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ya hay 20.000 demandantes

Usuarios de Facebook, ¡uníos!


Los usuarios de Facebook asumen que la red social se sirva de sus datos personales para traficar con ellos, una práctica que apenas ha encontrado resistencia en EEUU. Pero los europeos valoramos más nuestro derecho a la privacidad y somos más sensibles a ciertos abusos, ese es el motivo por el que la querella colectiva contra Facebook planteada por el austríaco Maximilian Schrems ha prendido como la pólvora. "Yo soy el primer sorprendido. Lanzamos la idea en la red el viernes y en solo un fin de semana se nos han unido más de 12.000 personas dispuestas a sumarse a la querella", dice todavía con asombro.





ROSALÍA SÁNCHEZ - EL MUNDO Berlín.-

Schrems, un abogado de Salzburgo que cumplirá 27 años en octubre y que acaba de terminar su especialización en Derecho de las Telecomunicaciones y Protección de Datos, ya fundó en 2012 la asociación europe-v-facebook.org, que hoy cuenta con más de 350 millones de seguidores y que ha sido la plataforma a través de la cual ha lanzado la idea de la querella. Y la idea no es otra que volver en contra de los abusos de Facebook las mismas triquiñuelas legales de las que se ha estado sirviendo la empresa para soslayar la legislación y la responsabilidad en los países en los que gana tanto dinero.

"Presentaremos la demanda ante el Tribunal Comercial de Viena contra Facebook Irlanda por violación de las leyes europeas de protección de datos y exigiremos una indemnización simbólica de 500 euros para cada uno de los usuarios que se sume a la demanda", explica, "cualquier adulto que sea usuario de Facebook y no resida ni en Estados Unidos ni en Canadá puede participar en la querella. Los usuarios en Norteamérica están atados contractualmente a Facebook USA, pero los usuarios del resto del mundo tienen un contrato con Facebook Irlanda. Y la demanda será presentada solamente contra Facebook Irlanda".

¿Pero cómo demostrar que Facebook recopila y utiliza datos personales de sus usuarios? "La misma empresa lo ha reconocido al reconocer su participación en el programa PRISM", sugiere Schrems. "El programa PRISM, que permite a los Servicios de Inteligencia de los Estados Unidos acceder a los datos de nueve empresas de Internet, incluyendo los datos de los emails almacenados, actúa también fuera del territorio de ese país. Fue aprobado por los Tribunales, pero no se estableció ningún tipo de garantías individuales. Opera bajo una autorización de los jueces federales que supervisan el uso de la Ley de Inteligencia Exterior (FISA), pero los usuarios europeos no son jurisdicción de ese sistema y pueden acudir a un tribunal acusando no a la empresa estadounidense, pero sí a la irlandesa".

"PRISM permite el acceso y análisis de la información recopilada por las empresas privadas y su recopilación incluye los registros obtenidos de dispositivos de voz, texto, vídeo y datos", añade, "y esa recopilación se lleva a cabo de forma masiva para poder realizar después cruces de datos de gran magnitud. Facebook no viola ninguna ley al hacerlo, pero Facebook Irlanda sí, tiene su sede central en Dublín y está sujeta a la legislación europea".

Schrems relata que comenzó a pergeñar la idea de la querella durante el semestre que pasó en California formándose en protección de datos. Durante una clase magistral impartida en la Universidad de Santa Clara por el abogado de Facebook supuestamente experto en privacidad, Ed Palmieri, el joven estudiante quedó perplejo ante el desconocimiento que mostraba sobre la legislación europea al al respecto. "A partir de entonces he participado en la presentación de quejas sobre el acceso de los usuarios a sus propios datos y el derecho a ser olvidados, pero hay todavía mucho camino por recorrer", dice.

En 2012 y ante el peligro que estas denuncias suponían para la compañía, Facebook envió a Sanzburgo a uno de sus altos directivos, Richard Allan, con el objetivo de captar al joven activista. "Mantuvimos una entrevista que duró más de seis horas, fue agotador. Pero ni él tenía mejores argumentos que los míos ni a mí me interesaba trabajar para Facebbok, así que nos despedimos sabiendo que volveríamos a encontrarnos", recuerda.

La hora de esa segunda cita ha llegado y pueden sumarse a ella todos los usuarios europeos preocupados por la protección de sus datos registrándose en FBClaim.com y utilizando sus datos de login de Facebook. "Espero que se sume mucha, mucha gente. Es el momento de hacer valer nuestros propios derechos fundamentales como individuos y merece la pena que cada usuario de las redes sociales haga su pequeña contribución al esfuerzo colectivo", anima.


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