El hipervínculo en libertad condicional


Son tiempos de buscar salidas a la crisis económica, política y de valores en la que nos encontramos. Para los que creemos que la era digital está aquí y está generando una redefinición radical del funcionamiento de la sociedad, basada fundamentalmente en la capacidad de intercambio directo y en la libre aportación de contenidos y conocimiento, son tiempos de conquistar el futuro mejor que el presente.




Por eso cuando en el primer mes de 2012 vemos las noticias que se refieren a Internet envueltas en una ensalada de siglas muchas veces incomprensibles: SOPA, PIPA, ACTA, MEGAUPLOAD, LEY SINDE-WERT, que no es más que humo de colores que bajo el argumento de defender los legítimos derechos de autor en este mundo digitalizado, lo que esconden es la clásica lucha entre los que defienden derechos corporativos por encima del interés general.

Resulta que para salvaguardar modelos de negocio que el uso masivo de internet ha vuelto obsoletos, se ponen sin vergüenza alguna, derechos fundamentales como la libertad de expresión o la privacidad de las comunicaciones de los ciudadanos al margen de las decisiones judiciales que son los que garantizan un correcto funcionamiento del estado de derecho para los ciudadanos.

Lo que está ocurriendo es que la industria del entretenimiento mundial dicta leyes a los distintos gobiernos que en definitiva tratan de controlar una de las características fundamentales de Internet: el enlace o hipervínculo, que otorga a este medio una de las diferencias sustanciales con los medios de comunicación tradicionales y que pone en
solfa la figura del intermediario y sus privilegios tal y como hasta ahora los conocemos.


Se ponen condiciones legales al uso del hipervínculo, imponiendo leyes liberticidas que solo consiguen crear más inseguridad jurídica y por ende frenan las posibilidades que la sociedad del conocimiento pone a nuestra disposición para encontrar salidas a la crisis en España.

Con un sector turístico que se comporta razonablemente bien en España, será difícil encontrar crecimientos espectaculares en este ámbito, tanto para la generación de riqueza como para la creación de empleo. Ocurre igual que con las grandes empresas de un país en la Bolsa, las denominadas Blue Chips. No resultan atractivas para determinados inversores porque ya están muy consolidadas y son de crecimiento lento, no cabe esperar que doblen su valor de la noche a la mañana. De la misma forma, el sector turístico no va a crecer de forma tan espectacular como para generar empleos a un ritmo acelerado. Sólo podrá ir un poco mejor o un poco peor.

De la construcción no hace falta decir mucho, es imposible que sea un vector de desarrollo del país en mucho, mucho tiempo, después de la que ha caído con la burbuja inmobiliaria.

Así pues, hay que buscar un modelo productivo capaz de generar empleo y riqueza en tiempo récord, dada la más que precaria situación de nuestro país.

Y no nos hemos cansado de repetirlo una y otra vez. Como no nos cansamos de seguir haciéndolo, en la -por lo visto hasta ahora, vana- esperanza de que algún político medianamente abierto al futuro se dé cuenta de que Internet y las TIC en general pueden sacarnos de esta crisis antes de que sea demasiado tarde.

Simplemente creando un marco de protección jurídica para Internet e incentivando fiscalmente a las empresas relacionadas con las TIC se conseguiría algo que Irlanda entendió muy bien: atraer las empresas que más empleo de calidad generan en la actualidad, es decir, las relacionadas con Internet.

Sin embargo, nuestros ingenieros e informáticos tienen que irse, por ejemplo, a Alemania a buscarse la vida; y por cierto, allí se los rifan porque su nivel es muy elevado. De modo que en España nos gastamos el dinero formando a excelentes profesionales para que luego no reviertan sus conocimientos a este país sino para que vayan a parar a cualquier otro. No parece eso muy buena inversión de futuro.

Es fundamental, eso sí, crear un marco de protección jurídica para los emprendedores de Internet y un adecuado marco fiscal para ellos y tendrán al instante cientos de miles de empleos nuevos en este país. En vez de hacer leyes a favor de intereses concretos y poco confesables. Se trata de apostar por el futuro y con Internet tenemos una buena herramienta.

Asociación de Internautas





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