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LA BLOGOSFERA ESTADOUNIDENSE, A REVISIÓN

El fisco americano busca hacer caja con las bitácoras tecnológicas


Internet ha hecho que al cuarto poder le salga un duro rival, a la par que un fenomenal aliado. Se trata de los bloggers, informadores en muchos casos ciudadanos que escriben sobre diferentes temáticas sin estar supeditados a intereses empresariales, políticos o comerciales.




Libres de ataduras, estos nuevos actores de la sociedad de la información son un goloso caramelo para muchas empresas y marcas. Así, las mismas intentan ganase a los bloggers por medio de pequeños obsequios, viajes pagados o incluso regalos más contundentes, con el objetivo de granjearse su simpatía y obtener una publicidad gratuita, pero igualmente efectiva en el medio online.

Estas estrategias son, además, especialmente frecuentes en el mundo de las bitácoras tecnológicas. Las firmas envían productos para someterse a evaluación, y finalmente éstos acaban siendo "donados" a sus "analistas".

Sin embargo, el escenario digital podría cambiar en poco tiempo si la Federal Trade Commission se sale con la suya. El organismo, que regula las normas comerciales en Estados Unidos, quiere impulsar una ley por la que los bloggers deban informar de todos los productos que pasan por sus manos, especialmente de aquellos que no devuelvan a los fabricantes. Estos regalos podrían tener la consideración de ingresos a ojos del fisco.

La nueva normativa no afectará a los sitios web con actividad publicitaria regular siempre y cuando no haya pago directo por las opiniones favorables. Los comentarios "patrocinados" (auspiciados por una marca) sí podrían ser multados. Concretamente, con sanciones de hasta 11.000 dólares (7.500 euros).

Según Richard Cleland, director asistente de la oficina de Protección del Consumidor del FTC, esto será una medida extrema, ya que se centrarán principalmente en hacer advertencias a bloggers y anunciantes.


"Hay cientos de miles de bloggers por ahí. No tenemos recursos para monitorizar a 500.000, ni siquiera a 1.000. Simplemente no es práctico tratar con ellos caso por caso".


Por su parte, Berin Szoka, director del PFF (Center for Internet Freedom at the Progress and Freedom Foundation), ensalza las virtudes de las bitácoras que analizan los artículos tecnológicos.


"La gente quiere información sobre los productos o servicios. Las revisiones, incluso patrocinadas, proporcionan datos interesantes a los consumidores. Las reseñas son un valioso servicio público"


Los tentáculos de esta regulación podrían extenderse también a las redes sociales como Facebook o Twitter, hasta tal punto de que los pagos a algunos personajes públicos por hacerse fan o adherirse a ciertos grupos de opinión o marcas serán también gravados.

¿HABRÁ UNA LEY HOMÓLOGA EN ESPAÑA?

Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, critica las propuestas de la FTC, porque, según él, atentan contra la libertad de expresión.


"Nuestra ley de Comercio Electrónico de 2002 (LSSI) soluciona muchos problemas de los que se habla aquí sin tocar los derechos fundamentales. Creo que es una cosa descabellada, una superregulación. Me parece perverso que además esto se dé en tiempos de Obama. Es como si se hubiera olvidado de cómo los blogs y redes sociales le ayudaron a llegar al poder, una muestra de poca memoria histórica".


Según Domingo una ley de estas características sería inviable en nuestro país. La LSSI ya alude a muchos de los temas expuestos por la FTC y además España es más "respetuosa" con las libertades de los internautas que Estados Unidos, según afirma.

Artículo de Alberto Payo en Periodista Digital

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