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Opinión de José Luis Alvite

Sillón de peluquero (I)


El periodismo impreso se desmorona en un momento en el que el escepticismo parece haberse adueñado de la sociedad. Ahora que el derroche tecnológico es arrollador, resulta que los periódicos se tambalean, los profesionales hacen cola en el paro y en las peluquerías de caballeros sólo leen revistas los miopes.




Hay quien dice que la sofisticación tecnológica no ha venido acompañada de la necesaria regeneración ética del periodismo y que el posicionamiento ideológico de las cabeceras ha contaminado a los periódicos. Es decir, irónicamente los periódicos se están muriendo por todo lo alto, en medio de un abrumador derroche tecnológico, como un buque que fuese a zozobrar por culpa del peso de sus botes salvavidas. ¿Por qué nos ocurre esto? ¿Tanto han cambiado las cosas desde que yo empecé en este oficio? Sí, claro, cambiaron muchas cosas, casi todas para bien. Lo malo es que nos hemos mezclado con el poder y con las finanzas y hemos olvidado a quienes esperaban nuestras noticias en el quiosco con el sueño en los ojos y una moneda en la mano. Curiosamente, las redacciones tienen ahora un aspecto más aséptico que cuando yo me senté por primera vez en una y lo primero que hice fue aplastar una cucaracha con el mazo de la baraja. En cualquier redacción hay ahora más limpieza que en la mejor perfumería de la ciudad y más higiene que en cualquier hospital. Pero, ¿y el entusiasmo? ¿Y aquella sagrada sensación de que la gente esperaría a primera hora por nuestro trabajo en el quiosco de la esquina? ¿Y qué ha ocurrido para que nos demos cuenta de que lo que las nuevas generaciones aprenden en las facultades no es en absoluto mejor que lo que habían aprendido aquellos otros periodistas sentados en el sillón del peluquero?

Opinión de Jose Luis Alvite en La Razón.es

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