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Asociaci贸n de Internautas

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Entrevista a Ofelia Tejerina Rodr铆guez.

Entrevista a Ofelia Tejerina Rodr铆guez.


1.- ¿Quién es Ofelia Tejerina? ¿A qué se dedica y cuál es su objetivo profesional?

Ejerzo la Abogacía desde hace casi 20 años. Mi especialidad es el Derecho de las tecnologías, y llegué a él por descarte. Al terminar la carrera necesitaba encontrar algo que me motivase para seguir esta profesión, porque al principio no tenía muy claro por dónde tirar. Pero descubrí el mundo de la tecnología. Poco a poco pasé de estudiar la teoría a la práctica, ejerciendo en un despacho y colaborando con la Asociación de Internautas, que han hecho de mí lo que soy hoy profesionalmente. Me considero muy afortunada por haber podido conocer y trabajar de primera mano con los retos más interesantes de la digitalización de la sociedad.


por A definitivas|Publicada 30 abril, 2020

2.- ¿Cómo es un día en la vida de Ofelia Tejerina? ¿Hay algún punto que cambiarías o algo que aún te falte por hacer?

Normalmente comienzo cada día con una agenda bastante organizada, aunque suele acabar sumida en el caos, porque no paro. De momento es estimulante, pero cada vez me apetece más poder seleccionar un poco mejor mis tareas o tener más control sobre mi tiempo, y no guiarme tanto por compromisos como por el mero gusto dedicarme a lo que de verdad me gusta, como investigar fórmulas jurídicas adecuadas para la ordenación del uso de la tecnología. En general no puedo quejarme, creo que el futuro la profesión que he elegido está lleno de retos interesantes.

3.- Sabemos que eres especialista en “Derecho Informático”, ¿podrías decirnos qué engloba esa rama del derecho y por qué te decidiste por ella? ¿Se la recomendarías a jóvenes abogados o estudiantes de derecho que aún están decidiendo su futuro?

Ser abogado me parecía un poco aburrido, la verdad. Cuando acabé la carrera, aunque la informática no era mi fuerte, mi hermano me habló de un Máster que podría interesarme, que conciliaba los dos mundos, y descubrí todo lo relativo al trinomio tecnología, seguridad y privacidad, algo que me parecía muy sugerente, tanto que acabó convirtiéndose en mi primera tesis doctoral. Pero el Derecho de las Tecnologías no es solo eso, abarca muchísimo más. Cada faceta de la innovación en este campo afecta ya nuestra vida y a cómo nos desenvolvemos en ella, y la ley debe garantizar que esto ofrezca más ventajas que inconvenientes. Sin duda es necesario recomendar su estudio, no ya a los estudiantes, sino a los responsables de los programas docentes, para que incluyan ya esta materia en las Universidades.

4.- Hemos visto que tienes un doctorado en Derecho Constitucional – Privacidad y Tecnologías por la UCM y que actualmente estás cursando un nuevo programa de doctorado, ¿qué te motiva a seguir estudiando? ¿Qué valor tiene un doctorado en el ejercicio de la abogacía?

Cuando empecé a trabajar en mi doctorado no existía una conciencia tan extendida del impacto de las tecnologías en el Derecho como ahora. En el departamento de Derecho Constitucional ví que podía trabajar este campo desde la perspectiva de los derechos fundamentales de la Constitución, especialmente lo que afectaba al artículo 18.4 sobre la protección de datos personales. Defendí la tesis en 2012, imaginad cuánto ha cambiado todo desde entonces, cambia a diario, por lo tanto, seguir estudiando no es una opción, es absolutamente necesario. Por eso decidí empezar otro, esta vez en la Universidad Pontificia Comillas – ICADE, porque te permite profundizar de forma muy directa en temas concretos, lo que, unido al ejercicio práctico de la profesión, te da una perspectiva muy útil sobre la importancia de que las normas puedan ser aplicadas en la realidad, esta realidad, que hay que conocerla para no quedarse en meras declaraciones de intenciones o peor, en prohibir por prohibir.

5.- Algunos profesionales del sector nos han dicho que dando clases aprenden casi tanto como recibiéndolas, ¿es este tu caso? ¿Puedes contarnos alguna anécdota de tu labor como docente?

Sin duda. Ser profesor universitario te permite relacionarte con el mundo académico, estar permanentemente actualizado, y seguir aprendiendo de los mejores, sean alumnos o compañeros.  Recuerdo a un alumno del Máster de Acceso a la Abogacía al que le tocaba defender que el dinero físico, en papel y monedas, no debía desaparecer del mercado en favor del dinero digital. Un argumento fue que había que proteger a las familias que vivían de la economía sumergida. A ver, no estaba mal la idea, la verdad, pero comprenderéis que en un contexto jurídico resultaba un poco complicado ajustar medidas de protección y garantía, legales, a semejante supuesto de hecho. Suelo plantear bastantes casos prácticos para provocar un debate de sentido común aún jurídico, y es enriquecedor (también divertido) siempre escuchar sus propuestas.

6.- Dentro de tu labor como profesional de la abogacía, sabemos que dedicas mucho tiempo a colaborar con diversas asociaciones y entidades como son Pantallas Amigas e Internautas de la cual incluso eres presidenta. ¿Puedes contarnos un poco sobre estas asociaciones, su labor y cómo se puede colaborar con ellas? Asimismo, ¿podrías explicarnos cuáles son los servicios jurídicos que prestas en dichas asociaciones?

La Asociación de Internautas, comenzó su andadura en el año 1998, y su cometido desde entonces es luchar por las libertades y los derechos de los ciudadanos en su relación con la tecnología, en su relación con Internet. Yo llevo con ellos desde 2006, como abogada y Secretaria General, y desde octubre de 2019, como Presidenta. Mi trabajo en esta asociación ha sido normalmente asesorar sobre los límites y las alternativas que ofrece la ley a los usuarios para navegar seguros. Pantallas Amigas se dedica específicamente asesorar y a formar sobre todo esto, específicamente para los menores. Participamos en numerosas actividades didácticas y jornadas de concienciación del ámbito escolar. Para colaborar con estas asociaciones se pueden dirigir al link que ofrecen en la página web respectivamente sobre cómo asociarse, que conlleva recibir noticias e información actualizada sobre el trabajo que realizan, su calendario de actividades y propuestas de participación.

7.- Desde el equipo somos grandes seguidores de las Tedtalks y disfrutamos mucho con la tuya titulada “Ser o no ser digital”. ¿Podrías contarnos cómo fue la experiencia y cuál es el mensaje que querías transmitir a todos los espectadores?

Muchas gracias. La verdad es que fue una experiencia increíble, me recordaba la primera vez que me subí a una montaña rusa cuando tenía 13 años, desde abajo aquel amasijo de hierro imponía, pero una vez arriba sabía que en cuanto me bajase compraría más fichas para volver. El tema de Tedtalk surge por una idea del organizador, por cómo él había llegado a mi perfil profesional, y enseguida acepté la propuesta. Debo decir que cuando lo estas preparando sólo quieres que pase rápido y sin hacer alguna tontería, que salga tal y como lo has proyectado. Una vez en el escenario, delante de más de 1.200 personas, fundes los nervios a negro y te limitas a explicar una experiencia, cómo he vivido estos estos años enredada en Internet. Contaba que te puede ir bien, que me ha ido bien afortunadamente, y que no he acabado como la Ofelia de Hamlet pero entre bits. La calavera, Ted para los amigos, me dijo al terminar que ya no tenía dudas sobre si ser o no ser digital y, sobre todo, cómo se puede hacer bien.   

8.- Hablemos ahora de Legaltech. Hay mucha discusión sobre el concepto y, de hecho, el universo Legaltech ha crecido tanto y se ha vuelto tan extenso que han aparecido conceptos rivales (Lawtech) y la definición de lo que significa o no se ha ido ensanchando o estrechando en función del caso y el contexto. En este sentido, ¿podrías darnos tú una definición de Legaltech? Por otro lado, en 2018 recibiste el Premio Confilegal LEGALTECH 2018 por tu defensa de Internet como red neutral y de la libertad de expresión en las redes sociales. ¿Podrías contarnos más sobre el premio y sobre el motivo por el cuál se te concedió?

Creo que Legaltech aparece como un concepto sobre la digitalización de la actividad de los distintos agentes del sistema jurídico, instituciones, abogados, jueces, notarios, registradores, etc.  Sin embargo, y salvo mejor opinión en Derecho, ya se ha convertido en un concepto global que acoge todo aquello que tenga que ver con normas y tecnología.  

Los premios Confilegal se inauguraron en 2018, y pretendían convertirse poco a poco en un “espejo” de esa actividad del sistema jurídico, para destacar la labor de personas que participan en los diferentes ámbitos que lo componen, especialmente, cuando su trabajo se manifiesta con un fuerte componente de responsabilidad social. En el caso de la categoría LegalTech, buscan reconocer esta labor entre juristas del mundo digital. Ha sido un tremendo honor haber sido galardonada. Si bien mi carrera se ha desarrollado desde el principio en este medio, y son ya muchos años trabajando, la verdad es que aún me pregunto por qué el jurado se decantó por mí. Desde entonces, debo decir que es toda una responsabilidad continuar ofreciendola calidad profesional que se espera de alguien que recibe un premio como este.

9.- Pasamos ahora a la parte de experiencia más personal, ¿qué satisfacciones te aporta ser abogada? ¿Qué experiencia positiva destacarías de estos años de ejercicio profesional? Y, por el contrario, ¿tienes alguna experiencia negativa que te haya marcado?

Ser abogado es todo un arte, requiere conocimientos, potencial para razonar, empatía, paciencia, talante, etc. Y todo esto, bien trabajado, te convierte sin duda en mejor persona. Como positivo hay que destacar la capacidad organizativa que me ha dado, en todos los aspectos, con lo que implica trabajar con clientes y ante los juzgados.  Otra parte muy positiva es que me ha permitido conocer vivencias de otras personas de las que he aprendido muchísimo. Lo negativo, pues tal vez la desesperación que provocan los fallos de la administración de justicia, aunque incluso esto también tiene una parte buena, y es que te ayuda a relativizar y ampliar miras respecto a cómo resolver problemas de la forma más eficiente y práctica.

10.- Antes de acabar hablemos de privacidad en tiempos de coronavirus. Y, para ello, traemos a colación la frase de Benjamin Franklin: “aquellos que renunciarían a la libertad esencial, para comprar un poco de seguridad temporal, no merecen ni la libertad ni la seguridad”. ¿Crees que la seguridad debe estar por encima de la privacidad o consideras que no son contradictorias sino complementarias? Por otro lado, ¿crees que las aplicaciones móviles sobre coronavirus que están saliendo estos días cumplen con la legalidad vigente? ¿Qué requisitos legales deberían cumplir las mismas para no poner en riesgo el tipo de información que recaban? ¿Consideras que hay gente que quiere aprovecharse de la situación y sacar rédito? Por último, la comunidad autónoma de Castilla y León ha sido la primera que ha anunciado su intención de poner en marcha los pasaportes sanitarios o certificados de inmunidad mediante su app sanitaria. Dichos documentos serían como las “cartas de vacunación”, es decir, que certificaría que el empleado ha pasado la enfermedad y ha desarrollado anticuerpos. Ahora bien, legalmente es cuestionable si podría exigirse al empleado realizar ese tipo de prueba y dar esa información a la empresa, entre otros motivos por estar su consentimiento condicionado y no ser libre. ¿Qué opinas al respecto?

Considero que no hay seguridad sin privacidad, que son dos conceptos obligados a respetarse para garantizar la vida y la dignidad del ser humano en todas sus dimensiones, en todas sus formas, tanto individualmente como en sociedad.

Las aplicaciones móviles o cualquier otro tipo de tecnología que facilite un “etiquetado” de ciudadanos y el control de sus movimientos pueden ser importantes para salvar vidas en situaciones como la que estamos viviendo. Sin embargo, para su aprobación como herramienta de lucha contra la pandemia, creo que debe ponderarse muy bien su necesidad e idoneidad frente a otras opciones, sean alternativas o sean complementarias. Por ejemplo, imponer una medida como instalarse una aplicación que permita trazar los movimientos de un individuo, sin más, como el remedio milagroso a la pandemia considero que es absolutamente abusivo. Si de lo que se trata es de proteger la salud, podemos pensar primero en aportar soluciones más prácticas y directas, por ejemplo, proporcionar a la población mascarillas, gel desinfectante, guantes, viseras, trajes de protección, mamparas, o lo que sea para poder movernos dentro de la “normalidad” y con el menor contacto posible con otras personas. Si a esto le añadimos la posibilidad de que la gente pueda conocer con eficacia si está contagiada (tests), pues sin duda tendremos dos elementos que, utilizados conjuntamente, nos protegerán. Y es aquí cuando cabe preguntase si, teniendo eso, realmente necesitaríamos trazar y registrar todos los movimientos de los ciudadanos, o si con lo anterior bastará para una protección general (interés público) y poder quitar el cartel de “pandemia”, en tanto llega la vacuna.

Sobre un carné de inmunidad obligatorio me pregunto igualmente si es peor el remedio que la enfermedad. Estamos viendo numerosos casos de agresiones (verbales y por escrito) a personas que de alguna manera están expuestos a un riesgo de contagio. Por otra parte, estamos viendo las cifras de la situación económica del país y se dice que el paro aumentará hasta un 30% o 40%, terrible. Pues bien, si yo no he pasado la enfermedad, y me dicen que necesito ese carné para poder trabajar (insisto, sin las medidas que he citado antes), me pregunto si me están confinando indefinidamente en el paro hasta que haya vacuna. Y me pregunto por eso si no hay otras medidas que permitan a la gente trabajar con una seguridad razonable (absoluta, por desgracia, es imposible). Creo que es importante reflexionar sobre la eficiencia de ciertas medidas ante el riesgo y sobre la proporcionalidad en su adopción por un gobierno democrático.

11.- Para terminar, nos gustaría cerrar la entrevista con tema libre. Así que, por favor, Ofelia, una reflexión final para nuestros lectores

Quiero agradeceros que hayáis contado conmigo para esta entrevista. Os sigo hace tiempo, y hacéis una labor estupenda en la difusión de estos temas, enhorabuena. Sabemos que la tecnología solo puede significar progreso si se utiliza al servicio de los seres humanos, y necesitamos normas y recursos suficientes para aplicarlas y que nos garanticen una sociedad tecnológicamente saludable.

Ofelia Tejerina