Noticias - 23/Julio/00

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El G-8 cree que Internet traerá el desarrollo al tercer mundo

Los países ricos firman una carta sobre la sociedad de la información

EFE/EUROPA PRESS .Nago (japon)

El G8 se comprometió ayer a facilitar que los beneficios de las revolucionarias tecnologías de la información (TI) lleguen a todo el mundo en su absoluta creencia de que servirán para traer el desarrollo al tercer mundo. Mientras la agenda política de los ocho líderes atravesaba un período de reflexión, la segunda jornada de la cumbre en el archipiélago subtropical de Okinawa, estudió los aspectos de las Tecnologías de la Información (TI) y los obstáculos que se presentan en su rápida evolución y en el individuo

Los jefes de Estado y Gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia, además de la UE, adoptaron la Carta de Okinawa sobre la Sociedad de Información Global. En este documento afirman que esas tecnologías inventadas por el mundo desarrollado mejorarán la calidad de vida y la economía futuro.

La carta resume los principios generales que deben tenerse en cuenta para evitar que la llamada «brecha digital», que separa a los países que tienen acceso a tales tecnologías y los que no disponen de ellas, principalmente africanos y asiáticos, se haga más evidente y llegue a crear focos de fricciones sociales.

Si la popularidad de Internet mantiene su ritmo de crecimiento exponencial y los avances tecnológicos se multiplican, los países en desarrollo no experimentarán una mejora similar y las TI harán que la brecha digital amplíe las disparidades entre países ricos y pobres. Este último escenario podría traer como consecuencia que el tercer mundo pierda la fe en el sistema económico internacional y que los enfrentamientos sean más frecuentes.

Estilo de vida

La declaración comienza reconociendo que «las tecnologías de la información son unas de las fuerzas más potentes en la configuración del siglo XXI», cuyos efectos influirán en el estilo de vida, educación y trabajo de la gente y en las relaciones entre los gobiernos y la sociedad civil. Pero a pesar de las en principio conciliadoras declaraciones de los países ricos, las organizaciones no gubernamentales que hasta la fecha habían presionado para que el G8 tomara plena conciencia de la problemática, no se sienten satisfechas.

«Es una distracción y un desconsuelo. No ataca el problema real de fondo que es la lucha contra la pobreza y la educación de la población», afirmó Seth Amgott, portavoz de la ONG internacional Oxfam, abanderada mundial de la lucha contra la miseria.

El presidente francés, Jacques Chirac, afirmó ayer que «la globalización sin ley es la ley de la selva» e instó a los miembros del G8 a «imaginar las reglas y definir los principios» de «una sociedad internacional pacificada, solidaria, gobernada por la ética». El secretario general de la ONU, Kofi Annan, se mostró «decepcionado» por los escasos compromisos de los principales países industrializados por reducir la deuda externa de los más pobres del tercer mundo.

REPRODUCIDO DE EL LEVANTE