprarme el disco duro nuevecito, 120 gigas, ahí es nada. Y todo porque he estado una semana sin conectarme ni mirar el correo. Menuda mierda, pienso.

Menos mal que desde que tengo el adsl me importa un pito que me lleguen dos mil o treinta mil mensajes para irse directamente a la basura de donde nunca debieron salir. Tarifa plana, gracias. Como puedo intento ver las últimas noticias y alguna edición digital. ¡ Cómo tardan en cargar ! Me acerco a unos foros y leo que los internautas somos unos pendejos electrónicos y que nos dedicamos a robarle el pan a los creadores del siglo XXI las 24 horas y que van a por nosotros. Me dan ganas de tirar por la ventana el ordenador, el router y el disco duro nuevo. Me controlo porque todavía lo estoy pagando todo. Voy a la ducha, son casi las ocho y me temo que voy a llegar tarde; así que dejo que siga descargándose todo el correo y paso de actualizar la web de la pandilla porque voy a llegar tarde. Ya lo haré esta noche cuando vuelva. Ah, no, tengo que cambiar el disco duro. Bueno, cuando pueda. Suena el móvil. Mi novia, que si me acuerdo de que hemos quedado esta noche por lo de la despedida de Bea y Carlos, que no se me olvide y que me ponga la camisa que me regaló que me queda muy bien. Besitos cariñosos de buena mañana. Menos mal. Dejaré para otro día todo, actualizar la web, cambiar el disco duro... Casi mejor que para el fin de semana. ¡ Ah, no ! Este fin de semana toca comunión de un sobrinito, casi se me olvida. Mejor me espero a estar más tranquilo y a ver si baja el nivel de saturación de virus y de spam en el correo; un par de semanitas y todo arreglado.

Salgo para el trabajo con la camisa que me regaló mi novia bien planchadita y guardadita en la mochila, para cambiarme antes de acudir a la noche. Seguro que nos lo pasaremos bien. En el camino me acuerdo de que es jueves y me compro el Ciberpaís a ver qué nueva amenaza contra la cultura se cierne desde internet.


Linus MacGüindous


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