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Tiempo bien empleado


Muchos aún recuerdan los primeros tiempos de Internet. La lentitud de las conexiones y las onerosas tarifas que obligaban a esperar pacientemente la hora del día o de la noche en que uno podía conectarse a la Red sin provocar un descalabro en la factura telefónica, el sonido de los modem de entonces... Era el tiempo en que las cuatro plataformas que dieron origen a la Asociación de Internautas luchaban por conseguir lo que al final consiguieron, la creación de una tarifa plana que permitiera conectarse a Internet en cualquier momento a precios razonables.




En aquella época el tiempo era oro, nunca mejor dicho, y la gente se conectaba a los BBS (el antecedente de las páginas web) en busca de información. Sabían lo que buscaban e iban a por ello. Hecho esto, simplemente se desconectaban y seguían con su vida normal.

Sin embargo, en los últimos tiempos estamos viviendo un cambio en Internet casi sin darnos cuenta; caminamos hacia el mismo modelo que la televisión; es decir, lo "importante" es tener a la población siempre pegada a la pantalla, el máximo tiempo posible, especialmente para las empresas de publicidad on-line, cuyo único objetivo es que miremos el máximo número posible de anuncios. Hemos llegado a un punto en que nos pasamos el día haciendo clic de enlace en enlace de forma mecánica. Así se ha diseñado el Internet de hoy pero también las interfaces de los dispositivos móviles, que interrumpen nuestras actividades continuamente con notificaciones para que consultemos la última actualización de cualquiera de todas las redes sociales a las que estamos suscritos o el último cambio de estado de nuestros contactos. En definitiva, vivimos en una interrupción constante de nuestras tareas cotidianas, y todas esas interrupciones en su mayoría no son importantes ni necesarias.

Ante esta situación, se ha desarrollado una iniciativa que pretende que recuperemos el control de nosotros mismos para obtener de Internet sólo lo que necesitamos, en lugar de seguir comportándonos como autómatas dedicados todo el día a hacer clic de forma compulsiva. ¿Quién no ha pasado las horas muertas alguna vez de noticia relacionada en noticia relacionada hasta llegar a preguntarse qué era en realidad lo que quería leer y cómo había llegado alli, a una noticia que nada tenía que ver con la primera búsqueda?

Tristan Harris, un ex-especialista de Google en diseño ético, piensa que ha llegado la hora de crear un Internet más humano y más centrado en las personas. De hecho, desarrollar esta iniciativa es lo que le llevó a dejar Google para crear TimeWellSpent (tiempo bien empleado) La revista Rolling Stone le ha destacado como una de las 25 personas que están modelando el futuro en 2017.

¿Su lema? Nuestra sociedad está siendo secuestrada por la tecnología y es hora de que recuperemos el control. De hecho, Harris asemeja mucho la tecnología actual a las máquinas tragaperras, que por medio de recompensas periódicas, incrementan la adicción para seguir en ese bucle de hacer clic una y otra vez, de manera compulsiva, mediante el empleo de luces y colores llamativos, simplemente por la necesidad de que nuestro cerebro obtenga la próxima recompensa periódica.

Su objetivo, por tanto, es cambiar los hábitos, tanto de los usuarios como de los desarrolladores de software, para salir de ese bucle y usar los dispositivos de una forma más eficaz y sólo cuando realmente los necesitamos, sin que nos molesten el resto del día con cientos de notificaciones, irrelevantes en su mayoría.

Como él mismo señala, miramos nuestro móvil unas 150 veces al día, sólo para ver la interminable lista de nuevas notificaciones. Y en ese mismo momento, "desconectamos" de nuestra vida cotidiana y se empiezan a generar una serie de pensamientos en torno a esas alertas que nos distraen de nuestras ocupaciones, una y otra vez, día tras día.

Entre las soluciones que propone, está la de implicar a los fabricantes de dispositivos móviles en un rediseño completo de las interfaces de sus equipos. Al contrario que las redes sociales, cuyo objetivo sí que es el mantenernos pegados a ellas el mayor tiempo posible para que veamos el mayor número posible de anuncios, los fabricantes de dispositivos no tienen esa necesidad y es posible, por tanto, que colaboren en un nuevo diseño de las interfaces que esté más orientado al ser humano y menos orientado a generar el mayor número de interrupciones posible.

Lógicamente también pide la implicación de los usuarios, ya que somos nosotros al fin y al cabo los que configuramos nuestros dispositivos a nuestro gusto. Una medida tan aparentemente simple pero muy efectiva consiste en dejar en la pantalla principal de nuestros móviles sólo las aplicaciones realmente útiles e importantes para nosotros, y desplazar todas las demás a cualquier otra pantalla o incluso agruparlas en carpetas en esas otras pantallas. Con este gesto tan simple, dejaríamos de hacer clic en todos los iconos que tenemos a mano de forma casi obsesiva, ya que esto nos obliga a pensar si realmente queremos acceder a esa aplicación que sólo nos distrae cada cinco minutos y no nos aporta nada. Si tenemos que ir a buscar esa aplicación porque no la tenemos a golpe de un clic, probablemente descubramos que no era necesario mirarla tantas veces al día.

En definitiva, se trata de recuperar el control sobre la tecnología que usamos a diario, en lugar de dejar que sea ésta la que nos controle a nosotros.

David Gómez, miembro de la Asociación de Internautas


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