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Cantando bajo la ducha


El abuso sistemático de una práctica en principio legitimada puede terminar por deslegitimar su uso ante la sociedad, que a su vez, y si la presión llega a hacerse insostenible, puede incluso inducir al legislador a ilegalizarla o, al menos, a reformularla.




Tiene motivos para preocuparse la Sociedad General de Autores y Editores cuando sus prácticas son objeto de mofa en un programa de televisión con el índice de audiencia de Buenafuente. La secuencia es, más o menos, la siguiente: el incauto protagonista de nuestro sketch tararea una canción mientras se ducha, entonces la puerta del cuarto de baño se abre lentamente y deja entrever una pistola. El tipo que la empuña, de voz ronca y con cara de poco amigos, se presenta como recaudador de la entidad y exige al sorprendido cantante que abone los derechos correspondientes porque esa canción está registrada en la SGAE. Tras una conversación delirante, a lo largo de la cual el inspector de la sociedad no deja de hacer caja, al infractor se la hinchan las narices y le espeta: "¡Usted es idiota!". La respuesta del recaudador resulta antológica: "Idiota, Los Ronaldos, 1994... Cien euros más".

La parodia, emitida la pasada semana, no era gratuita ni llegaba en un momento cualquiera, sino a poco de saberse, y con no poco escándalo, que la entidad había cobrado 518 euros en concepto de derechos de autor al Taller Cultural de Fuentepelayo (Segovia) por la utilización de obras registradas en... ¡Un certamen de teatro para discapacitados psíquicos!

Ni más ni menos sangrante que el pago de dichos derechos por una gala benéfica a favor de una asociación de padres de niños autistas, en la que los artistas han renunciado a cobrar; ni más ni menos ridículo que la exigencia de reintegro por silbar en una obra teatral once notas de una melodía registrada en la SGAE; ni más ni menos abusivo que la pretensión de recaudar en diferentes ocasiones y a diferentes sujetos -emisor, receptor y quién sabe si pronto incluso a ese que pasaba por allí- por el mismo concepto; ni más ni menos peculiar que el sistema de reparto de los ingresos obtenidos. Un caso éste ni más ni menos ruidoso. ¿Acaso la presión insostenible?

. Reproducido de Diario de Jerez


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