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ESTA SEMANA EN ÉPOCA

Sinde vulnera la Ley de Incompatibilidades


Zapatero necesitaba a una guionista para su película de radicalismo ideológico y cerco a la libertad de expresión en Internet y eligió a Angeles González Sinde. El problema es que no podía estar más contaminada por sus intereses en el cine. Ha vivido de las subvenciones que ahora concede como ministra. Su futuro pende de un hilo.




ERASE una vez una presidenta de la Academia del Cine que solicitó una ayuda al Gobierno; al final, esa ayuda la concedió ella misma, siendo ministra de Cultura. La historia parece sacada de una astracanada de Almodovar. Sólo que es cierta. Angeles González-Sinde se cambia de careta: por la noche directora y guionista, por el día ministra. Con una mano administra productoras y con la otra canaliza las ayudas al sector.

El despropósito era demasiado evidente para que pasara desapercibido y nada más ser nombrada por Zapatero, González-Sinde fue recusada por la Asociación de Internautas, por "falta de neutralidad ". La ministra declaró entonces que pondría en orden sus papeles y que mantendría la imparcialidad.

No ha sido así. Esta misma semana, la pillaba lanacion.es.. Tres meses después de llegar al Gobierno, seguía figurando como administadora única de Alcalá Producciones SL, tal como consta en el Registro Mercantil de Madrid.

Hace sólo una semana, la Oficina de Conflictos de Intereses admitió la denuncia por incompatibilidad contra González-Sinde, presentada por la Asociación de Internautas. Invocaban la Ley 5/2006, del 10 de abril, (la Ley de Incompatibilidades) y alegaban que la ministra ha concedido ayudas a empresas de la industria del cine en las que ella o sus familiares "tienen intereses".

El artículo 7.1 de la ley es explícito: "Quienes desempeñen un alto cargo vienen obligados a inhibirse del conocimiento de los asuntos en cuyo despacho hubieran intervenido o que interesen a empresas o sociedades en cuya dirección, asesoramiento o administración hubieran tenido alguna parte".

El alto cargo no se ha inhibido: ha concedido ayudas por valor de ocho millones de euros a la industria del cine y, como demuestra lanación.es, sigue figurando como administradora de una empresa del sector. Vulnera, por tanto, el artículo 7 de la Ley de Incompatibilidades. Para incurrir en incompatibilidad bastaría con que González Sinde hubiera tenido intereses en empresas en el pasado ("hasta dos años antes a su toma de posesión como cargo público", según reza el artículo 7).

Técnicamente, cualquier resolución que adopte respecto al cine supone incurrir en prevaricación. Y eso es lo que ha hecho ya al menos en dos ocasiones.

Por un lado, aprobó ayudas por valor de ocho millones a la industria del cine; y por otro, concedió ayudas de la Dirección General de Política e Industrias Culturales, por valor de 2.140.000 euros.

Tal como reveló en exclusiva lunación.es, una parte de ese dinero (20.000 euros) fue destinada a la Academia del Cine, de la que González-Sinde fue presidenta hasta que hace dos meses fue nombrada ministra. "Es un caso de prevaricación de libro", señalan a ÉPOCA los abogados de la Asociación de Internautas.

Ni Calvo ni Molina

Ningún ministro de Cultura ha estado tan contaminado por intereses personales como la guionista de Mentiras y gordas. Ni Carmen Calvo ni César Antonio Molina tenían el pecado original de una incompatibilidad como la de González-Sinde.

Nacida en Madrid hace 44 años, se puede decir que la ministra es cineasta desde que tomaba el biberón. Es hija del director José María González-Sinde (1941-1992), que ejerció como productor y guionista con Garci (Asignatura pendiente) y que dirigió filmes como Viva la clase media. Fundó además el sindicato de guionistas Alma y la Academia del Cine.

También son cineastas su tío Miguel González-Sinde, montador de filmes como El río que nos lleva, o El abuelo, y actualmente vocal de la Academia del Cine; y su hermano, José María González-Sinde, productor de El día de la bestia, así como consejero y accionista de la productora Alcalá, de la que la ministra figura como administradora única.


La actual ministra ha vivido del cine. Del cine y de las generosas ayudas del Gobierno. Casi 10 millones de euros ha recibido como directora, productora y guionista.

Pero ese dinero público no se ha traducido en éxito en taquilla. De todos los filmes subvencionados en los que ha participado, sólo dos han figurado entre los más taquilleras: Mentiras y gordas (como guionista), con más de 1.700.000 euros; y Una palabra tuya (guionista y directora) con 1.120.000 euros.

Ninguno de los demás filmes han llegado a recaudar el millón de euros. A pesar de que la actual ministra recibió por ellos buenos picos.

Es el caso de La vida que te espera -guionista(867.065 euros); La puta y la ballena-guionista(826.4421 euros); Las razones de mis amigos -guionista(798.223 euros); o Heroína-guionista(794.173 euros).

Significativamente, la mayor parte de esas ayudas le llegaron a partir de 2004, tras el ascenso de Zapatero a La Moncloa.


EL PP guarda munición

"Su nombramiento fue un despropósito y además una imprudencia" señalan a ÉPOCA fuentes del PP, y añaden que no dan un duro por su permanencia.

La ministra trata de sostener lo insostenible. Esta misma semana, en Los desayunos de TVE, y a preguntas de los espectadores, sobre el conflicto de intereses, GonzálezSinde se defendía, diciendo que cumplirá con la ley.

Quizá ya sea tarde. "La pillada es monumental", explica a ÉPOCA, Víctor Domingo, presidente de los Internautas. "No puede ser ministra de Cultura una señora que depende de las subvenciones de Cultura".

En el asunto de la incompatibilidad, todo huele a improvisación. Fíjense en la secuencia de los hechos. La Asociación de Internautas recusa a González-Sinde por "falta de neutralidad" el 12 de abril; y el reglamento que desarrolla la Ley de Incompatibilidades se publica en el BOE el 14 de abril. ¡Llevaban tres años sin reglamento -la ley es 2005 ¡y lo sacan, cuando tienen un caso tan flagrante como el de González-Sinde... !

¿Cómo se arriesgó tanto el Gobierno?. Hay una teoría avalada por los hechos.

El tío Barack le da un tirón de orejas a Zapatero, porque España ostenta el primer puesto del mundo en piratería internética. En la cruzada que dirige el vicepresidente Joe Biden es preciso que España entre por el aro. Y aquí aparece en escena la enemiga de las descargas. Angeles González-Sinde.

Es muy significativo que nombrara número dos a Ignasi Guardans, que se mostró partidario desde su escaño del Europarlamento a favor de cortar la conexión de Internet, sin autorización judicial.

Con la excusa de defender los derechos de autor -la eterna canción- tanto González-Sinde como Guardans amenazan con cercenar la libertad de expresión, entrando como elefantes en una cacharrería en cotos que no son ilegales como el intercambio de archivos de P2P.

Todo esto ha predispuesto en contra de la nueva cúpula de Cultura a los internautas, ya muy calientes por ese abuso de dudosa constitucionalidad que es el canon digital. Acusan a Zapatero de pagar de esa forma favores a la SGAE, y ahora temen que la llegada de González-Sinde implique una nueva vuelta de tuerca.

La han bautizado con motes como Sindescargas o SGAE -el anagrama al revés de Excelentísima Angeles González-Sinde. Pero el asunto no es ninguna broma.

Su nombramiento no es sino el escenario político de una ofensiva tecnológica. La que ha lanzado la llamada Coalición de Creadores de Industrias de Contenidos, que engloba a Egeda, SGAE y otras sociedades y que tratan de negociar con el Gobierno y Redtel, la asociación de operadores de telecomunicaciones, para decidir qué medidas se tomarán en propiedad intelectual en Internet. Uno de los arietes del lobby es Enrique Cerezo, presidente de Egeda y productor audiovisual (gestiona alrededor del 70% de los títulos del cine español). Entre bastidores influyó en la caída de Molina y la llegada de González-Sinde, a la que le ha producido dos películas.

Pero estos planes se pueden ir al traste, con la bomba de relojería de la incompatibilidad de Sinde. Si la Oficina de Conflicto de Intereses da carpetazo, otros pueden denunciarla por lo contencioso-administrativo, con una querella por prevaricación.

La guinda. Chaves

La Oficina debe pronunciarse en breve, y tiene al PP pisando los talones, dispuesto a requerirle a la vuelta de vacaciones.

No hay que olvidar que orgánicamente depende de Administraciones Territoriales. Al frente, Manuel Chaves, acusado también de prevaricación (además de otros presuntos delitos). Quien tiene que decidir sobre la supuesta prevaricadora es un presunto prevaricador. Parece una película de Berlanga, pero es un guión de González-Sinde.



Víctor Domingo: "Es como si Emilio Botín fuera ministro de Hacienda"

¿Se imagina usted a Emilio Botín, ministrode Hacienda, tomando decisiones sobre los bancos? Pues ése es el caso de Ángeles González-Sinde regulando las ayudas al cine". Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas considera que el de la ministra es un callejón sin salida. Máxime, cuando el 50% de los asuntos que trata el Ministerio están relacionados con el cine. "¿Qué piensa hacer la ministra", añade. "¿Pasarse la legislatura, delegando todas las firmas en Ignassi Guardans, director del Instituto del Cine".

Aunque técnicamente puede hacerlo, y es una forma de inhibirse, la propia ley señala que no puede eludir su responsabilidad. El artículo 5 del decreto del ICAA (Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) establece que su presidente es el ministro de Cultura y que sus funciones son: la alta dirección del organismo y la aprobación de los planes generales de actuación del mismo.

"Es evidente -subraya Domingo que las ayudas concedidas al cine por el Ministerio, han sido concedidas bajo supervisión y control directo de la presidenta del ICAA y que lo son para beneficiar a un sector privado de la industria, en el que Sinde tiene intereses económicos".


Reportaje de Alfonso Basallo en Epoca

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