Noticias - 17/Enero/00

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Telefónica y los mercados

JUAN FRANCISCO MARTIN SECO

Lo ha afirmado ese gran empresario que es Villalonga: los mercados -financieros, se entiende- son los competentes, los que deben dictaminar, y ya se han pronunciado a favor de su gestión. Por eso, desde que se hizo cargo de la compañía, dice el presidente de Telefónica, su valor bursátil ha pasado de 2,3 billones a 13,2 billones, una revalorización superior al 500%. Las empresas ahora no están integradas por inmuebles, máquinas, instalaciones, tecnología, capital humano. Todo eso es secundario. Las empresas son guarismos, papeles, cotizaciones voceadas en los corros bursátiles. Las empresas no se crean para producir ni dar servicios, sino para que sus acciones se revaloricen en la bolsa. Su objetivo ni siquiera se cifra en la cuenta de resultados. Se pueden tener pérdidas, no repartir dividendos, ¿qué más da, si el valor de las acciones sube y sube?

Aunque no se lo crean, Telefónica se fundó para que los españoles pudieran comunicarse por teléfono. La buena o mala gestión se medía en función de la calidad del servicio y del precio. Hoy, por supuesto, estas consideraciones han pasado a un segundo plano. No es el usuario el que debe juzgar a la compañía, sino los mercados bursátiles. Las líneas pueden colapsarse cada poco; navegar por Internet, convertirse en un suplicio; escuchar de nuevo aquella cantinela olvidada desde los tiempos del ínclito Solana: «Por sobrecarga en la red, llamen pasados unos minutos». Hoy, lo importante es lanzar opas en Brasil, Perú y Argentina, intercambiar cromos. ¿Para producir? No es lo primordial, lo fundamental es que las acciones se revaloricen. La cotización de los títulos de Telefónica se ha multiplicado por cinco. ¿Y los sueldos de los trabajadores? Hombre, no, qué cosas dice, los sueldos, como mucho, que mantengan el poder adquisitivo; y, además, es imprescindible reducir la plantilla. ¿Y las facturas de teléfono? Esas, claro, también se han multiplicado o se multiplicarán por cinco, si no ¿por qué cree usted que se revalorizan las acciones de la compañía?

Telefónica ahora es una empresa privada. Oiga, usted, ¿y en qué lo nota? Pues en todo lo que le he dicho, y en que el presidente puede hacer lo que le venga en gana, que para eso ha nombrado a consejeros independientes. ¿Todo lo que quiera?, ¿enriquecerse él y a unos cuantos privilegiados de su entorno? Claro, es privada. Los mercados lo aprueban.

 

REPRODUCIDO DE EL MUNDO