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   Noticias - 13/Diciembre/99

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El Gobierno estudia la creación de un Ministerio de Telecomunicaciones

Asumirá I+D y competencias audiovisuales y se desligará de Fomento, que tendrá infraestructuras - Industria desaparecerá y sus funciones se repartirán

RAMON MUÑOZ

MADRID.- El diseño del organigrama del Gobierno puede cambiar radicalmente. Si gana las elecciones, el Partido Popular está decidido a dar un vuelco y a crear un nuevo Ministerio de Telecomunicaciones, inédito en nuestro país, que se separará completamente del actual Ministerio de Fomento, del que depende actualmente la regulación de este sector.

Según informaron a EL MUNDO fuentes del Ejecutivo, Fomento sólo conservará con el nuevo diseño la parte de infraestructuras, transporte y vivienda, y puede recuperar las obras hidráulicas, que se traspasaron al Ministerio de Medio Ambiente al inicio de la presente legislatura.

El nuevo diseño no cuenta con la unanimidad de todos los miembros del Gobierno actual. De hecho, modifica sustancialmente la idea que se ha apuntado en los últimos meses de crear un Ministerio de I+D (Investigación más Desarrollo), que asumiría también las competencias de Industria.

De hecho, con el nuevo esquema, Industria desaparecería completamente y sus competencias irían a parar a otros departamentos como Economía (fundamentalmente, las que tienen que ver con la defensa de la competencia) y el propio Ministerio de Telecomunicaciones y Tecnologías, que asumiría, precisamente, el I+D.

Para el nuevo departamento se tiene ya hasta un nombre tentativo -Ministerio de Telecomunicaciones y Nuevas Tecnologías de las Comunicaciones- y se guiará por el modelo existente en otros países europeos donde ya existe este departamento (Bélgica, Italia y Luxemburgo).

«En todo caso, el núcleo principal y básico de un posible nuevo ministerio estaría compuesto de las competencias en telecomunicaciones y también en materia audiovisual, sobre las que giraría su actividad principal», señalan las mismas fuentes.

Tras el boom de las telecomunicaciones, el Ejecutivo entiende que las actuales competencias de Fomento tienen una «entidad considerable», ya que alcanzan al ámbito tradicional de la telefonía fija y móvil, a los modernos servicios de Internet, a la radio, a la televisión (tecnologías y contenidos) y a la potenciación de nuevas redes e infraestructuras e introducción de nuevas tecnologías.

Segundo puesto económico

Por ello, teniendo en cuenta la importancia de este sector para la economía española, «se justifica un tratamiento cuidadoso para la Administración. Ha de subrayarse, además, que en telecomunicaciones, a diferencia de lo que ocurre en materia de Industria, el Estado tiene competencias directas e inmediatas», señaló un alto cargo de la Administración conocedor del proyecto.

Una de las razones que han propiciado el cambio en el futuro organigrama ha sido la explosión inesperada del sector de las telecomunicaciones, que se ha hecho patente en la relevancia que este tipo de valores ha adquirido en las Bolsas de Valores.

Además, en los tres últimos años, y al amparo de la liberalización, este segmento de la actividad se ha aupado al segundo puesto económico tras el turismo. Las inversiones en telecomunicaciones, en el sector audiovisual y en radiodifusión han alcanzado este año el billón de pesetas, mientras que la cifra de ingresos obtenida por las compañías que prestan estos servicios se aproxima a los tres billones de pesetas.

En las mismas fuentes se señala también la complejidad de la modernización regulatoria y tecnológica de las telecomunicaciones (cable, digitalización, banda ancha de Internet, tercera generación de telefonía móvil, tecnología de radio en el bucle local) ha podido llevarse a cabo con éxito gracias a la formación de un equipo de ingenieros, economistas y juristas que ha trabajado en los tres últimos años en la Administración; fundamentalmente, en la Secretaría General de Comunicaciones del Ministerio de Fomento.

«El mantenimiento, como unidad, de este equipo técnico puede garantizar la eficacia administrativa. Su dilución en un ministerio de perfiles poco definidos y con competencia en materia tecnológica, puede ser poco provechosa y empobrecer la acción del Gobierno», indicaron lasfuentes citadas.

La investigación, estratégica

La Investigación y el Desarrollo (I+D) y la innovación se han convertido en conceptos estratégicos para el Gobierno. El proyecto de Presupuestos Generales para el año 2000 incluye una dotación superior al medio billón de pesetas (más concretamente, 508.120 millones de pesetas) a estos capítulos, lo que representa un 10,5% más que lo asignado este año.

Pero la pretensión del partido en el Gobierno es aún más ambiciosa. El presidente del Ejecutivo, José María Aznar, calificó de vital que España invierta en I+D más de cuatro billones de pesetas entre el sector público y el privado, y que el concepto de innovación suponga otros tres billones de pesetas. El objetivo es que, al final del próximo cuatrienio, el gasto total se acerque al 1,2% del Producto Interior Bruto (PIB) y se recorte así la distancia que hoy existe entre España y los países de nuestro entorno.

La creación de un departamento ministerial que centralizara las políticas de investigación y desarrollo e innovación acabaría con la situación actual de dispersión. Y es que, no sólo se trata de incrementar los fondos, sino de que sean más efectivos.

De hecho, en el proyecto de los Presupuestos Generales para el año 2000 puede leerse que en la gestión del citado medio billón largo de pesetas tendrán que participar 10 ministerios a través de diversos programas, una situación con la que el Partido Popular quiere terminar.

 

REPRODUCIDO DE DIARIO DEL NAVEGANTE