ESPERANZA GALERA

Mi opinión como músico


Soy músico. Pero no un músico de mentira, no me subo a un escenario por mi imagen atractiva y mis dotes como bailarín a cantar al frente de una banda de músicos de verdad que no tienen ni un triste foco. Yo soy de ésos que están detrás del “triunfito” de turno a oscuras haciendo que “su música” (que ni compone) suene bien. He estudiado (y estudio) música, renunciado a una vida de seguridades laborales y personales por hacer lo que realmente amo y para lo que (creo) he nacido. Eso es ser músico.




No entiendo, entonces, por qué para “representarme” como tal, están al frente empresarios, abogados contratados por éstos y cantantes mediocres con (si eso) las nociones más básicas de música. Ninguno de estos 3 tipos de personas son músicos ni artistas, ni viven en el verdadero mundo de la música, en el que no se sacan discos con grandes discográficas, se mendiga tristemente un poco de atención por toda la red y los conciertos se dan en salas mal adecuadas para 20 personas. ¿De verdad van a poder luchar por mis derechos como artista personas que no han pasado por el verdadero mundo de la música?, ¿de verdad están si quiera cualificados para conocer exactamente cuáles son? Viven y dominan Matrix mientras Sión sigue en decadencia sin que la sociedad si quiera sepa de su existencia. La mayoría de los triunfitos tampoco la conocen. Me gustaría intentar con este artículo dar a conocer un poco la situación y expresar mi opinión como verdadero músico. Actualmente no he editado ningún disco (no puedo permitirme el lujo de perder tanto dinero), me gano mi pan dando clases, como redactora en magazines musicales y componiendo para pequeñas campañas, cortos y presentaciones, pero llevo los suficientes años en el mundo de la música para saberlo todo en cuanto a la grabación de un CD se refiere.


No, la música no puede ser gratis. Las horas y esfuerzo en cada composición, el precio de los medios para su grabación, la producción y la postproducción; ya ni hablamos si queremos hacer publicidad y editarlo en CD. Todo eso cuesta un dinero (muchísimo) y al igual que el albañil cobra cuando termina la obra recuperando lo invertido en los materiales, yo también merezco cobrar por mi trabajo. Pero no de la forma que la Sociedad General de Autores y Editores espera que lo haga. Si un anunciante quiere mi música para hacer más atractivo su anuncio, es justo que yo también reciba algo a cambio del beneficio COMERCIAL que le aporto, pero si una pareja se casa y en su boda decide poner mi música, ¡gracias por elegirme y hacer sonar mi música sin cobrarme! Si en las peluquerías suena mi música, ¡gracias por dar a conocer mi trabajo a gente nueva! Si un tío compra un disco y se lo pasa a un colega, ¿no aumenta eso mis posibilidades de que el colega también se enganche a mi trabajo? Es más, si una persona cualquiera oye hablar de mí y descarga un disco mío a ver qué hago, ¿no es posible que le acabe gustando y se lo mire en la Fnac o busque las fechas de mis próximos conciertos? Y si se descarga mi música y no le gusta, ¿qué he perdido yo?, ¿o tengo que obligar a la gente a arriesgarse a gastar su dinero comprando un producto que quizá ni le gusta? Igual no haría falta ni pedir asumir ese riesgo y la gente lo haría por sí misma si cada CD no costase una media de 25€.

No, el problema no es la piratería, el problema es lo que la ha provocado a gran escala: la torpeza de la industria de la música para adaptarse a los nuevos tiempos. En vez de avanzar y trabajar en busca de un nuevo modelo de negocio han querido exprimir hasta el final los bums de usar y tirar, ignorando lo que crecía en ese caldo de cultivo. Ahora que la cosa flaquea y no es tan fácil mantener los 5 chalets, LA MANSIÓN EN MIAMI, el Ferrari, el Bugatti y su puta madre, intentan sacar dinero de donde no tienen derecho a meter mano. Te compras un CD para copia privada: pagas. Pones nuestra música para amenizar vuestras fiestas: paga. Tienes conexión a internet y como seguro que no la usas para nada, nada más: paga. Pues lo siento, pero no. No me sale de los huevos. Cuando me descargue tu música, la grabe a mediana escala y la venda, pagaré.

A la sociedad le parece injusto, pero, ¿os habéis parado a pensar la rabia que nos da los verdaderos músicos y artistas ver que, no sólo se llevan ellos toda la fama y el mérito, sino que además quieren explotar un modelo de negocio OBSOLETO y lo que no es el modelo de negocio, para sacar unos cuantos millones más? Nadie ha reparado en el daño moral que han hecho a los verdaderos artistas, que es enorme; han puesto a la sociedad en el extremo contrario y ahora no quieren pagar ni un solo euro por la música debido a los abusos de las discográficas y yo, como otros miles de músicos, estoy condenada a no poder ganar jamás dinero de un disco, porque han abusado de los consumidores de música hasta que han dicho “basta”. Se han perjudicado a ellos, han perjudicado a los verdaderos artistas y han perjudicado a toda la sociedad.

¿Y si invirtieran todo ese esfuerzo en adaptarse a los nuevos tiempos usando las nuevas vías en vez de pelear como gato panza arriba contra lo que es inevitable? Sí, es más fácil seguir ganando millones como hasta ahora, pero al final, la sociedad (al menos en esto) sabrá salirse con la suya. Sólo queda esperar a que cambien cuanto antes, para no alargar, hasta hacerlo irremediable, el enorme daño que están haciendo a los verdaderos currantes de la industria.

Opinión de Esperanza Galera en Rocking in the Free Blog

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