Un juez de Nueva York sentencia que es lícito navegar por internet durante las horas de trabajo


El fallo tiene gran trascendencia en el debate abierto sobre si el correo electrónico dado por la empresa es un espacio privado como cualquier carta postal




MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL ABC NUEVA YORK. En el aún confuso mundo legislativo y administrativo que regula el uso de las nuevas tecnologías, la sentencia de un juez de magistratura en Estados Unidos vino ayer a marcar un nuevo pilar en el uso de internet durante las horas de trabajo. El juez John Spooner revirtió el despido de un empleado del Ayuntamiento de Nueva York y ajustó su castigo a una simple reprimenda.

«Debe observarse que internet se ha convertido en el equivalente moderno al teléfono o los diarios, al proveer una combinación de información y comunicación que la mayoría de los empleados utilizan con tanta frecuencia en su vida privada como en el trabajo», escribió el magistrado en su sentencia. En su comparación recuerda que las agencias municipales de Nueva York permiten a los trabajadores que utilicen el teléfono para llamadas personales mientras no interfieran en el resultado global de su rendimiento, al igual que algunas lo hacen con el uso personal de los buzones de correo electrónico. Una búsqueda exahustiva en el disco duro del empleado en cuestión demostró que visitaba frecuentemente el portal del canal de televisión CNN y el buscador de noticias de Google, en temas que no estaban relacionados con su trabajo. De ahí la amonestación aconsejada por el juez, que viene a ser el castigo más suave posible.

El demandante, Toquir Choudhri, consideró justa esta decisión, pero no así el alcalde Michael Bloomberg, que le había sorprendido haciendo solitarios en el ordenador durante las horas de trabajo.

«Si te pasas las horas en internet, sí, creo que es inapropiado, ¿para qué crees que se te ha contratado?», explotó el alcalde cuando se le preguntó por la sentencia. «Se supone que tienes que estar trabajando durante tu jornada laboral, los ciudadanos pagan por tu sueldo con sus impuestos. ¿No es razonable esperar que estés trabajando?»

Choudhri considera que su despido fue en represalia por haber acusado a la empresa de discriminación, al saltarle en una promoción para un puesto más alto que según él le correspondía tras 14 años de servicios en la oficina de Albany, y expone como argumento que sus compañeros hacen de internet el mismo uso que él.

Pero más allá de su caso personal, la sentencia tiene gran trascendencia en un sector donde el debate sobre los derechos de empresarios y trabajadores sobre el uso de correos electrónicos en las direcciones que provee la empresa está vivo en los tribunales. Hasta ahora, las sentencias han sido contradictorias. Algunos jueces han considerado que el empleado no puede esperar privacidad en los mensajes que envía a traves del servidor de la empresa, pero otros consideran una violación de sus derechos civiles el uso de filtros que escanean sistemáticamente su correspondencia y dan la voz de alarma cuando encuentran determinadas palabras. Esta polémica es la que ha llevado a muchas empresas a redactar sus propias normas y advertencias sobre el tema.

España, a la espera de una regulación

M. V..- En España «no hay ninguna regulación sobre el uso de internet en las empresas», afirma Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas (AI). Navegar desde el ordenador de la oficina «no está generando problemas» porque las empresas ponen filtros en los servidores que restringen el acceso a las web con determinados contenidos. «Sería lógico una regulación, porque el uso de internet no está incluido en el Estatuto de los Trabajadores, y sería beneficioso para ambas partes. No estamos favor de que se abuse, sino del uso moderado», sostiene Domingo. Navegar no genera violaciones de privacidad como sucede con el correo electrónico del trabajador.

En los conflictos que han acabado en los tribunales, en España «la mayoría de los jueces han considerado en sus sentencias que se trata de una herramienta personal, en la que el empresario no puede indagar ni inspeccionar a su antojo porque sería una violación de la privacidad de las comunicaciones», cuenta el presidente de la AI. «Lo que se está haciendo ahora es llegar a acuerdos con los sindicatos para admitir el uso sindical del correo electrónico, para utilizarlo como un tablón de anuncios», asegura.

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