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El incierto futuro del cable

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El incierto futuro del cable


El sector del cable no atraviesa su mejor momento, tras varios anuncios de desinversiones y paralización de proyectos.Tres factores han provocado la crisis de la banda ancha: la aparición de nuevas tecnologías, la falta de demanda y la liberalización del sector.


Sin embargo, los operadores no se muestran pesimistas y aseguran que podrán hacer frente a sus compromisos. «Menta es un proyecto plenamente consolidado en Cataluña y va a cumplir sus objetivos», indican fuentes de la empresa, filial del hólding Auna y principal operador de cable en Cataluña. «En 2002, la compañía estará presente en la mayoría de ciudades que superen los 50.000 habitantes y en 2005, de acuerdo con las previsiones, alcanzará un millón de unidades cableadas, que tendrán acceso a un avanzado servicio integral de telecomunicaciones», añaden.

Telefónica, el otro gran operador del sector, «ha hecho llegar el cable a todos los municipios de más de 2.000 habitantes y, antes de final de año, el despliegue alcanzará a todas las capitales de comarca», indica el director de relaciones institucionales de la compañía en Cataluña, Ricard Ruiz de Querol.

La tecnología utilizada por estas empresas es distinta. Las redes troncales desplegadas por Menta y Telefónica son de fibra óptica, pero no los accesos que llegan al usuario. Menta extiende la fibra óptica hasta los terrados de los edificios, después despliega cable coaxial, igual al que se usa para recibir señales de televisión desde las antenas. Telefónica hace llegar la fibra óptica hasta una distancia máxima de un kilómetro y medio del edificio, luego conecta con una línea ADSL de cable de cobre a la terminal telefónica del usuario.

Fibra óptica

«Telefónica podría dar servicio con prolongación de cable coaxial, pero con el tiempo ha visto que la tecnología ADSL es mejor porque extrapola bien», dice Ruiz de Querol. «La compañía puede combinar mucho ancho de banda casi hasta la acera con el ADSL cuya capacidad actual es de 2,5 megabytes, pero puede llegar a alcanzar los 5 megatytes», añade.

El cable coaxial permite actualmente recibir unos 4 megabytes.Pero según Josep Prat, investigador del departamento de Teoría de la Señal y Comunicaciones de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), «ninguna de estas tecnologías tiene futuro».En su opinión, «el cable coaxial es una tecnología de los años 90, es cable de antena, muy grueso y muy sensible a sufrir interferencias electromagnéticas, además, es asimétrico no tiene la misma capacidad de entrada que de salida y, por tanto, sólo permite enviar uno o dos megabytes». Para Prat, el ADSL tampoco es una tecnología óptima ya que «el hilo de cobre, que también es asimétrico, se convierte en un cuello de botella que no podrá aumentar su capacidad».

El investigador de la UPC se muestra partidario de usar la fibra óptica también en los accesos ya que este material «tiene una velocidad cien veces superior a los otros, es simétrico y tiene un ancho de banda ilimitado». Prat explica que hasta el momento no se ha utilizado este método porque es más costoso, pero se muestra convencido de que «en el futuro, cuando pase la crisis, los accesos se harán con fibra óptica».

Pero si la tecnología ha sido un problema, la falta de demanda ha agravado la incertidumbre sobre el futuro del cable. Según un reciente estudio de Localret, un consorcio integrado por 781 ayuntamientos catalanes que vela para que la banda ancha llegue a todas las localidades de Cataluña, en algunas comarcas las peticiones de banca ancha son tan escasas que no resultan rentables para los operadores. «Actualmente, se confirma la ralentización del despliegue de las redes troncales, por el cambio de orientación de los operadores, que buscan un retorno más rápido de sus inversiones», indica el director general de Localret, Xavier Marcet.

Ruiz de Querol explica que la localidad de Callús dispone de fibra óptica y línea ADSL, pero por ahora nadie la utiliza, ni siquiera el Ayuntamiento.

Con este panorama, Localret reclama una inversión pública de 480 millones de euros (80.000 millones de pesetas) para evitar la fractura digital. Mientras, el secretario para la Sociedad de la Información de la Generalitat, Carlos Martín, pide a los ayuntamientos que se involucren más y faciliten a los operadores el tendido del cable (ver opinión adjunta).

La liberalización del sector interfirió en la crisis. Menta y Telefónica tienen concesiones para desplegar la banda ancha en Catalaña y aún son los únicos operadores que pueden ofrecer servicio de televisión por cable. Cuando el Gobierno liberalizó convirtió las concesiones en licencias y entraron en juego otros operadores.

Poco sentido tiene ya que las compañías que han perdido su exclusividad se vean obligadas a llegar al último rincón de Cataluña, aunque los compromisos asumidos en su momento no han desaparecido oficialmente.

El Mundo