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Enrique González Macho y su sesgada visión del papel de Internet en la cultura.


Hoy hemos conocido por los medios de comunicación que el Juzgado de Instrucción 18 de Madrid imputa al productor, distribuidor, exhibidor y expresidente de la Academia de cine, Enrique González Macho, por falsear los datos de recaudación y de espectadores de la película Rosa y negro, coproducción hispanofrancesa, con el fin de conseguir subvenciones del Ministerio de Cultura. No es el primer enemigo radical de Internet que en nombre de una supuesta defensa de la Cultura cae imputado por motivos económicos, recordemos a Eduardo Bautista en el inacabado caso SAGA. Para situar a nuestros lectores sobre el papel contrario al desarrollo de la Sociedad de la Información en España, jugado por este personaje reproducimos, por su interés, un post del Blog multi-temático de Antonio Castro del año 2012.




El discurso:
Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine, en la reciente gala de los Premios Goya 2012, dejó claro una vez más sus ideas sobre Internet. Concretamente afirmo lo siguiente:

"Internet, desgraciadamente, todavía no es alternativa ni sustituto ni tan siguiera un complemento al enorme esfuerzo económico que supone producir cine. Prácticamente toda nuestra economía procede de las salas, la televisión, el DVD y otras formas de comercialización".

Pero se le olvidó comentar que esto es así, no por casualidad, ni porque se esfuercen en abrir nuevas vías de comercialización haciendo uso de Internet, sino exactamente por todo lo contrario. Luego hablaré de ello.

Por la boca de González Macho, no habla un defensor de los intereses ciudadanos, sino valedor de un poderoso lobby industrial con proyección internacional.

Un lobby que gracias a la permisividad de los políticos, está recortan los más elementales derechos humanos, con la excusa de combatir lo que ellos llaman piratería.

Para ello meten en el mismo saco a las descargas lícitas por no existir afán de lucro, y a las páginas de enlaces que son legales, junto  a los negocios de piratería que se lucran de las descargas de material protegido.

Internet es visto por los poderosos intermediarios como una seria amenaza:

Los negocios de distribución en Internet no están compitiendo en condiciones de equidad contra los poderosos intermediarios de la industria del cine, ni estos están intentando abrir esas nuevas vías.

Como ejemplo tenemos el caso de Netflix, que es una plataforma de vídeo que de forma  legal comercializa en streaming películas y series de televisión, a cambio de una cuota de suscripción mensual. Llegó a 25 millones de usuarios. A la pregunta de si es un tipo de negocio viable hay que responder que los Usuarios de Netflix consumieron dos mil millones de horas de vídeo en tres meses.

El problema es que para poder entrar en este negocio, Netflix necesita negociar con el lobby de la distribución, porque este tiene el monopolio de la explotación de los derechos de autor.

A Netfix apenas le conceden derechos de contenidos interesantes y ha de contentarse con lo que ya dejó de ser rentable para la industria de la distribución tradicional. Netfix no está presente en todos los países, y aquí en España tampoco está porque intentó negociar con A3 sin lograr ningún acuerdo.

Decir que el lobby cultural representa a la cultura, a los artistas, o a los creadores es más que cuestionable. Más bien creo que los utiliza, los fideliza con jugosos premios, y los lleva por el camino que a la poderosa industria de la distribución le interesa.

¿Es casualidad que Megaupload fuera intervenida en vísperas de tratar directamente con los artistas y creadores? Mi impresión es que no.

¿Dónde nos llevaría un cambio de modelo?
En mi humilde opinión, la estructura basada en el marketing de importantes bestselers, también podría verse afectada con los nuevos modelos basados en Internet, porque la oferta cultural sería mucho mayor en un sistema de distribución menos piramidal. La tarta estaría repartida entre muchos más creadores y artistas por la facilidad de acceso directo entre el negocio de los creadores y su público. Todo esto sería muy beneficioso para la cultura.

Lo peor de todo, es que el precio que el lobby quiere hacer pagar a los ciudadanos para combatir la obsolescencia de sus modelos de distribución, representa un ataque frontal a las libertades más importantes de que gozan los internautas por su condición de seres humanos.

Si algo tienen en común los regímenes totalitarios que resisten en la actualidad, tales como: Cuba, Iran, China, Corea del Norte, etc. es su férreo control sobre la libertad de expresión.

Algunos regímenes totalitarios que descuidaron ese control han sucumbido recientemente, o están en vías de sucumbir.

Internet es un bastión de la defensa de las libertades y de la libertad de expresión, y a lo largo de la historia son muchos los gobiernos que derivaron en dictaduras y que empezaron recortando la libertad de expresión mediante leyes tan liberticidas como la Ley Sinde.

Síntesis de la Ley Sinde

La industria del copyright movió un dedo y se enviaron cartas advirtiendo de acciones legales. Cuando las cartas se ignoraron, la industria movió un dedo y se interpusieron las acciones judiciales. Cuando los jueces resolvieron en favor de denunciados y demandados, la industria movió un dedo y se recurrieron las resoluciones. Cuando volvieron a perder en los juzgados, la industria movió un dedo y desaparecieron los jueces.

Que el lobby pretenda recortarnos nuestros derechos fundamentales alegando perjuicios a una industria obsoleta que se niega a evolucionar, es inadmisible. Lo único que separa a un pueblo del totalitarismo, es su derecho a la libertad de expresión.

No es una ley antipiratería, es una trampa para cerrar cualquier web

La Asociación de Internautas acaba de dar un paso hacia adelante en su lucha contra la ley Sinde. Su presidente, Víctor Domingo asegura que el objetivo de esta normativa no es simplemente terminar con la piratería informática. ?Defienden que el cierre de webs es competencia de los jueces, ¿qué puede ocurrir si lo hace la comisión prevista en la normativa? Sería como recuperar el comité de censura de otras épocas, es decir, alegando que vulneran derechos de autor podría cerrarse cualquier web desde un blog, la página de un ayuntamiento?

Conclusión:
El señor Enrique González Macho ha ofrecido una visión muy sesgada de la realidad. Me parece más exacto decir lo siguiente respecto al papel de Internet:

Los recursos de los poderosos intermediarios del cine, no provienen, ni provendrán jamás de Internet, y por eso ellos, los intermediarios, niegan a los creadores la prometedora vía de Internet, donde ellos, los intermediarios, carecen futuro.

Un futuro que movería mucho menos dinero, porque se ahorrarían los descomunales costos que se imponen desde la obsoleta industria de la distribución de contenidos.

¿Seguro que eso será malo para los creadores y artistas? Para nada, pero sí que será nefasta para ellos, ya sabéis para quién.



Reproducido de Blog multi-temático de Antonio Castro


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