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Aquello que hacemos y la RAE no recoge


Nuestro día a día está repleto acciones cotidianas que no reciben denominación alguna en el diccionario, como «feisbuquear», «googlear» o «whatsappear», palabras que la Real Academia Española no recoge entre su terminología pero están cada vez más arraigadas.




I.Z. ABC.- Una mañana cualquiera, en el marco de tu rutina diaria, te levantas de la cama y desayunas. Después, te vistes y sales a la calle. Hasta el momento todo normal. Si has escogido el look acertado para salir de casa y el tamaño de tu ego te lo permite, es probable que te hagas un selfie de camino al trabajo y decidas feisbuquearlo o whatsappearlo para que tus contactos corroboren que eres una it girl o un it boy, según el caso.

Ejemplos como el mencionado demuestran cómo el irrefrenable avance de la tecnología ha modificado para siempre nuestro lenguaje. Con cada red social o plataforma surgen, en la mayoría de los casos, los «verbos» que la acompañan al igual que con cada nueva tendencia siempre aparece el vocablo más cool para referirse a ella. Para muestra, ahí tenemos googlear como término comúnmente aceptado a la hora de referirse a la acción de indagar sobre algo en el popular buscador de internet: «¿Puedes googlear eso

Este mismo mes, la Real Academia Española (RAE) cerró la XXIII edición del Diccionario de la Lengua Española, que verá la luz en octubre de este año como colofón a la conmemoración del III Centenario de la institución. Entre los nuevos términos que, tras un largo proceso de debate y reflexión, la institución incluye en el nuevo volumen, destacan palabras que jamás pensamos encontrar en un libro académico: tuitear, tuiteo, tuit, tuitero, libro electrónico o blog. La RAE refrenda de este modo las palabras que en más de una ocasión ha repetido el director del organismo, José Manuel Blecua, al asegurar que «los únicos dueños de la lengua son los hablantes».

Decisión muy meditada

¿Vienen a significar la frase de Blecua que todo vale? ¿Encontraremos algún día en la RAE acepciones para términos tan utilizados hoy como whatsappear o feisbuquear? No es tan sencillo pues, evidentemente, si algo define al modo de proceder de la Real Academia Española es que no se lanza así como así a introducir nuevos vocablos en el diccionario si no se ha producido antes un largo periodo de análisis, debate y reflexión. Como la institución indica, la preparación de cada nueva edición del diccionario académico implica «la identificación de nuevas palabras o nuevos significados y la revisión de las palabras que ya figuraban en el DRAE. Esta revisión se realiza agrupando las palabras según diversos criterios, como el área temática a la que pertenecen (palabras de la música, palabras de la química...), por sus características gramaticales (sustantivos, conjunciones, adjetivos invariables…), por su procedencia (extranjerismos, revisión de etimología…), por el área geográfica en la que se documentan, etc».

En la XXIII edición del diccionario de la RAE podremos encontrar términos como gigabyte o full time —que, como el organismo indica, irán siempre en cursiva—. Además, muestra de que la tecnología copa una fracción cada vez mayor de nuestro idioma es el hecho de que en el nuevo volumen tendrán también cabida vocablos como escaneo, intranet, dron, audioguía o hipervínculo —que no link, fuera anglicismos—.

El secretario de la Real Academia, Darío Villanueva, detalló este mes a ABC las claves de la nueva edición del diccionario, entre las que destacó que en el nuevo volumen habrá también acepciones nuevas para palabras ya existentes, como «tableta» que ahora también será un «dispositivo electrónico que permite leer textos, almacenar información, etcétera». Tal y como Villanueva relató a este diario, se trata del «significado nuevo de una palabra que ya existía y que se refiere al nuevo lenguaje porque, desafortudamente, vemos que en muchos casos se sigue utilizando el anglicismo «tablet», lo cual es bastante absurdo porque la palabra es latina».

Mejor en español

Al igual que ocurre en el caso del término tableta para hablar de la popularizada tablet, los anglicismos están a la orden del día en el lenguaje. En los últimos meses, los españoles venimos utilizando habitualmente la palabra selfie para referirnos a lo que en nuestro país siempre se ha denominado autofoto. La Fundéu no ha tardado en pronunciarse al respecto: «La palabra autofoto es una alternativa adecuada en español al término inglés selfie, con el que se alude a las fotografías que uno toma de sí mismo, solo o en compañía de otros, en general con teléfonos móviles, tabletas o cámaras web, y luego sube a redes sociales». Lo mismo ocurre con los smartphones que todos tenemos y que deberíamos denominar como lo que son, teléfonos inteligentes, o con el malware de nuestro ordenador que no es más que un programa maligno.

Acciones nuevas

De un tiempo a esta parte, hemos comenzado a hacer cosas que no solo nos resultan novedosas a nosotros, sino también a la RAE. Así, ya no salimos a correr, sino a hacer running, por lo que no somos corredores sino runners. Además, hay quien ha cambiado el tradicional cigarrillo por el dispositivo electrónico y ya no fuma, vapea.

Otra cosa que hacemos y para lo que no existe palabra aceptada es eso de desvelar el final de una película o una serie de televisión o, como se dice comúnmente, spoilear. Si escribes un post — esta palabra tampoco la recoge la RAE— en tu blog y tienes pensado desentrañar el final de la última temporada de «The Walking Dead», será mejor que pongas algo así como: «Voy a contarte el final» antes que el ya manido y tampoco aceptado «Atención, spoilers». Del mismo modo, y aunque pueda parecer extraño, la palabrainternauta no aparece tampoco en el diccionario, algo que la Asociación de Internautas asegura no llegar a entender, sobre todo después de que el organismo dé por buenos vocablos como chat o tuit.

La revolución tecnológica ha dado vida también a nuevas profesiones que la RAE todavía no recoge. No existen, por tanto, para el organismo trabajos como el de community manager —que sería gestor de comunidades— aunque sí el de bloguero —persona que crea o gestiona un blog—. Tampoco encontrarás en el diccionario términos como SEO en referencia al posicionamiento web, aunque sí para hacer referencia a «iglesia o catedral». ¿Se te ocurren más? Escríbelos en nuestros comentarios.


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