Mesa redonda: Privacidad y gestion de los datos en el mundo digitalt


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El sainete del DNIe


De los más de 367 millones de trámites electrónicos realizados con la AGE, poco más de 70.000 se realizaron con DNI electrónico. ¿Sorprendente? Este dato tan demoledor y esperpéntico es uno de los muchos que cita la Fundación Orange en eEspaña 2014, informe anual sobre el desarrollo de la sociedad de la información.





Después de invertir cientos de millones en implantar este nuevo documento (cada "tarjeta con chip" tiene un coste aproximado de unos 10 euros y hasta la fecha se han expedido unos 38 millones de ejemplares según informa una de las webs del Ministerio del Interior), de gastar una buena cantidad de dinero en publicitar las bondades del mismo, resulta que la inmensa mayoría de los españoles desconocen en qué o cómo pueden utilizar el mismo.

¿Por qué?

Es la primera pregunta que me ha venido a la cabeza al leer un artículo, por otro lado ya antiguo y del que también nos hicimos eco e su momento, que encontré el otro día "paseando" por una conocida red social: Incluir la tarjeta sanitaria en el DNIe habría ahorrado hasta 500 millones. En el mismo es donde se hace referencia al coste del documento.

Todavía no he podido disfrutar de las teóricas ventajas de este documento (mi DNI no caduca hasta 2016) pero hago uso de mi certificado digital siempre que puedo y reconozco su utilidad. Sin embargo, algo falla en las Administraciones Públicas, y en muchas empresas que teóricamente permiten el uso del mismo, cuando se puede decir que no se está usando el DNIe; es evidente que no se han dado los pasos suficientes, e incluso necesarios, para presentar adecuadamente al mismo.

Y no es que los internautas españoles no hagan uso de las posibilidades de la red. Ese mismo informe muestra otros datos interesantes:
  • Un 56% de los internautas españoles hace uso de la Administración electrónica para obtener información; la media en la UE es del 50% y el primer país en este apartado es Dinamarca con un 87%.
  • En España, un 40% de los internautas descarga a través de internet los formularios que ha de cumplimentar, pero sólo el 32% los devuelve por la misma vía. Quien más uso hace de estos dos servicios son los holandeses (el 57% los obtiene de internet) y el 66% de, nuevamente, los daneses que los retorna por el mismo medio. La media en la UE es, respectivamente, el 36% y el 25%.
En ambos casos los internautas españoles están por encima de la media en cuanto a las posibilidades que ofrece internet.

En ese informe de la Fundación Orange he encontrado un comentario que me ha llamado la atención:

a las posibilidades que ofrece internet.
En ese informe de la Fundación Orange he encontrado un comentario que me ha llamado la atención:

«Una encuesta de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) revela que el 96% de los individuos que tienen certificado electrónico seguirá usándolo a pesar de tener DNI electrónico»

De los DNI que hay en mi domicilio uno de ellos ya es un DNIe; su titular, además, contaba con el certificado software de la FNMT. Hace poco intentamos realizar una gestión en la AEAT empleando dicho certificado pero la web de dicha Agencia nos informó que el mismo había sido anulado; supongo que al expedir el DNIe, que lleva incluido el certificado digital, se cancelan los de software para el mismo titular. No entiendo entonces cómo poder usar ambos certificados.

Entonces, ¿qué está pasando?

Al margen de una notoria desconfianza que sigue habiendo en gestionar nuestros asuntos a través de internet creo que hay algunos fallos evidentes en la implantación de esta herramienta.

Primer fallo: No se informó adecuadamente a los ciudadanos de que iba a hacer falta para utilizar dicho documento. Es elemental que es necesario, además del pertinente ordenador, un lector de tarjetas; si no todo el mundo tiene un PC, son menos aun los que disponen de un lector de tarjetas; el coste es bajo (unos 8 euros en el caso más barato en una conocida cadena de tiendas de informática) .

Segundo fallo: Hay muchos sitios, sobre todo en empresas privadas, en los que han colgado el "cartelito" del DNI electrónico pero nada más; y ni siquiera el certificado por software de la FNMT es válido. Por poner un ejemplo con una de las mayores multinacionales españolas, Telefónica de España S.A.U. cuenta con un Servicio de Defensa del Cliente; tratad de acceder al registro online de reclamaciones y os encontraréis con esta pantalla (atentos a la penúltima línea):

Conexion no verificada

¿Resultado? Por vía telemática no puedo presentar una reclamación; para más inri no es fácil encontrar una dirección postal a la que poderse dirigir; personalmente me costó al menos media docena de llamadas al famoso 1004 para lograr una dirección a la que remitir la reclamación. Además, tras informar a la empresa del error por medio de su formulario de contacto, me respondieron con este mensaje a mi móvil: :

«Movistar INFO: Para poder realizar una reclamacio?n al Defensor del Cliente tiene que tener previamente una reclamacio?n gestionada en nuestros sistemas

¡Curioso! Para realizar una reclamacio?n ante el Defensor del Cliente hay que tener una reclamacio?n previa, ¡que? no puedo registrar!

Démosle uso al DNIE

Se podrían haber hecho muchas cosas con el dinero invertido en ?dar a conocer? esta tarjeta.

Por ejemplo se podían haber habilitado los terminales de los funcionarios que atienden al público de forma que al acudir a realizar cualquier trámite no fuera necesaria la consabida fotocopia; podemos encontrar un teclado con lector de tarjetas chip integrado desde unos 24?. Es evidente que no sólo es tener el teclado lector de tarjetas, que también hay que adaptar los programas que utilizan los funcionarios pero a la larga todos hubiéramos salido muy beneficiados menos, tal vez, las fotocopiadoras.

En su momento hubo muchas discusiones sobre que datos debían incorporarse al chip que acompaña al DNI y sospechas de información indebida contenida en el mismo. Fueron muchas las noticias que hacían referencia a ellos; en nuestra web nos hicimos eco de bastantes de estos rifirrafes. He aquí algunos ejemplos:
  • La CLI exige al Gobierno y al legislador, debate social y control democrático del DNI-e (30/11/2005).
  • El nuevo DNI electrónico, bajo sospecha (28/02/2006).
  • La CLI detecta la incrustación de datos que no son necesarios en el chip del DNI electro?nico (17/05/2006).
Todos en nuestro bolsillo llevamos casi seguro al menos dos documentos expedidos por la Administración Pública: Por un lado el DNI; por otra parte la Tarjeta Sanitaria. En aras de ese tan manido ahorro ¿no hubiera sido lógico integrar todos los documentos que se pudiera?

No estoy hablando de incluir el historial sanitario en el dichoso chip, estoy hablando de emplear el DNIe como llave para que el facultativo que nos atiende pueda acceder al mismo en la base de datos sanitaria, para que al llegar con nuestra receta a una oficina de farmacia el sistema nos identifique adecuadamente. Incluso se podía añadir el permiso de conducir; de hecho dicho documento está previsto un espacio para incluir también un chip. ¿Por qué no lo ponemos todo junto? ¿No es tan importante AHORRAR? ¿NO ha calculado cuanto se podría ahorrar con esa integración? ¡Háganlo! ¡Racionalicen la documentación! ¡Supriman trámites y gastos innecesarios!

Demasiadas prisas

En las últimas semanas hemos asistido a un bombardeo continuo recordándonos que había que sintonizar nuestros receptores de TV porque cambiaban las frecuencias de emisión. Varias veces me han hecho la pregunta: ¿Por qué?

Habíamos de ser los primeros en Europa en contar con la TDT, pero en su momento la TDT se implantó en la banda de 800 Mhz (canales 61 a 69 de UHF), banda que la U.E. había reservado para la telefonía móvil de cuarta generación. Ahora, como esa banda hace falta ha habido que trasladar las emisoras de TV y éstas ya han advertido que no están dispuestas a asumir los costes de la migración, de la misma forma que se subvenciona a las comunidades de vecinos para adaptar sus antenas.

En este caso "huele" muy parecido: Había que demostrar que éramos los mejores y todo se ha hecho con prisas, sin evaluar realmente todos los aspectos que concurrían en la implantación de ese documento. Al final, tras gastar ingentes cantidades de dinero, estamos siendo los primeros pero en la falta de uso.

Angel Matilla es miembro de la Junta directiva de la Asociacón de Internautas

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