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VADEMÉCUM

Bulos, bolas y trolas por Internet


Los humanos del siglo XXI parece que vamos por el camino de desmontar mitos. Se suponía que estamos de vuelta de todo o que no creemos en nada, y una encuesta nos acaba de demostrar que no es cierto. Al menos, cuando se trata de Internet, nos lo creemos todo. Y este tipo de actitud es un cóctel de ignorancia e irresponsabilidad. Lo más decepcionante es que los bulos más frecuentes en la red son los que afectan a nuestra salud.




Según un estudio de la Asociación de ínternautas, el 70 por ciento de los usuarios de la Red no sabe diferenciar un bulo de una noticia fiable. Y la tendencia es a empeorar porque en esa misma encuesta el pasado año el porcentaje de "crédulos" se situaba diez puntos por debajo. Si tenemos en cuenta que el 94 por ciento de los internautas accede a esta herramienta fundamentalmente para buscar información, el riesgo es elevado.

Los encuestados aseguran recibir entre tres y ocho bulos al mes. El 64 por ciento dice no abrir el mensaje y el 80 por ciento asegura que lo borre, mientras que el 16 por ciento lo reenvía. Este tipo de contenidos generan alarma social, y si abordamos los asuntos sanitarios los resultados pueden causar hasta desenlaces fatales. Las mentiras que corren por la Red con mayor celeridad son las que se relacionan con la política, la sanidad y la alimentación, según los internautas. En concreto, este año en el top ten de las falacias sanitarias se situó la recomendación de que para sobrevivir a un infarto de miocardio sólo hace falta toser.

En las fechas actuales vamos a ver cómo aprovechados, ignorantes o cualquier otro subtipo de cibernavegantes empiezan a dar recomendaciones sobre la gripe A. Y millones de personas serán incapaces de diferenciar cuántas de las informaciones son ciertas y cuántas falsas. La Asociación de Internautas ha dado recomendaciones para diferenciar los bulos. Entre ellas se encuentran que éstos carecen de fecha de publicación y están redactados de la manera más atemporal posible, para que pervivan el máximo tiempo circulando por la Red. Además, suelen ser anónimos, no citan fuentes y no están firmados, para evitar repercusiones legales.

Lo cierto es que el peligro y la gravedad de la transmisión afectan al mismísimo Barack Obama. La Casa Blanca ha tenido que crear una web para defenderse de los hoax (engaños a través de Internet) contra su reforma sanitaria. Desde ese lugar, los responsables de emprender la imprescindible reforma sanitaria de los Estados Unidos han lanzado una contraofensiva para luchar contra las amenazas invisibles pero dañinas. ¿Quién sabe si esa será la forma de luchar contra un dragón de un millón de cabezas que asoma cada día en las pantallas de nuestro ordenador?

Artículo de Yolanda Martínez. Doctora en Periodismo y profesora de la UCM en EL GLOBAL


La Asociación de Internautas pone en marcha Alerta-Bulos.


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