El Parlamento Europeo discutirá este miércoles la aprobación de ACTA, el acuerdo comercial antifalsificaciones

ACTA, un intento supranacional por controlar Internet


Los expertos en tecnologías de la comunicación señalan que el control que promueve ACTA sobre la información y el comercio en Internet es un intento de poner diques al mar. Hoy día la ‘red de redes’ es el mayor circuito de distribución del mundo. “Es una plataforma sin fronteras en un mercado globalizado, que a las grandes marcas les interesa limitar para protegerse del fraude”, explica el experto en tecnologías de la información José López Ponce, quien comenta que la iniciativa se promueve como un marco jurídico global que se sobrepone a las normas estatales.




Irene Yagüe / Madrid / ARN Digital.- Durante los últimos años tuvieron lugar intensos debates en Europa y Estados Unidos sobre la entrada en vigor de leyes en defensa de la propiedad intelectual, que en algunos casos –Francia y Alemania– fueron aprobadas y en otros abandonadas por la amplia oposición que suscitaban, como es el caso de la Ley Sinde en España o la SOPA estadounidense. El control de la información y el comercio en Internet es insostenible, pero introducir una legislación internacional, según apunta el experto en telecomunicaciones y autor de varios libros sobre seguridad y ‘hacking’, Carlos Míguez, quizá sirva como elemento disuasorio: “Tratan de meter miedo al usuario de a pie y así logran que algunos dejen de usar servicios de descargas o de comprar por Internet”.

El profesor del IE Business School, Enrique Dans, explica que ACTA se prepara desde hace tiempo. “Era el plan B de los que viven de la propiedad intelectual. Si no se conseguía dar lugar a legislaciones nacionales que regularan el comercio de bienes en la red y, por tanto, su fabricación, se le atacaría a través de un acuerdo supranacional comercial, que no requiere de ninguna negociación ni proceso legislativo entre los países firmantes”.

Se toma o se deja

Fue en octubre pasado cuando ocho miembros iniciales –con Estados Unidos y Japón a la cabeza– firmaron el tratado y en enero se sumaron a él 22 países de la UE, incluida España. Durante las discusiones en las diferentes comisiones parlamentarias no podrá introducirse ningún cambio en el acuerdo, tan sólo aprobarlo o rechazarlo. “Ningún miembro querrá quedarse fuera a pesar de que se trata de un acuerdo mucho más restrictivo y que permite cosas que muchos países no plantearían en sus normas nacionales. De ahí la importancia de que Europa se oponga”, opina Dans. Por el momento, Alemania, Chipre, Estonia, Países Bajos y Eslovaquia aún no lo han firmado.


Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas en nuestro país, señala que, en caso de ratificarlo, el acuerdo pasaría por encima de las soberanías nacionales, así como también sobrepasaría los derechos legítimos de la propiedad intelectual. “Internet pone los derechos de autor patas arriba, el concepto de copia se ha roto gracias a él”. Por su parte, Jaime Rodríguez, experto en propiedad intelectual de Díez&Romero Abogados, apunta que los derechos a la libre expresión, comunicación e información no se violan porque “hay ciertos límites en ellos establecidos por la Ley de Propiedad Intelectual de diversos países que declaran una y mil veces que el derecho de divulgación, explotación, reproducción, comunicación pública y transformación sólo lo tiene el autor de la obra”.

Elaborada en secreto

Europa lleva trabajando en este acuerdo comercial antipiratería y antifalsificación desde 2006. Se conoció a través de cables difundidos por WikiLeaks. Fue en 2009 cuando el Parlamento Europeo le pidió a la Comisión que hiciera públicos los documentos de ACTA, pues hasta ese momento no se contaba con información sobre el acuerdo. Antes de su ratificación, el texto de ACTA será enviado, previsiblemente, al Tribunal Europeo de Justicia para que dictamine si es compatible con la legislación comunitaria.






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