Noticias - 03/Febrero/00

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El cable va por delante del ADSL en el arranque de la banda ancha

La experiencia de una Internet rápida y con tarifa plana llega a España, pero muy lentamente

Jaume Aràjol

Las redes de banda ancha han empezado, aunque lentamente, su andadura en España. A través del cable o del ADSL está llegando a Internet una auténtica revolución: por el aumento de la velocidad de navegación y por la tarifa plana con que se ofrecen estas tecnologías. En este arranque de la banda ancha se está poniendo por delante el cable, que tiene ya más de 100.000 usuarios, mientras que Telefónica instala el ADSL con cuentagotas.

La banda ancha trae buenas sensaciones al internauta: ver caer las páginas en el ordenador como persianas, disfrutar de música o vídeo sin retrasos ni saltos y con imágenes de buena calidad. Todo esto durante las 24 horas al día y a cambio de una tarifa plana. El gran problema: el cable dista mucho de llegar a todos los hogares y la introducción del ADSL está resultando lentísima.

Con todo, la carrera ya ha comenzado. ONO ofrece servicios de cable en la ciudad de Valencia y asegura que en total tiene ya 40.000 clientes. Los nueve operadores que se han integrado en la Agrupación de Operadores de Cable (AOC) dicen haber alcanzado los 100.000 usuarios.

Unos y otros esperan crecer rápidamente a lo largo del año que empieza. Igual que Euskaltel (País Vasco) y Menta (Cataluña), que pronto se integrarán en la AOC.

El principal factor de aceleración en la carrera del cable es Telefónica. Su filial Telefónica Cable será, a finales de este año, la única que podrá hacer una oferta global en todo el país. El próximo diciembre finalizarán las ultimas moratorias que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones le impuso. Telefónica Cable apunta que concretará su oferta en el transcurso de este año, sin dar más detalles.

El resto de las operadoras de cable intentará consolidar su posición en el mercado antes de que empiece a ofrecer servicio la multinacional dirigida por Juan Villalonga.

Pero Telefónica ofrece ya banda ancha mediante otra tecnología, el ADSL (línea digital de abonado asimétrica), que utiliza el par de cobre de la línea telefónica tradicional para conseguir velocidades de transmisión de hasta 2 megabits por segundo. El ADSL tiene la ventaja de no estar encadenado a la proximidad de una red de fibra óptica, aunque no se puede instalar a más de tres kilómetros de una centralita.

Este sistema lo ofrece Telefónica a través de Teleline o Infonegocio, pero puede ser contratado en otros proveedores de acceso. Por la forma en que la propia compañía presenta este sistema en su publicidad, por sus características y por su precio, el cliente que busca está entre las pequeñas y medianas empresas.

Aunque Telefónica anunció en noviembre la puesta en marcha del servicio, hasta finales de diciembre no se instalaron las primeras líneas y el ritmo de instalación sigue siendo muy lento. De momento, además, el ADSL sólo está disponible en Madrid y Barcelona.

Se trata de una lentitud comercial. La previsión es que pueda llegar masivamente al usuario final cuando Telefónica ponga en marcha su servicio de cable: colocará una u otra tecnología según las zonas u otros condicionamientos.

El precio del ADSL ha resultado estar muy lejos de las 4.000 pesetas que el ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, prometió en el Parlamento para la tarifa plana, después de las huelgas de internautas. La opción mas económica que se puede contratar en Teleline, la de 256 Kbit/s, cuesta mensualmente 8.017 pesetas, más 2.740 de alquiler del módem, más IVA. Por el mismo caudal, los precios de ONO son 5.495 pesetas, más 1.500 de alquiler del módem, más IVA.

Algunas de las compañías que ofrecen conexión a Internet por cable imponen ciertas limitaciones a una navegación normal. La primera es que colocan un tope a la cantidad de datos que el usuario puede descargar de la red durante un mes. Estos límites se sitúan entre los 500 y los 1000 megabytes, según la compañía y el caudal contratado.

Las empresas aseguran que este límite, que figura en el contrato, no se aplica de hecho y que sólo es una precaución para evitar la reventa de la conexión.

También es una precaución para evitar que los clientes puedan descargar vídeos de la red en lugar de utilizar la oferta de televisión por cable de estas empresas.

Más limitaciones. Algunas de las posibilidades que ofrece Internet, como la telefonía IP, las charlas en directo, o la videoconferencia, requieren del usuario una dirección IP (el identificador del ordenador que efectúa esta conexión) pública. Sin embargo, las compañías de cable, por norma, asignan a sus usuarios direcciones IP privadas, lo que hace imposible acceder a los citados servicios. Para superar el escollo, algunas compañías de cable asignan direcciones IP públicas a los usuarios que lo solicitan.

Luca Olivetti, de la Asociación de Internautas, opina que "las nuevas conexiones a Internet no deben poner limitaciones sobre la cantidad ni el tipo de datos. No es de recibo que se tenga que pedir permiso para disfrutar de utilidades accesibles en las conexiones tradicionales".

 

REPRODUCIDO DE CIBERPAIS