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La Red, una asignatura pendiente.


El Gobierno anunció ayer que invertirá 272 millones de euros hasta el año 2005 para aumentar el uso de Internet en los centros públicos de enseñanza. El objetivo es que, ese año, todos los centros cuenten con conexión rápida a la Red y haya un ordenador por cada 12 alumnos. Un plan ambicioso, si se tiene en cuenta que el actual ratio es de 33 estudiantes por computador, frente a la media europea de 24, y que, pese a que las estadísticas afirmen que un 94% de los colegios accede hoy a Internet, muchos de esos terminales se empleen en tareas administrativas y no docentes.





El dominio de las nuevas tecnologías es esencial para una sociedad abocada a desenvolverse en un mundo donde el control de las telecomunicaciones marca trascendentales diferencias de competitividad. Por ello, es digna de elogio la iniciativa del Gobierno, pero aún queda mucho por hacer, como muestra la lenta evolución del Plan Info XXI, el ambicioso proyecto gubernamental para extender las tecnologías de la información aportando 6.000 millones de euros en cuatro años. Los ministerios involucrados están invirtiendo a un ritmo muy inferior a lo previsto, hasta el punto de que en 2000 sólo se gastó el 41% de lo presupuestado para el año.

Así las cosas, los españoles están a la cola de la UE en acceso a Internet. Y, aunque las cifras aumenten, se debe a la incorporación masiva de los hogares y no de los centros públicos. Los ciudadanos, conscientes de la importancia de la Red, están asumiendo un gasto que no encuentra correspondencia en el servicio recibido con conexiones lentas y precios caros inferior al de sus conciudadanos europeos y al de EEUU. Además de potenciar las políticas escolares y cumplir con el Plan XXI, el Gobierno debería conseguir que las empresas de telecomunicaciones ofrecieran a los españoles un servicio que no ahonde la brecha con el resto del mundo desarrollado.El futuro está en juego.

Reproducido de El Mundo

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