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EL PASO

Sinde no da una con Bruselas


Se hace sus propios guiones. Y sin contar ni como actor secundario con la Unión Europea. Primero, dio por descontado que a la Comisión no iba a molestarle su Ley de Cine y que su calendario estaba escrito en las páginas de los trámites de urgencia; después, que era un mero trámite, a pesar de que conocía la alegación de a plataforma "Cineastas contra la Orden" que paraliza cualquier procedimiento automáticamente según la bitácora comunitaria. Y ahora descuenta que aunque la UE le ha parado la Ley, no habrá grandes cambios en ella. Intelligence and Capital News Report




González-Sinde ha vuelto de su viaje a Bruselas con las orejas rojas y los calendarios aún más confusos: la luz verde al cine tendrá que esperar una semana, o un trimestre. Quién sabe. Lo único claro es que la convocatoria de 80 millones de euros de ayudas prevista para el 10 de diciembre se va a retrasar al menos hasta marzo. Y que el director general del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), Ignasi Guardans, no será “desterrado a Bélgica”. Sólo fue una broma premonitoria de González- Sinde al calor del Ficod. Lo ha tenido que aclarar ahora. La Comisión mirará con lupa la Ley de Cine, el último de los consuelos de su cartera para González Sinde. Dice que su trabajo de ministra "da para una película". Y tanto. La ‘oportunidad’ no es su fuerte.

Los desencuentros con Bruselas la han colocado en la galería de la Comisión de las ‘bestias negras’ de la regulación de internet y los contenidos digitales. Peregrina ahora a exigir una postura común para la digitalización de contenidos y levanta las lanzas contra Google-Books justo en el momento en el que la UE negocia con ellos la colaboración para Europeana. Ha criticado la falta de fondos de la Biblioteca pública Digital Europea pocas horas antes de que la Comisaria Reding anunciara más financiación. Intenta ahora negociar con la Comisión todo lo que reconoce que no se consensuó por adelantado. Ha tenido que sacar a la artillería de la vicepresidenta De la Vega.

Se tiró a la piscina de la CE sin probar antes el agua. Fue la primera sorprendida, la última en enterarse de lo que ya todos sabían. Se lanzó a la piscina de espaldas a la Comisión. Pero ahora reconoce que la revisión de la Ley de Cine y una demora que dejará los rodajes en fuera de juego durante el primer semestre del año entraba "dentro de lo previsible". Ni Guardans ni ella están sobrados de sintonía, ni con Kroes ni con Reding ni con el resto de la CE. Nada extraordinario: España es el es el tercer país con más expedientes abiertos por la Comisión y el que tiene más procedimientos abiertos en el Tribunal de Luxemburgo por su incapacidad para hacer lobby y acordar por adelantado con la Comisión Europea. Sólo esa mala sintonía explica el enfado de Vivianne Reding, durante su visita a Barcelona por la posibilidad (negada ya por la ministra) de que “España corte sin resolución judicial la conexión de los internautas”.

González- Sinde termina por rendir todos sus sables ante Bruselas. Esperará a la presidencia española de la UE y mira de reojo a los vecinos, no quiere pasarse de frenada, pero ya se ha quedado en fuera de juego con las líneas rojas de Reding y Kroes en la regulación de las descargas de internet y sus recelos a la industria de contenidos digitales. La ministra ya no sabe qué hacer con el e-book. Después de meses de recelos ante los contenidos digitales, ha tenido que rendir las espadas de su “asustante”, reconocer que ya suponen un 8% del total de los ingresos de la industria editorial y entonar el “sí, claro “digital. Pero sacude aún más el enfado de la industria, de espaldas a la regulación del sector y a destiempo de Bruselas. La Comisión le recuerda el descuido de su regulación en el mercado español. Ni la falta de adecuación de la ley de propiedad intelectual, ni los recelos de la ministra y el auge de la ‘piratería’ en internet le permiten lucir los galones de la Biblioteca Nacional, uno de los países que más documentos ha podido digitalizar para Europeana.

A pesar de estar ya digitalizados, la mayor parte de los documentos aportados por España no han podido entrar aun el sistema. Europeana tiene a disposición de los internautas casi 5 millones de documentos digitalizados, frente al avance de proyectos privados como google books, pero aún lejos de los 10 millones que se fijó Bruselas para finales de 2010. Sinde dispara ahora de nuevo los dardos de su desconfianza con Google Books, los mismos que la han empujado a darle la espalda a los acuerdos del buscador con gobiernos autonómicos y con instituciones como las bibvliotecas de Cataluña o de la Universidad Complutense de Madrid. Y, mientras espera por el informe del grupo de trabajo del Ministerio de Cultura sobre el libro electrónico en España, el 14 de enero, Sinde se ofrece ahora a impulsar la creación de un grupo de expertos políticos para el estudio y el diseño de una estrategia común para la digitalización de de contenidos culturales, la misma que ya hace una semestre lanzó -con miembros técnicos- la Comisaria Reding y que pelea desde entonces con los planes de París.

A DESTIEMPO

Sinde se zafa de la ‘mordaza’ que Moncloa y la SETSI le impusieron, esa con la que Industria le impedía tocar los contenciosos de internet’. Vuelve a escena, después de un mes, ahora que el Comité Interministerial para regular el intercambio de archivos, blinda el silencio del Gobierno al menos hasta que el 10 de diciembre entregue el informe con las consultas al sector al Consejo de Ministros. La neutralizaron con la nueva Comisión Interministerial, pero la ministra no quiere que ‘internet’ siga siendo un tabú en sus discursos, regresa a la retórica contra las descargas de archivos a contrapié de las consignas de Zapatero y Ros, con un guión que nadie más interpreta. Busca ahora la paz con los internautas y promete que no habrá ya cortes ni rebajas de velocidad a los usuarios particulares, pero llega tarde a los oídos de Reding y le mancha a Zapatero sus expectativas como capitán ‘antipirata’ de la UE y la sintonía que prometía con Obama.

Aún resuenan en los oídos de Zapatero y de Vivianne Reding el “asustante” con el que la ministra resumió la circulación de los libros en la red. Al calor de la Feria Líber y el boom del e-book en el mercado español, en el tándem del Ministerio y la Biblioteca Nacional dejaron paso a los técnicos en la nueva planificación que despeja el camino al libro electrónico en España. Las editoriales especializadas han comenzado a tender la mano al Ministerio, con la vista puesta en Bruselas, por detrás de las espaldas de Sinde. Quieren una reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, todo con tal de no repetir la demonización de las descargas en internet, pero tampoco las zozobras de su mercado. Saben que los recelos oficiales, la orfandad de oferta digital real sería el mejor jardín para la piratería y que la oferta también jugará un papel clave en la consolidación de un mercado que ya ha incrementado su volumen de negocio en un 134% en apenas un año en EEUU. Intentan volver la cara de Moncloa a los muros de Goooglebooks -con una ventaja de 10 millones de ejemplares en 400 lenguas- y su acuerdo con los editores y escritores norteamericanos.

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CONFLICTO DE INTERESES

González-Sinde: De vivir de las subvenciones a concederlas ella misma (2ª parte)

González-Sinde: De vivir de las subvenciones a concederlas ella misma (1ª parte)


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