Asociación de Internautas

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¬°Cuidado con el ¬ęGran hermano¬Ľ!

¬°Cuidado con el ¬ęGran hermano¬Ľ!


Es sorprendente que la izquierda espa√Īola no diga nada sobre el sistema Sitel de escuchas telef√≥nicas. Hace a√Īos, no tantos, la izquierda espa√Īola se habr√≠a movilizado contra Sitel, ese plan de escuchas cuyo funcionamiento pone los pelos de punta. Sitel lo compro el Gobierno Aznar, aunque ahora protestan por su funcionamiento, pero ya digo que lo sorprendente es que la izquierda de nuestro pa√≠s no diga nada, no se movilice, y acepte con resignaci√≥n que todos los tel√©fonos puedan ser objeto de escuchas directas o aleatorias.

Pero lo m√°s dif√≠cil de comprender es que sea un Gobierno socialista el que aplica met√≥dicamente el sistema Sitel sin despeinarse. Lo cierto es que Sitel es un sistema perverso que deja a los ciudadanos inertes ante la posibilidad de que su tel√©fono sea interceptado. En realidad Sitel es un ¬ęGran hermano¬Ľ, defendido no s√© si c√°ndidamente o mal√©volamente por quienes argumentan que en un pa√≠s que hay terrorismo, narcotraficantes y mafias es necesario un instrumento para combatir estas lacras. Desde luego, nadie dice que no haya que combatir esas lacras con todo el peso de la ley, pero sin que eso suponga que las conversaciones telef√≥nicas de cualquier ciudadano puedan terminar siendo grabadas.

Porque lo que no es de recibo es que se graben conversaciones y √©stas se guarden, contengan lo que contengan, y as√≠ se vaya organizando un gran ¬ęarchivo¬Ľ donde est√°n todos los pormenores de la vida de los ciudadanos. Otro dato para la inquietud es que esas cintas grabadas no las transcribe, pongamos, una secretaria judicial que estar√≠a obligada por el secreto y que es una funcionaria p√ļblica, sino que las cintas son transcritas por empresas contratadas que pueden hacer uso indebido de ellas.

Es evidente que con un sistema como Sitel el Estado tiene un instrumento poderoso no s√≥lo para perseguir a los ¬ęmalos¬Ľ, sino para enterarse de lo que hacen y dicen ciudadanos an√≥nimos. Escuchar a todo el mundo significa convertir a todos los ciudadanos en presuntos delincuentes.

No s√© si es mucho esperar que los partidos de la oposici√≥n, adem√°s del PP, planten cara a Sitel y logren que ese sistema diab√≥lico sea desterrado. En cualquier caso, el PP en el pecado lleva la penitencia. Ellos lo compraron evidentemente para utilizarlo y ahora se han convertido en v√≠ctimas al mismo tiempo que el resto de los ciudadanos. Me gustar√≠a saber si Mariano Rajoy se va a comprometer p√ļblicamente a desechar Sitel si un d√≠a gana las elecciones. Ah√≠ le quiero ver. Mientras tanto, h√°ganse a la idea de que estamos siendo vigilados por la oreja del ¬ęGran hermano¬Ľ.

Opini√≥n de Julia Navarro en La Nueva Espa√Īa