Archivado en Opinion, operadoras

¡Mentiras! ¡Sólo mentiras!


Estamos más que hartos de ver publicidad engañosa en la que se hacen ofertas que luego es imposible contratar. ¡Y qué no hay manera de impedirlo!




Soy autónomo y como tal trato por todos los medios de reducir los costes de mi actividad laboral. Uno de ellos, como no puede ser de otra forma, es el capítulo de las telecomunicaciones. Ya sé: Suena grandilocuente, pero se llama así, ¡qué le vamos a hacer! He pasado por múltiples proveedores de telefonía, tanto en mi domicilio particular como en el negocio que ahora regento. Todos, sin excepción, tienen pufos. El que te dice todo lo que te va a cobrar luego te modifica sin previo aviso y antes de empezar a prestar el servicio las condiciones de contratación; otros sencillamente ignoran la legislación vigente; en otros casos intentan cobrarte facturas falsas posteriores a la baja en la compañía. Pero lo más habitual es la publicidad engañosa.

Buscando ofertas


Después de muchas experiencias terminé volviendo a ser cliente de Telefónica (Movistar); nos guste o no digamos que es el menos malo de todos los operadores de telecomunicaciones, al menos desde mi experiencia personal.

Tras mi calvario con Ono y volver al "redil" en marzo de 2015 contraté, como autónomo no lo perdamos de vista, con Movistar un paquete llamado "Fusión Contigo". Lo típico: telefonía fija, telefonía móvil, internet... y televisión. Todavía, más de dos años después, sigo sin saber para que demonios le puede valer a un autónomo o empresa la televisión y nadie ha sido capaz de explicármelo. Lo mejor de esa vuelta a Movistar es que se instaló FTTH; todas las veces que he ejecutado pruebas de velocidad, ya sea la nuestra o cualesquiera otras, me llevado la grata sorpresa de que la mediciones superan habitualmente aunque sea por poco lo contratado (50 Mbps simétricos).

Por ese contrato pago 55 euros/mes (IVA incluido) pero me sobran cosas y deseo reducir costes, como es lógico. Mis primeros intentos fueron tratar de eliminar la televisión y así reducir la factura. Imposible. Durante algunos meses ha existido una oferta sin ese servicio que superaba en precio a la que ya tenía.

Empecé a buscar. Después de bucear mucho por la red vine a dar con una, aparentemente, imbatible oferta de mi proveedor:



¡Caramba! ¡Desde 21,07 euros /mes! ¿Cuál será la trampa? Y empezamos a investigar. Lo primero es que en ese precio no se incluye el coste de la línea (14,38 euros /mes); bueno, en todo caso son 42,90 euros /mes (IVA incluido) ¡Qué son 12 euros menos de lo que pago ahora! ¡Me interesa! Empieza la guasa Al pie de cada uno de esos tres anuncios hay un enlace ME INTERESA... y lo pulso... y ¡Oh sorpresa! Lo que aparece no tiene nada que ver con lo que ofrece el anuncio.



De entrada aparece por ahí una tarjeta mutisim incluida que no se cita en el anuncio; bueno: no importa. Lo peor es lo de la derecha: 58 euros /mes + impuestos, lo que significa 70,20 euros /mes; eso sí: la línea está incluida en el precio. No creo que esa sola tarjeta suponga tanta diferencia de precio. De momento ya es mentira porque si seleccionamos cualquiera de las otras dos opciones sí se ofrece exactamente lo que dicen. Empieza a sonar a tomadura de pelo.

Preguntando, preguntando...

Mosqueado por lo que veo llamo al teléfono que aparece en el anuncio, no el habitual 1004. Llamo el viernes 18 de agosto y la señorita que me atiende, muy amable eso sí, al desconocer las razones de esa diferencia se compromete a devolverme la llamada para aclarar esas discrepancias. Pasa el viernes, el sábado, el domingo... ni una sola llamada de la empresa.

El lunes 21 de agosto repito la llamada. Bien, esta vez si me aclaran la discrepancia: ese precio hace referencia SÓLO a la conexión de internet; el resto hay que añadirlo. ¿Perdón? ¿Todo lo que se refleja en el anuncio es mentira? Pido que me pasen con un supervirsor. Ya sé que la respuesta habitual es que no hay ninguno disponible o, directamente, que no hay nadie por encima de la persona con la que se habla. Pero esta vez me llevo la sorpresa de que sí, lo hay y se pone al habla conmigo. La supervisora me insiste que ese precio hace referencia única y exclusivamente al acceso a internet. Bueno.
  • ¿Puedo contratar sólo el acceso a internet?
  • No, ha de contratarse el paquete completo.
  • Entonces esa publicidad es falsa.
  • No, es real.
  • Pero si es real ¿por qué no puedo contratar por ese precio lo ofertado?
Y después de varios minutos dando vueltas al molino a la señorita se le escapa:
  • Lo cierto es que es una "oferta gancho"
La expresión es literal, no se me ha ocurrido a mi. Un gancho... Si uno no anda con cuidado, y mucha gente no lo tiene, se fía de lo que ha visto en anuncio y lo contrata... y en la primera factura viene como poco el primer sofocón seguido del pertinente cabreo y el recuerdo a todos los ancestros de la directiva de la multinacional española.

La ley, siempre la ley
Existe una norma (Ley 34/1988, General de Publicidad) que dice literalmente:

Artículo 3. Publicidad ilícita
Es ilícita: [...] e) La publicidad engañosa, la publicidad desleal y la publicidad agresiva, que tendrán el carácter de actos de competencia desleal en los términos contemplados en la Ley de Competencia Desleal.

Yo, en mi ignorancia legal, entiendo que esa publicidad que oferta Movistar a través de su página web es engañosa ya que no existe ninguna posibilidad de contratar el servicio ofertado en esas condiciones; por lo tanto es publicidad ilícita.

Voy un poco más allá. Otra norma (Ley 44/2006, de 29 de diciembre, de mejora de la protección de los consumidores y usuarios), que modifica otra norma anterior aunque ésta última ya derogada, de forma más contundente aun:

Artículo 8
[...] 3. La oferta, promoción y publicidad falsa o engañosa de productos, actividades y servicios será perseguida y sancionada como fraude. Las asociaciones de consumidores estarán legitimadas para iniciar e intervenir en los procedimientos legalmente habilitados para hacerlas cesar. Perseguida y sancionada como fraude.

Yo me pregunto: ¿de qué vale que se dicten una serie de normas si quien ha de cumplirlas se las salta a la torera? ¿por qué las normas son más laxas cuando se aplican a las grandes empresas que al resto de los legislados?

¿Reclamar? ¿Dónde?

Demasiadas veces este es quiz de la cuestión: ¿dónde puedo reclamar?

Ir por la vía de los tribunales, que es una de las posibilidades, puede volver loco a cualquiera que no conozca cómo funcionan los tribunales y la inmensa mayoría desconocemos esos entresijos y carecemos de los medios económicos para hacer frente a un procedimiento judicial. Ignoro si este tipo de incumplimientos puede ser resuelto por las Consejerías de Consumo de las diferentes Autonomías.

Tal vez ese sea un buen camino aunque volvemos a los intríngulis de la Administración. Acaso las asociaciones de consumidores puedan meterse en uno de estos berenjenales; ellos cuentan con abogados y asesores que conocen mucho mejor que cualquiera de nosotros los vericuetos de la ley. Un último recurso, siempre que la empresa reclamada esté asociada, es recurrir a Autocontrol.

En otras ocasiones ya nos hemos hecho eco en nuestra web de resoluciones de esta asociación sobre publicidad engañosa; traigo aquí un par de casos en los que intervino está asociación:

¿Autocontrol? Y eso ¿qué es?
La tarifa que Orange nos vende como TARIFA PLANA no lo es
¡Orange! ¡Qué nadie te obliga a estar en Autocontrol!

No sé que efecto real tendrán estas decisiones de esta asociación pero espero sinceramente que se logre que la publicidad que nos meten por cada uno de nuestros poros y por cualquier medio vaya siendo cada vez un poco mejor y más veraz.

Por cierto: Otro día comentaré que pasó con otra de las ofertas que encontré, la de MasMovil. Digno de los hermanos Marx.

Ángel Matilla Candás es miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Internautas

pdfprintpmail